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Diplomatura de Educación Social - 1997 / 1999 - Firehaired
DEFINICIÓN DE EDUCADOR SOCIAL
Distinguido
Director:
El motivo de la presente es hacer un inciso en un artículo publicado en fecha de
31 de mayo de 1994 en la sección de educación, y que fue escrito por la
columnista Susana Pérez de Pablos, y que llevaba por titulo “EDUCADORES
SOCIALES”.
Soy un joven estudiante barcelonés de educación social que, en base a su estima
por el rotativo que usted dirige, y del que soy asiduo lector, se permitirá, a
lo largo del siguiente escrito, hacer una serie de matizaciones sobre el
contenido de dicho texto, al cual considera impreciso. Primeramente, me gustaría
hacer una breve referencia a la definición gubernamental del concepto
“diplomatura de educación social”, que lo determina como titulación
universitaria de primer ciclo, homologada y oficial, establecida en el Real
Decreto 1420/1991 de 30 de Agosto publicado en el BOE número 243 del 10 de
octubre de 1991, y tras la que se exigió, en un primer momento, la creación de
un personal especializado en la intervención pedagógica a nivel comunitario, que
cooperase en el espacio no atendido por las instituciones familiar y escolar, y
que actuase en los marcos naturales de la vida cotidiana.
De esta definición de deriva la imagen polivalente de la que gozan los
educadores sociales, debido a su intervención con variedad de usuarios y de
intervenciones, y que les diferencia de otro tipo de educadores, muy allegados
pero sin titulación universitaria, como son los educadores especializados, los
profesionales de la animación socio-cultural y los educadores de adultos. Aunque
la confluencia de estas tres vertientes de educación conllevara a la formación
de esta diplomatura, se hace insostenible la argumentación de algunos estudiosos
que se empeñan en confundir términos y mezclar conceptos, llegando muchas veces
a la absurda conclusión de que cualquier profesional de las anteriores ramas es
educador social. El diplomado en educador social, como bien se refleja en el
escrito que tratamos, recibe a lo largo de los tres años de la diplomatura
diferentes y variadas enseñanzas, que se extraen indistintamente de las tres
vías educadoras que le alimentan, recibiendo una formación basada en cuatro
áreas: la humana, como garantía de identidad, de madurez y de calidad personal;
la pedagógica, como garantía de coherencia en la tarea educativa; la técnica,
como garantía del saber hacer, de tener recursos personales y las capacidades
técnicas necesarias así como el conocimiento de los marcos legal, político y
administrativo desde lo que deberán intervenir; la sociocultural, como garantía
de identificación con el aquí y el ahora en el que se realiza la tarea de
educación social. Todos estos conocimientos le convierten en un técnico de la
intervención socio-educativa que tiene que estar preparado para el trabajo con
la población que tiene necesidades específicas, formado en estilo y métodos de
la animación con una sólida formación de base que le permita una capacidad de
adaptación a nuevos programas o a nuevas formas o ámbitos de intervención. Por
otro lado, hemos de recordar que la figura del educador social surge a partir de
una necesidad social creciente, consecuencia de una demanda de educación, de
cultura, de bienestar social y de la posibilidad de una mayor realización
personal. La escuela pierde influencia a la vez que se vive una pedagogización
de la asistencia y de la acción social. Nace, por tanto, fruto de la realidad
existente y la respuesta educativa a las nuevas necesidades originadas por la
evolución social y cultural.
Centrándonos en la figura del educador, este es una presencia personal, educando
tanto por lo que dice y por lo que hace como por lo que es, es miembro de un
equipo multiprofesional y multidisciplinar, siendo a su vez, un dinamizador de
su entorno en sentido amplio, y debe gozar de las siguientes características:
madurez y equilibrio personal, motivación por la tarea y unas actitudes
positivas, capacidad creativa y crítica, capacidad relacional y de trabajo en
equipo, y una competencia psicopedagógica.
En lo que concierne a los ámbitos de su intervención, la educación global
comprende un extenso abanico de programas tales como la intervención educativa
de sectores con dificultades o problemáticas que pueden ser muy variados:
minorías étnicas, menores en conflicto social, menores en situación de riesgo,
tercera edad, prisiones, jóvenes o adultos con dificultades de inserción
socio-laboral..., la educación en el ocio, determinados ámbitos de la educación
de personas adultas, iniciativas de educación no formal , paraescolares o
complementarias de la misma escuela, iniciativas en educación ambiental, y
aquellas intervenciones fronterizas entre la educación y la acción social o
cultural, llamadas de la animación socio-cultural. En definitiva se podría decir
que la educación social abarcaría todo lo que es educación mínimamente
estructurada , pero que no es estrictamente tarea escolar.
En lo que respecta a las salidas profesionales, la educación social es un sector
muy dinámico y en evolución. Su ámbito profesional está en relación con las
respuestas que se generen ante las diferentes problemáticas sociales y
culturales. Sus salidas profesionales más definidas son el trabajo en equipos
multiprofesionales o servicios sociales de base o de atención primaria, animador
socio-cultural en centros y casales cívicos, y en entidades sociales y
culturales, trabajador en la administración pública en áreas o departamentos de
juventud, cultura, enseñanza y bienestar social, educador o animador
sociocultural en medio abierto, director o educador en centros de menores,
organizador de actividades culturales, de animación o educativas en las
prisiones, animador sociocultural en residencias y casales de la tercera edad,
educador de escuelas en la naturaleza, animador de actividades extraescolares,
programas de prevención de la marginación e intervención en las problemáticas
socio-familiares, trabajo en equipos de atención a la infancia y a la
adolescencia en riesgo, trabajo en el ámbito de justicia de menores,
intervención educativa en drogodependientes i otros problemas de salud, turismo
juvenil y turismo social y cultural, programas de formación ocupacional y de
transición a la vida activa, y la formación de adultos. Todos estos servicios
pueden estar organizados tanto a través del sector público, del privado o desde
el sector social.
Por último deberíamos hacer una diferenciación entre algunos términos que
aparecen confusos en la vida cotidiana, y que el artículo no acaba de recoger
exactamente. El educador social es un profesional de la educación que tiene una
gran vocación. Como en tantos otros trabajos que requieren del contacto humano,
la educación social supone una predisposición especial hacia ciertos temas. Nada
tiene que ver el obtener el diploma a ser un verdadero educador social. En este
trabajo, lo de menos son los resultados. Puede ser una tarea ardua y cansina, ya
que puede llegar a ser altamente infructuosa. En algunos casos, el proceso de
educación pude llegar a ocupar toda una vida, en la que se alternen pequeñas
victorias y grandes fracasos. Es por todo esto que la persona debe tener una
gran vocación, confiar en su trabajo y esforzarse en hacerlo cada vez mejor,
buscando la felicidad del prójimo. Otro aspecto del que debe hacerse una
diferenciación es el de voluntariado: el voluntario puede ser una persona tanto
instruida como ignorante, que se limita a realizar aquellas funciones que el
educador social dictamina como correctas en un determinado tipo de intervención.
Vemos por tanto que el educador social no es necesariamente un voluntario,
aunque pueda ejercer de ello.
Como habrá podido observar, Sr. Director, el citado artículo vacilaba en algunos
aspectos y acertaba en otros, haciéndose entendedor e instructivo para los
lectores desinformados, pero siendo insuficiente para aquellos ávidos en conocer
los secretos de un cúmulo de nuevas profesiones. Por todo esto, esperando
haberle sido de alguna ayuda con esta aclaración, me despido de usted sin más
dilaciones.