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Diplomatura de Educación Social - 1997 / 1999 - Firehaired
ATENEO POPULAR DE SAN ROQUE
El Ateneo Popular de San Roque
se encuentra en un barrio fruto del Boom de la década de los 60, que acogió a
miles de inmigrantes del sur de España. En un principio, esos terrenos formaban
el delta del Besós y su constitución era pantanosa, aunque durante el pasado
cambio de milenio comenzaron a sanearse convirtiéndose en tierras de cultivo. En
el año 1962, y como consecuencia de las inundaciones sufridas en el litoral
catalán, se convirtió en destino de 600 albergues provisionales prefabricados
que acogían a los damnificados de la catástrofe, provinentes de diferentes
barrios barceloneses, especialmente de las zonas más desfavorecidas. Estos
albergues, derruidos hacia 1966, precedieron a unos bloques de pisos que
acogieron a los inquilinos provisionales y a otros barraquistas de barrios
cercanos. El llamado “Polígono nº 1” se convirtió en el actual barrio badalonino
de San Roque.
Las deficiencias que acumulaban los edificios de reciente construcción se
sumaban a la falta de servicios básicos en el barrio y no tardaron en provocar
una movilización vecinal. Los actuales responsables de los equipamientos,
Generalitat y ADISSA, pese a no conseguir resolver todas las deficiencias
acumuladas, han mejorado notablemente las condiciones urbanísticas.
Recientemente, se ha creado un Plan Especial para el barrio, con el que se prevé
crear guarderías, un centro abierto, un centro cívico, espacios deportivos y
viviendas, aunque esta negativamente condicionado por el desentendimiento entre
Ayuntamiento y Benestar Social.
Las movilizaciones vecinales se agruparon en el Centro Social Cultural, proyecto
parroquial que facilitaba actividades de ocio y culturales, tanto para la
infancia y los jóvenes. Se crearon en su seno las “vocalías”, como la de la
vivienda, reivindicando mejoras en los hogares; de juventud; infantil,
precedente del Esplai Borinot; colonias; grupo de mujeres; cultura y
consultorios medico y jurídico.
A partir de 1987, toma el relevo el Ateneo Popular de San Roque, con la mayoría
de los integrantes de la vocalía de cultura del Centre Social, erigiéndose como
entidad autónoma e independiente, y orientándose hacia la cultura, la sanidad,
la educación, el ocio, el pacifismo, la ecología y la problemática del barrio, y
sufriendo un constante crecimiento y expansión. Actualmente el centro trabaja
para una población de 14.000 hab., con una densidad de 42.494 hab/km2, de los
que 6.000 son de etnia gitana y el 88% procede de la inmigración. La gente
tiende a superpoblar la zona, en un barrio en el que los parados sin primer
trabajo suponen el 24% y un 34,2% de la población mayor de 15 años tiene
incompleta su formación primaria con un 13,6% de analfabetos totales. Las
tendencias son el aumento de la población en general, un creciente
amontonamiento, y un aumento del analfabetismo y el paro, sufriendo la población
infantil graves faltas afectivas, relacionales y educativas que les lleva a
cometer tendencias sociales no deseadas.
En vista de esta situación, el Ateneo Popular estableció los objetivos de
promover actividades culturales, deportivas, de ocio, educación, medio ambiente,
ecología y pacifismo; potenciar la relación y convivencia de los socios de
cualquier edad; favorecer la participación activa de la gente del barrio en
general; facilitar la integración de sectores marginados; apoyar a colectivos de
jóvenes y adultos; aumentar la participación en la dinámica de la de la entidad
de las personas que actúan; y consolidar los grupos que ya actúan vinculados al
Ateneo. Su estructuración depende de criterios funcionales y parte de una
Asamblea General de Socios, de una Junta Directiva, que vela por la coherencia
de la actuación pedagógica y por el trabajo organizativo de cada sección, entre
cuyas funciones podríamos destacar: aprobar el Plan anual de actuación y la
memoria del año anterior, aprobar las mejoras en la infraestructura, elaborar el
presupuesto anual y negociar anualmente los convenios con la Generalitat y el
Ayuntamiento; una Coordinación, que corre a cargo de profesionales remunerados y
que se divide en general y pedagógica; unas secciones, cuyos responsables son en
su mayoría voluntarios y otras dos figuras representadas por el monitor de apoyo
y el personal de administración y servicios.
Las actividades para niños y jóvenes se realizan a través del Esplai Borinot y
el Centre Obert Infantil, respectivamente, todo y que están también inscritos en
la Roda d’Espectacles, que ofrece periódicamente actuaciones culturales y de
animación en catalán para niños. El primero de los centros, tuvo un precedente
en la agrupación de esplais en el colegio Lestonnac en 1972. En el 75 se integra
en la vocalía juvenil del Centro social y Cultural, pasando a consolidarse como
esplai, que tras una reestructuración interna, tres años más tarde, le bautizará
como actualmente lo conocemos. Aparte de sus tareas propias, formará un grupo de
animación, organizará juegos, deportes, teatro, actividades de animación y
participará activamente en las fiestas de primavera. A partir del 87 pasa a
formar parte del Ateneo, del que depende jurídicamente y que está integrado en
su organigrama mediante la Comisión Infantil y Juvenil. Está organizado en tres
secciones por edades: pequeños, medianos y grandes; e incluye actividades
diarias, de sábados y de vacaciones. Sus objetivos son fomentar una sociedad no
discriminadora, fundamentada en la justicia, la solidaridad y el respeto a las
personas, a la diversidad cultural y al medio ambiente, mediante una pedagogía
activa, entendiendo la educación como desarrollo de la capacidad critica,
tendiendo a la libertad de pensamiento y la capacidad de autoeducación; teniendo
que someterse estos a la realidad social del barrio. El Centro Abierto Juvenil,
orientado a jóvenes de medio familiar desestructurado, afectados por graves
faltas, escolarización deficiente o que realizan actividades socialmente no
deseadas. Sus objetivos son: realizar un trabajo compensatorio de sus
deficiencias socio-educativas, un trabajo preventivo que evite el
deterioramiento de las situaciones de riesgo que les afectan desde su entorno, y
que estimule la estructuración y el desarrollo de su personalidad, su
socialización, aportándoles experiencias enriquecedoras a partir del ocio. En
esta línea se trabajan hábitos y actitudes que favorezcan este tipo de educación
como la puntualidad, la limpieza o la interrelación. Se divide en cuatro grupos
por edades, y tiene un horario postescolar. Durante el periodo vacacional
escolar ofrece varias oportunidades de ocio, dentro y fuera del barrio, que
suponen una continuidad del trabajo educativo y representa una evasión a
posibles deterioros ocasionados durante la ausencia al colegio. Se realizan
actividades al aire libre, de carácter lúdico, creativo y de participación,
trabajándose los mismos hábitos que se tratan en el centro durante el calendario
escolar. Cada actividad tiene una persona responsable y está llevada por
monitores, contactándose en todo momento con las familias para estrechar los
lazos con el Casal e implicar a los padres o como mínimo motivarles. Las tres
principales actividades son los Casales de Invierno y Verano, que ofrece
diversidad de talleres y actividades; el Comedor de Verano, que sustituye al
comedor escolar en el periodo de vacaciones; y la Colonias, rutas y campamentos,
que intentan despertar el amor por la naturaleza y el medio ambiente.
De todas las secciones se puede destacar la de Cultura, por su dinamismo y
creatividad. Su abanico de actuaciones abarca desde los talleres, que recogen
actividades como los juegos de rol, el estudio de la percusión en tres grados,
iniciación, percusión y creación; escalada, fotografía, teatro y ajedrez. Sus
actividades festivas, culturales y deportivas forman una lista considerable, y
van de la celebración de fiestas tradicionales (Castañada, Nochevieja,...),
conferencias y exposiciones a la celebración de campeonatos deportivos variados.
Entre sus servicios podríamos destacar su biblioteca, con servicio de préstamo y
abierta durante cuatro horas diarias; o su ludoteca, con diversidad de juegos y
futbolín, billar y ping-pong. Otros de sus servicios son el laboratorio
fotográfico, las salas en las que se reúnen diferentes colectivo o grupos del
barrio; y un Punto de Información en el que se dispone de folletos, diarios y
revistas, que acaba de conformar el centro como punto de información y reunión
del barrio.
Vinculados a este centro también podemos encontrar otros dos, como son el Grup
de Dones, integrado por cuarenta mujeres de mediana edad que son amas de casa o
trabajan en la economía sumergida, y que se reúnen semanalmente para realizar
actividades como sevillanas, manualidades, labores, catalán, costura fácil,...
participando activamente en la dinámica del Ateneo y recibiendo subvenciones del
Institut Català de la Dona; o el Grupo de Salud Comunitaria, que se propone
aumentar el nivel de salud en el barrio, sobretodo en las mujeres gitanas. Se
habla sobre planificación familiar, se realizan talleres de salud y se intenta
actuar ante la problemática. Este grupo está relacionado con el CAP de San
Roque, el equipo asistencial de base, la oficina de Benestar Social, la Escuela
de Personas Adultas, el Centro de Salud de San Roque y la fundación privada “ Si
da Vida”, que trata a los enfermos de inmunodeficiéncias.
El Ateneo, tras su séptimo año de andadura, confirma que está en constante
expansión y recibe día a día mayor número de colaboradores y voluntarios debido
a su capital humano, capacidad, experiencia, profesionalidad, responsabilidad y
voluntad de servicio. Su financiación, sin la cual nada de esto sería posible,
proviene de distintas instituciones y colectivos, tanto públicos como privados
que reconocen la buena labor que está desarrollando en su entorno, con
actuaciones de finalidad pública, que aproxima a los destinatarios al entorno,
respondiendo a necesidades reales i concretas, y elaborando una aplicación
concreta del principio de subsidiariedad. Creemos en definitiva que el Ateneo
Popular San Roque es un paradigma válido: orientando su labor a derivar del
“Estado” a la “Sociedad del Bienestar”, en la que se reconviertan a “ciudadanos”
los que se habían convertido en “usuarios”.
Opinión Personal
En mi opinión, este centro, cercano a mi casa y del que tengo una impresión
directa puesto que fue visita obligada durante uno de los seminarios del primer
cuatrimestre, es uno de los que más se ha movido por la mejora de las
infraestructuras en el barrio, por la creación de nuevos equipamientos y la
sensibilización general de los vecinos ante situaciones de todo tipo. Tal y como
hacía referencia el texto al principio, este barrio está sujeto a unos déficits
que arrastra desde su creación y que son una pesada carga para todos sus
habitantes. Desde su estética fría y sobria, medianamente disimulada por la
creación de parques como el de la plaza Roja, la de la Iglesia, o la plaza de
los Andes, podríamos poner en el candelero los diversos intentes por
acondicionar zonas que antaño parecían casi inhóspitas, dotándolas de
alcantarillado, alumbrado o agua corriente y gas. Muchos son por aquí los que
aún recuerdan la riada del Besós y se alegran por su actual condición, aunque
otros tantos, de barrios cercanos al que ocupa el Ateneo, se lamenten por la
masiva concentración de gitanos o inmigrantes que caracteriza a este variopinto
barrio, y que le otorga una multiracialidad recelosa, ya que aún no se han
resuelto totalmente los conflictos entre gentes de las dos étnias mayoritarias.
En esta línea trabaja mucho el Ateneo, ya que promueve la tolerancia y ataca la
discriminación racial, atendiendo a vecinos de cualquier raza, aunque bien es
cierto que los máximos beneficiarios de este organismo son los gitanos. Su
trabajo con los más pequeños, que les hace mantenerse ocupados durante la franja
horaria más conflictiva del día, impide que deambulen por las calles, frecuenten
malas compañías o cojan malos hábitos. Trabaja firmemente contra la droga, y eso
ayuda a que posibles delincuentes potenciales no dejen de ser más que niños con
ilusión y ganas de esforzarse. Los casos de hijos de delincuentes archiconocidos
de la zona, como es el caso del hijo de “Torín”, tensa un poco la convivencia ya
que dentro de su ignorancia e irresponsabilidad, se mueven por deseos de
emulación de sus progenitores, a los que se eleva a la categoría de héroes.
También actúa directamente en este punto de relación entre familia y centro, ya
que elabora un seguimiento exhaustivo del niño dentro de su círculo intentando
captar la atención de todos aquellos que puedan estar relacionados con él y
crear un clima casi familiar de trabajo.
En lo que respecta al centro en sí, deberíamos comentar que se encuentra situado
en lo que antiguamente eran unas dependencias parroquiales, y está por ello
fuertemente condicionado a un espacio limitado que solventa mediante la
ampliación de nuevas zonas, como el ala este, de reciente construcción. Resulta
estar muy escondido, ya que la calle por la que se accede a él es muy estrecha y
obscura, y ciertamente no convida a entrar a nadie que no conozca la zona o que
sepa lo de este centro. Por dentro es un continuo transcurrir de gente arriba y
abajo, personas de todas las edades y condiciones que circulan ordenadamente de
una actividad a otra sin descanso. Uno de sus máximos responsables, Salvador
Figuerola, un chico alto, fornido y de poblada barba, cuenta que en este centro
se pueden encontrar tanto personas sumisas y tranquilas como individuos
violentos y agresivos que cruzan la raya de la legalidad. En el lado oscuro de
esta convivencia podemos destacar las amenazas que en numerosas ocasiones han
atormentado a más de un educador poco acostumbrado a estos círculos, o las
agresiones físicas que se han sufrido de manos de jóvenes conflictivos. Crear un
buen clima de convivencia resulta casi una heroicidad, y por eso el centro y sus
responsables se esfuerzan en ofrecer alternativas de ocupación que impida los
enfrentamientos y las disputas. La asistencia de los niños suele ser regular,
aunque como no es una institución cerrada y tienen la posibilidad de acudir o no
hacerlo, depende del interés que despierten las actividades el que un niño acuda
o no lo haga. El hecho de que en el centro haya todo un devenir continuo de
gente nos confirma la utilidad de este centro y su capacidad de atraer a los
jóvenes y mayores de la zona. Sujeto a la realidad que le ha tocado vivir, el
Ateneo se atiene a lo que puede conseguir e intenta sacarle el máximo provecho.
Creo en definitiva que, pese a que muchos compañeros no entendieron muy bien la
utilidad de este centro ya que no contaba con espectaculares instalaciones ni un
interminable personal, el Ateneo Popular es uno de los organismos más
influyentes de la sociedad vecinal que le rodea, que, adaptándose a la realidad
intenta hacer algo desde dentro, no artificialmente, implicando para ello a los
máximos responsables, los vecinos del barrio. Injustamente tildado de chabacano
hace frente al estiramiento formal de su vecino departamento de Benestar Social,
bastante más elitista y discriminatorio, en un gesto por intentar facilitar al
barrio las herramientas necesarias en la construcción de un futuro mejor para
todos.