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 Diplomatura de Educación Social - 1997 / 1999 - Firehaired

DROGAS: CÓMO SALIR

1. CONSIDERACIONES PREVIAS

1.1 ¿Qué es la droga?

Se entiende por droga toda sustancia química, natural o sintética, que puede disolverse en la sangre y actuar sobre el Sistema Nervioso Central, o sea el cerebro, modificando el comportamiento de las personas.

El riesgo en cuanto a la alteración a la conducta es doble, y para ello no se requiere ser un drogodependiente, basta una sola dosis si la cantidad es suficiente.

· Por una parte se alteran los factores fisiológicos, como la capacidad de percepción y reacción ante los reflejos; por otra parte existe una falsa sensación de seguridad (poderlo controlar todo) y de euforia. Algunos ejemplos:

· El alcohol aún sin estar embriagado, provoca la relajación mental y disminución de las habilidades motoras. Reduce la capacidad de reacción ante el peligro inesperado.

· Las sustancias estimulantes, como la cocaína y las anfetaminas, hacen disminuir la sensación de fatiga y sueño, pero con contrapartida tanto la fatiga como el sueño pueden aparecer de forma inesperada, afectando el nivel de alerta y la atención.

· Opiáceos, como la heroína o la morfina, provocan la somnolencia y altera la capacidad perceptiva, identificando los reflejos orgánicos.

· La marihuana, produce una sensación de seguridad, procurando cambios en la percepción visual u otros sentidos. La sensación subjetiva del tiempo se "lentifi­ca", dando la sensación de que pasa más poco a poco. Así se altera la percepción de los estímulos.

· Ciertos medicamentos, aunque hayan sido recetados por los médicos, como barbitúricos, hipnóticos, analgésicos y antidepre­sivos, también afectan al sistema nervioso central y en conse­cuencia a la capacidad de percepción y reacción. Si estas drogas se consumen junto a bebidas alcohólicas, aumenta considerable­mente el riesgo, ya que los efectos depresores se acentúan, incidiendo negativamente en el estado de vigilancia y atención.

En consecuencia, toda ingestión de drogas prohibidas o toleradas, pueden provocar una situación de alto riesgo.

En diferentes momentos y diferentes culturas, las sustancias que hemos definido como drogas han sido utilizadas de manera muy diversa.

En el origen de todas las culturas, ha habido una experimen­tación con las sustancias psicoactivas del entorno natural. Entonces estas sustancias tienen una finalidad social y su uso está sometido a unas reglas y condiciones muy estrictas que ningún miembro de la comunidad debe ignorar sino quiere ser condenado a represalias peores. Sirven para iniciar a los adolescentes, preparar para el combate y la caza, utilizadas por los brujos y sacerdotes, o para mantener el poder o el control sobre la comunidad. No es por casualidad que este aspecto de control o manipulación de una sociedad esté asociado al uso de drogas, por su capacidad de generar dependencia, además de los beneficios económicos que puede comportar.

La referencia más antigua conocida de una droga, habla del alcohol consumido por los egipcios en forma de cerveza, 4000 a.C.; pero su extensión por el mediterráneo hizo que fuera tolerada por el resto de culturas. En cambio otras sustancias no se han integrado en nuestra cultura y su uso queda restringido a subculturas marginales.

Sólo el tabaco y otras drogas con poca capacidad de alterar el comportamiento, se han integrado en la cultura occidental.

La medicina ha utilizado durante mucho tiempo los efectos de las drogas, por ejemplo, el opio era muy utilizado en la antigüedad.

No es hasta principio de nuestro siglo cuando las potencias mundiales se reúnen para tratar el tema de las drogas.

El convenio de la Haya de 1912, fue el primer acuerdo internacio­nal firmado con la finalidad de controlar el uso de las drogas. Algunos organismos internacionales (OMS, ONU,...) han intentado realizar acuerdos sobre las drogas que producen dependencia. Resulta contradictorio que las motivaciones políticas y económi­cas de las potencias mundiales, encabezadas por USA, hacen que la represión o el control se centren en las drogas que provienen del tercer mundo y se ignore por ejemplo, los efectos del alcohol y el tabaco.

Cualquier intento de convenio o de acuerdo internacional, es de muy difícil de conseguir ya que en muchos países productores, los narcotraficantes tienen un gran poder económico que subordina y corrompe todo el sistema político y judicial. Los enormes beneficios económicos que obtienen en estos países las clases dirigentes (los narcotraficantes) nunca podrán ser compensados por la "ayuda" a la reconversión a los cultivos, que es la propuesta de los organismos internacionales.

Las drogas han cambiado mucho por los avances científicos y tecnológicos. Por ejemplo, en síntesis de laboratorio se elaboró la heroína (1874), con la intención de encontrar una sustancia terapéutica. Después de la II Guerra Mundial, se sintetizó el LSD con efectos alucinógenos.

Hoy, algunas drogas se diseñan en laboratorios clandestinos como las drogas de diseño, el éxtasis. También se introducen técnicas de marketing para variar las demandas de las drogas, así por ejemplo el Crack, que es una cocaína fumable que se puede vender en pequeñas dosis, a desplazado por su bajo precio a la Marihua­na, entre los consumidores de menor poder adquisitivo de los EEUU.

La asimilación cultural de una droga hace posible un cierto equilibrio entre el número y características de las personas que dependen de ella. En el resto de los casos el fenómeno de las dependencias ya no es un problema individual, sino un conflicto social. Algunos ejemplos:

· En Perú, los conquistadores se dieron cuenta que los indios trabajaban más y con más entusiasmo cuando masticaban coca; éstos preferían ser pagados con coca, que con plata.

· En América del Norte los indios desconocían el alcohol, y el contacto con el hombre blanco provocó un problema de drogodependencia de los primeros. Como se puede ver, el fenómeno de las drogodependencias es un problema social, cuando se ofrece una droga en un entorno en donde era desconocida, sobre todo cuando esta cultura está en un periodo de crisis.

En los años 60, en USA se desarrolla un gran incremento en el uso de drogas, se trata de unos años en los que el movimiento generacional explotó en relación a los movimientos pacifistas, la guerra del Vietnam, movimiento hippy, la lucha por los derechos civiles,... Nació un gran movimiento contracultural, esta contraposición a la cultura tradicional se desencadenó en el uso de drogas no institucionalizadas.

1.2. Algunas definiciones de drogas, según los afectados

Hemos recogido algunas opiniones de un estudio que realizó José Navarro, en 1985 en la Comunidad de Madrid.

Desde el punto de vista de los toxicómanos, la droga se considera un medio de evasión, y un mecanismo para escapar de la realidad y los problemas, sobre todo los jóvenes; pero que se convierte luego en "modus vivendi" que denuncia el profundo malestar en la sociedad.

"Bueno. Yo creo que la droga es un escape a una serie de problemas que has tenido, pues, en toda tu vida. Y esos proble­mas, claro, que como no ha habido salidas, claro, te refugias en la droga y en el alcohol, ¿me entiendes? y yo que sé, son escapes totalmente".

La droga, según diversas opiniones, es un modo de escapar de lo real, y evadirse de los conflictos de carácter total y exclusivo. Los extoxicómanos se reafirman en considerarla como un modo de vida, y como un modo de existir, que rodea y encierra a cada individuo como una muralla, y que también le aísla del mundo real.

"Cuando estás metido no conoces nada más que la droga que te lleve a experiencias de esa forma, y para ti sólo existe la droga. Entonces es como pararse y verse lo que uno es y decir: bueno, aquí tiene que pasar algo".

Droga significa también un refugio y un medio de esconder­se. Vivir en la sociedad de forma "normal" les parece insatisfacto­rio.

Fumar cannabis, beber alcohol o inyectarse heroína represen­taría tres modos de refugiarse en un mundo aparte de las numerosas formas de rechazo o desprecio que recibe la juventud, tanto de la sociedad en general como de los familiares, la pareja, los compañeros,...

"El mundo de la droga es un mundo aparte en el cual nos encerramos una serie de personas que estábamos metidas allí, como para escapar, para no sentir, para pasar esas situaciones que se crean en la vida, en la calle, a todas horas. O ayudarnos de alguna forma a sentirnos bien, diferentes, y este mundo nos ha ayudado a pasar"

Para algunos jóvenes, la droga ha representado una etapa más o menos positiva en la búsqueda de soluciones existenciales, y que pasado la "situación", sólo tiene valor como experiencia, pero no como solución real.

"Lo pasé muy bien en ese momento que estaba enganchado, pero al final, pues eso: he tenido ruinas, he pagado talego".

La relación con la droga provoca adicción física, necesidad de tomarla periódicamente. Pero también provoca algo que es muy peligroso, porque afecta tanto a los sentidos como a la mente, una vinculación de dependencia que algunos extoxicómanos comparan con la pasión amorosa, "el amor loco" que les conduce a la perdición.

"Llega un momento en que has habituado tu vida a la droga y es muy difícil la marcha atrás. Entonces de ahí que al principio no te asuste el caballo, te encanta, te entusiasma, y esto hace que te enganche; (...) pero luego te das cuenta de que no es bueno y quieres salir, pero no puedes porque hay una especie de romance, un amor loco de estos, que ni juntos, ni sin ti".

La imagen del toxicómano es negativa: mala en las relaciones con los demás, incluso con familiares y amigos, ya que intentan conseguir dinero de cualquier manera, aprovecharse con el fin de adquirir droga. Hay también una gran insatisfacción con ellos mismos, con sus intenciones y acciones, ya que se dan cuenta de que su personalidad está manipulada por esa adicción.

Se dan cuenta de que mientras han consumido han estado "aliena­dos" y se ha "destruido" una parte de su identidad personal.

En general consideran que esta sociedad ni facilita ni cree que a un toxicómano se le ofrezcan posibilidades de rehabilitar­se, en un sentido real, es decir, de restablecer a la persona a su antiguo estado.

1.3 EL PERFIL SOCIAL DEL DROGADICTO

El uso de cualquier droga entraña siempre el handicap de generar en el individuo una situación de gran riesgo para la salud. Este riesgo, que es distinto para cada droga, depende de tres factores importantes relacionados entre si:

a) La farmacología de la droga y su forma de actuar sobre el organismo, y concretamente a nivel del Sistema Nervioso Central (S.N.C.)

b) Las características de personalidad y circunstancias personales del sujeto

c) Las condiciones socioculturales y el entorno/contexto, que rodean al individuo, tales como la presión social hacia el consumo, la facilidad de adquisición de la droga, etc...

No existe ningún factor que, por sí sólo, sea determinante a la hora de explicar el consumo de una de estas sustancias. No existen relaciones simples de causa o efecto. La dependencia viene determinada por la interrelación de múltiples factores que tienen que ver, de forma especial, con la personali­dad del individuo y con sus entornos más próximos (familia, escuela, grupo de amigos...); por eso, gran parte de esos factores hay que tenerlos en cuenta a la hora de explicar la problemática del drogodependiente.

1.4 PERFIL PSICOLÓGICO

No es fácil analizar el abuso de las drogas a través del comportamiento humano. Pero lo cierto es que, más allá de los factores etimológicos y los recursos terapéuticos, existe siempre una actitud personal que induce al consumo o al abuso de estos productos. O se modifica esa actitud personal o será muy difícil solucionar el problema.

Hay que decir que el uso de las drogas varía de un individuo a otro; de un momento a otro, en el caso de un mismo individuo, y también varía según los grupos, culturas y generaciones.

Pero, ¿existe una personalidad que lleve al consumo de las drogas?. Por más que muchos autores hablen de la existencia de trastornos característicos subyacentes en los drogodependientes, en el actual estado de las investigaciones, no cabe decir que exista en ellos una personalidad característica o propia.

Lo que sí se puede afirmar es que, en muchos casos, detrás del consumo de drogas se encuentra una personalidad enferma, seres inmaduros que padecen diversos tipos y grados de trastornos psicopatológicos. Son personas que tienen problemas que no pueden resolver de un modo socialmente aceptables.

Para algunos autores, existen una serie de rasgos determi­nantes de la personalidad pretoxicómana, que predisponen al uso de drogas, como una acción que se enmarcaría dentro de una actitud de búsqueda de soluciones a un estado crítico por el que atraviesa la persona.

Entre estas características personales, se pueden distinguir las siguientes:

-Una actitud pasiva de cara a la vida, y sobre todo, a la solución de problemas. Con una personalidad desestructurada e inmadura que les hace incapaces de enfrentarse con los problemas de la vida, y las demandas de la sociedad.

-Bajo dintel de frustración, fracaso o dolor; es decir, la gran dificultad que algunas personas tienen a la hora de soportar el malestar de cualquier índole, no pudiendo tomar una actitud adulta de búsqueda de soluciones, tendiendo a la desestructuración como única alternativa, la cual va desde la rabieta hasta los estados de angustia intensa. "Yo débil incapaz de tolerar las frustraciones".

-Una actitud caracterizada por la "capacidad de aliviar y eliminar la angustia" (malestar psíquico) mediante la ingestión de alimentos, líquidos,..., o la evasión de la realidad. Intentan buscar la satisfacción inmediata.

-Necesidades de dependencia no satisfechas.

-Dependencia afectiva. Inmadurez o inestabilidad emocional y afectiva.

-Angustia de separación, aislamiento y dificultades de interrelación. Individuos con graves problemas de socializa­ción.

-Deseo inagotable de amor y de aprobación.

-Falta de confianza en sí mismo. Imagen negativa de sí mismo.

-Timidez e hipersensibilidad.

-Inadaptación atribuible a una situación familiar desfavora­ble o factores constitucionales.

-Carecen de control interno.

-Escaso nivel de aspiraciones y realizaciones personales.

Pero que haya individuos drogodependientes como consecuencia de una personalidad desestructurada, no quiere decir que todo consumidor tenga una personalidad defectuosa.

1.5 El entorno/contexto en el que viven y se desenvuelven

Está claro que para que un individuo pueda depender de una droga, es necesario que exista en el mercado legal o ilegal, y que se pueda conseguir con no mucha dificultad.

A más oferta de la droga, mayor es el número de personas que pueden depender de ellas, ya que la relación entre la oferta y la demanda es una relación directa, por lo que cuanto mayor sea la oferta, mayor será el nivel de consumo y lógicamente mayores los problemas ligados a dicho consumo.

Los estudios realizados muestran la facilidad con que se pueden conseguir las drogas. Hay que tener en cuenta, por lo tanto, en este aspecto, la presencia de los "agentes inductores".

El "contagio", en las toxicomanías, se produce siempre a través de una persona que ya consume y que adiestra en el consumo al que quiere iniciarse. Por ello, se puede decir que el consumo de una droga siempre suele iniciarse en el seno del grupo de compañeros, el cual motiva y adiestra al neófito. Tal como afirma el grupo de orientación de la Brigada General de Estupefacientes: "la oferta o invitación no llega a través del traficante situado estratégicamente a la puerta de un colegio, sino que se produce de forma natural, como una simple transmisión de experiencias, dentro del propio medio de convivencia, sin gran necesidad de agentes externos, todo lo más con la ayuda de algunos compañeros, amigos o vecinos, que, a base de "trapicheos", mantiene su propio consumo".

Por otra parte, el hombre al nacer y durante una cantidad de tiempo importante, necesita atención y cuidados amorosos para poder desarrollarse e integrarse adecuadamente, que le permitan fortalecer y formar su propio Yo. En la medida en que ha recibido mejor calidad de amor, respeto por él mismo y un buen concepto de límites entre uno y otro, va desarrollando dentro de él la génesis de una conducta madura.

Cuando esta condición falla, vemos entonces aparecer con gran frecuencia trastornos de la personalidad y también las adicciones (si se cumplen además otras circunstancias, porque este factor no es específico como base predisponente).

La familia, como una necesidad real de los seres humanos, es sin duda una de las instituciones sociales básicas, en ella se realizan una serie de funciones fundamentales para una adecuada integración social de las personas. Las relaciones afectivas que se dan en la familia son muy importantes para el equilibrio emocional de sus miembros y también en ella se produce el proceso de socialización básicos. Ambos aspectos son esencia­les en la configuración de la personalidad y la conducta de los niños y los jóvenes. Por ello se observa que las familias inestables o con cierto grado de conflictividad se dan, en mayor proporción que en las demás, los comportamientos divergentes.

Es decir, el niño ha de vivir necesariamente una larga dependencia en el seno familiar para lograr seguridad y confianza básicas (para el desarrollo de un Yo maduro, posteriormente).

Cuando la familia no logra crear este clima adecuado de seguridad y confianza en la etapa de necesaria dependencia de la niñez, la droga puede llegar a sustituir lo que "no se dio" o fue inadecuado, y la función sería la misma: brindar, en general seguridad y confianza.

Si además de este "vacío" o "abandono", existen situaciones conflictivas y duras en el seno de la familia, ya no se da la familia como una unida existencial, si no que se internaliza la división, la disociación, la negación y el encubrimiento, como modalidad de conducta.

El adolescente con este trasfondo familiar vive su adolescencia como experimentación sin límites y compulsiva por llenar un vacío.

La función existencial de la droga es aquí importante porque, por dentro, viene a llenar un vacío haciendo superar la inhibición y logrando un camino a la comunicación. La droga suple una función vital: va a crear un vínculo de seguridad contrarres­tando el "abandono" y llenando un gran vacío; va a ser como una fuente de paz y tranquilidad frente al trauma de conflictos, que se agotará en el flash del momento.

También la droga sirve para romper un sometimiento avasalla­dor y anulante que se da en las familias muy estructuradas.

El adolescente que no tolera esta situación encuentra en la droga el medio para romper y, al mismo tiempo, protestar, haciendo lo contrario. Pero a la larga cae en la cuenta de que no hace sino suplir un sometimiento por otro.

Existe, también muchas veces, una deficiente comunicación y relación mantenida por el toxicómano con su familia (insatis­facción familiar), donde para él, no hay nadie con quien pueda hablar y mantener una relación de confianza. No se perciben, o más bien se niegan los conflictos que existen en la familia, no son capaces de preguntarse uno al otro que le pasa.

El diálogo y la comunicación entre padres e hijos es importante, puesto que una buena integración familiar, favorece el buen desarrollo de los hijos. Y esta comunicación debe perseguir dos cosas:

-Que el distanciamiento generacional entre los miembros de la familia no debe ser el acicate ni el motivo para la no comprensión.

-Que la comprensión y el conocimiento de los miembros de la familia sea el mayor posible, de cara a su cohesión la cual pasa por el respeto de las individualidades que la forman.

Otras veces a través de mensajes verbales y no verbales la familia se encarga de mostrar al niño una serie de conductas adictivas que tienen que ver con el uso de sustancias (tabaco, medicamentos, alcohol,...). Con estas conductas están dando un mensaje de cómo enfrentar las vicisitudes de la vida, que unido a otras condiciones puede generar la adicción futura. Los padres abusan, aunque enseñan que esto no se puede hacer. Esta modalidad es inductora por excelencia de las conductas adictivas de los hijos.

El uso indiscriminado de sustancias, en forma compulsiva frente a cualquier ansiedad (para calmarla), van construyendo en la persona, un modelo donde el pensar, esperar y controlar los impulsos no existe; el consumo de drogas sustituye al pensar.

En estos grupos familiares o equivalentes no se aprende el control de impulsos porque no existe nadie que lo enseñe. No hay modelos coherentes de reflexión, de espera. El adicto está siempre pidiendo, es decir, buscando la gratificación inmediata, pues no aprendió a mediatizar el impulso con el pensamiento.

De todas formas, las conclusiones respecto al influjo que la familia tiene en el proceso de la drogodependencia no son definitivas. Los conflictos se dan más en familias rotas o con problemas, pero también se dan en familias normales.

1.6 El nivel sociocultural

Sería del todo injusto cargar sobre la familia todo el peso de la responsabilidad con respecto a la drogadicción de los hijos. Lo real es que la familia está inmersa en la sociedad.

Todo comportamiento se produce en un contexto social y cultural que, a menudo, le da sentido.

Algunas características de nuestra sociedad plantean a los individuos tantos problemas, sobre todo la falta de perspectivas educativas, laborales, profesionales, familiares y de consumo, que es muy fácil ir hacia la droga o conectar con ella.

La falta de trabajo, así como los efectos de la inactividad en los jóvenes: abandono de estudios, vida de banda, ociosidad en un medio como el del barrio favorable a cualquier vicio y aventura ociosa; son principales causas sociales de la extensión del consumo y adicción a las drogas.

Además hay que añadirle, los fuertes intereses económicos que están detrás de esta gran disponibilidad y de la potenciación y el mantenimiento de los hábitos de consumo de los adultos; y lo que es peor, estimulando la aparición de nuevos consumidores entre la población infantil y juvenil, para lo cual no tienen reparos en utilizar cualquier medio. Anteponen el interés económico, al grave daño social resultante.

Las drogas ilegales disponen de mecanismos de coacción social en el seno de la llamada "contracultura", numerosas publicaciones, películas, discos, etc., incitan con frecuencia a sus lectores, de forma directa o indirecta, al consumo de las drogas ilegales mediante la apología de sus efectos.

La alienación de nuestra sociedad facilita este tipo de soluciones. Los problemas sociales son tan profundos que es necesaria una verdadera revolución mundial para conseguir que nuestro mundo sea capaz de ofrecer a los individuos una vida plenamente humana.

Se vive en un sistema social más pendiente del aumento de la producción y del consumo, que de la humanización de la sociedad. Esto se traduce en: desintegración de los valores culturales, vacío espiritual, inestabilidad ante la vida, crisis económica,... Por lo tanto la falta de sentido de la vida carga de significación a la droga.

El consumo de drogas que en principio puede ser una forma de protesta, se convierte, generalmente en los jóvenes, en un medio de "pasar de todo", sin más mística ni revoluciones contraculturales. Así es que la droga no puede considerarse como un fenómeno aislado subsistente por sí mismo, sino como parte de la una realidad mucho más profunda y compleja que no se resolverá por el mero hecho de que las drogas desaparezcan.

2. LA DESINTOXICACIÓN DE HEROINA

La recuperación de un heroinómano es un proceso singular derivado de la presencia de un conjunto de circunstancias en un momento determinado en función del tipo de heroinomano evolutivo que es y finalmente con una alta presencia del factor suerte.

El proceso de recuperación tiene varios ciclos. Conforme pasa el tiempo, conforme evoluciona la relación del individuo con la heroína, nada es igual que era y todo depende, en cierta medida, de lo anterior.

Un acontecimiento traumático, una experiencia extraordinaria, pueden suponer una especie de crisis cíclica. Parece que no se pueda hablar de consumo y recuperación como etapas separables. Hay elementos en grado diverso de recuperación en cada ciclo de consumo.

Al decir singular se quiere decir que no hay dos procesos iguales de recuperación. Esta afirmación no significa que no puedan deducirse y generalizarse maneras científicas de análisis de intervención. Remarcar que la actuación con heroinómanos debe contemplar los elementos diferenciales que cada sujeto aporta, sin quedar atrapados por los múltiples elementos que todos tienen en común.

Las circunstancias se refieren a personas, ideas, reacciones sociales, enfermedades, conflictos psíquicos, privaciones físicas, ruina económica, viajes, proyectos, etc.

Se habla de circunstancias y no de causas porqué se trata de una serie de factores combinados sin que se pueda atribuir a ninguno de ellos la causalidad del abandono del consumo.

La efectividad de las circunstancias no es la misma en cualquier edad. El conjunto de circunstancias detonadoras habrá de producirse en el momento preciso y no en otro para que dé resultado. No existe, ni una edad ni una etapa evolutiva en la que no sea posible abordar la recuperación. Todo dependerá de que se den la suma de circunstancias suficientes e idóneas.

Estas circunstancias se dan a lo largo de todo el proceso y son de muchos tipos. Algunas será los “detonantes” que influirán para empezar a dejar la heroina. Otras, en forma de persona, instituciones, servicios o actividades supondrán de ayuda al individuo que está dejando el consumo.

De manera parecida otras muchas servirán de soporte y contrarrestarán las que generan padecimiento. Finalmente las circunstancias resultantes provocan mecanismos de evitación, de olvido, de superación...

Factores aparentemente tan objetivos como la tentación, el contagio, la recaída la crisis, la reconstrucción de amistades o las nuevas relaciones con la familia, tienen un valor y un sentido diferente según el tipo de heroinómano.

La razón última puede ser una idea, un evitar la cárcel, un recobrar cierta identidad, un reducir el padecimiento familiar, etc.

Se incluía también la “suerte” en el análisis del proceso porqué aparece con frecuencia en estas historias de vida. Aparecen hechos o personajes de significación decisiva que no han estado ni buscados ni planificados.

Los diversos intentos de dejar la droga, incluido el que será último, suelen arrancar de una situación límite. El sujeto experimenta una intensa vivencia, según la cual cree que no debe ir más allá. Siente que no puede aguantar más. Ya todo parece igual, incluso la muerte. Aparece el planteamiento de no poder seguir con el caballo. En algunos casos será la degradación moral, en otros la salud, etc. Como nota común todos tienen la percepción de que “así no se puede seguir.

Se considera el límite como una reacción ante un consumo que crea ya malestar insaciable. La frontera entre lo físico y lo psíquico es difícil de establecer: se encuentra mal con sensación de hundirse y el hecho de que el dolor no se pueda asociar con ningún órgano del cuerpo provoca que se asocie a la ausencia momentánea de la heroína.

A través de una entrevista a una educadora, cuyo nombre ha querido ocultar en el anonimato, hemos querido contrastar y ampliar la información anterior. Pese a su corta experiencia se atrevió a contestarnos dos preguntas clave acerca de la desintoxicación: Etapas y papel del educador.

“En principio hay una primera fase que es cuando el toxicómano se acerca al centro, se pone en manos de un terapeuta, se pone en manos de un médico y empieza, en su entorno, empieza a asistir a un centro de actividades, empezando a ocupar su tiempo haciendo otras cosas que no sean estar en la calle, y se puede considerar una etapa introductorio. Cuando esto ha madurado un poco y cuando ellos ven más o menos claro que pueden y quieren seguir un tratamiento. Es el momento de la segunda fase, vale? (...) Este momento sería todo el momento para trabajar hábitos, actitudes y para iniciar un cambio. En este proceso pienso que hay dos opciones. Una que es la comunidad terapéutica , que son seis meses de estar aislados de su entorno, y que yo creo que es muy fácil trabajar todos estos aspectos y hacer un trabajo personal de maduración , tanto personal como de superación de la propia enfermedad. Yo pienso que es un poco fantasioso, porque pienso que ellos durante esos seis meses están muy fuertes allí arriba y se sienten muy bien, pero tienen que pensar que les queda una tercera fase que es volver y luchar sobre el terreno. Entonces, el centro de día, también es una segunda fase. Es uno de los recursos que más me gustan, todo y que no lo conozco demasiado. Intentan hacer toda la tarea fuerte de la comunidad, pero trabajando en su propia realidad, o sea, todo el día están en el centro, pero volviendo a su entorno, viviendo con la familia, durmiendo en su casa, y yo pienso que aunque dure más tiempo debido a su dificultad , como mínimo creo que después es más fácil una reinserción de nuevo y un abandono de su problemática en el entorno, porque yo creo que a veces, una persona que ha estado en una comunidad, yo pienso que les supone un shock volver a su entorno, y muchas veces es motivo de recaída. La tercera fase sería aquella que se ocuparía de la reinserción, volver a vivir en el mundo, aprender a vivir con el problema al lado, aprender a no consumir y a rehacer la vida. No es solo el no consumir, sino que esto comporta un cambio en otros aspectos de la vida, desde ser responsable con la familia, encontrar trabajo, les es difícil... y cuesta. Hacer nuevas amistades, etc... (...)

En todo este proceso, el educador debe estar a su lado. Es su punto de referencia, es esto. Ellos pocas veces los interpretan como una figura de control, pero aquí está el problema del educador, porque tienen que ser lo bastante hábiles para hacer comprender que no es un policía, para romper y hacer entender que es una figura de apoyo. Es una persona que está por ellos, que les vigila. Quiero decir que está presente, que no presiona, o sea, que irá trabajando las cosas poco a poco, pero a medida que ellos también quieran que se trabaje. Pero es una persona que está para cuando ellos quieran hablar, cuando quieran expresarse, cuando se están equivocando y el educador incide, es una persona de seguimiento, que vean que no están solos... no es la misma figura que hace el terapeuta, es el psicólogo que le llevará desde que entra hasta que sale, la última palabra la tiene el terapeuta,... el educador es el que está, es más accesible, es el que está en la línea de fuego, se encuentra con los follones, dando el callo, animando,...”

Fruto de las reflexiones a las que llegó esta educadora, nos motivo especialmente la figura de la comunidad terapéutica, queriendo descubrir la realidad de este recurso de desintoxicación tan peculiar. Debido a la extensión de la información, nos decidimos a dedicarle un punto en exclusiva, este que a continuación exponemos.

3. COMUNIDAD TERAPÉUTICA

Dentro del ámbito de intervenciones y abordajes en las toxicomanías, la Comunidad Terapéutica es una de las prácticas más extendidas en las que se han depositado y se siguen depositando muchas esperanzas.

En esencia, una CT es un espacio social construido con fines terapéuticos; es una forma de prestación de servicios - de salud - y de tratamiento complementarios a la clínica tradicional. Formado por un grupo artificial duradero y residencialmente localizado (de carácter comunitario, por tanto), pero con una finalidad terapéutica de rehabilitación de drogodependientes cuando es preciso una intervención amplia, intensiva, dilatada e integral sobre la conducta adictiva, sobre los problemas psico-sociales, los hábitos emocionales y relacionales y sobre los comportamientos sociales que, por su magnitud, no es suficiente su abordaje en régimen ambulatorio.

Intentar perfilar las características y funciones básicas de la CT, resulta difícil. Esa heterogeneidad de realidades de CCTT es debida a una triple fuente de variabilidad:

a) El continuo proceso de cambio y adaptación de las comunidades, no sólo a los problemas atendidos, sino a los avances en su terapéutica

b) El proceso de desarrollo y maduración característico de cada CT (no carente, por otro lado, de paralelismo observables) para alcanzar su propia identidad institucional y social.

c) La multiplicación de experiencias concretas diversas, junto a la convivencia i influencia mutua, tanto de esas experiencia, como de los modelos generales (“europeo” y ”americano”, descritos más adelante), que ha provocado convergencias e interacciones a la vez que divergencias.

Pero los aspectos comunes son substanciales, prevaleciendo, en todo caso, sobre los diversificadores, teniendo el fenómeno un carácter comunitario.

Los aspectos comunes serían:

1) La CT es una forma de prestación de servicios de salud, alternativa a la clínica tradicional; optimizando la utilización de recursos profesionales con criterios poblacionales, sociales o comunitarios, siendo definido como una de las funciones o componentes básicos del quehacer comunitario.

2) La metodología utilizada es de carácter comunitario

- Se constituye en comunidad territorialmente basada.

- El cambio se produce a partir de elementos comunes (convivencia, reglas de comportamiento, actividades, interacción personal y grupal, etc.)

- El estilo de trabajo ayudador-ayudado, comparte muchos de los caracteres distintivamente comunitarios: igualitarismo, integralidad de la atención, énfasis en los recursos y capacidades de personas y grupos, actividad y protagonismo del cliente en el proceso de su propia recuperación, interdisciplinariedad profesional, etc.

- Énfasis en la rehabilitación social, contsituyéndose así la CT en comunidad artificial temporal, de transición (desde una problemática psico-social significativa) hacia la comunidad o contexto social mayor.

- Reproducción de un microgrupo o microsistema social en que se promueve -dentro de la familia de estrategias de cambio supra-individual en que participa la intervención comunitaria- el aprendizaje social y psico-social.

En general, la filosofía de la CT postula una intervención, de carácter globalmente comunitario, que proporcione los elementos y experiencias dirigidas a lograr la reinserción social del cliente en condiciones óptimas de autonomía personal e interacción positiva con su medio social. Esto se conseguiría aportando un espacio social y residencial que facilite los procesos de maduración y crecimiento personal y promueva los cambios -individuales, relacionales y sociales- conduciendo al objetivo de reinsercción social.

El carácter alternativo e innovador de la CT vendría definido por los siguientes aspectos:

- Énfasis en el grupo, la cohesión grupal y las interacciones entre sus miembros para promover el aprendizaje social.

- Participación activa del usuario. Se subraya su carácter de colaborador activo y no de objeto-pasivo (paciente).

- Relevancia y hegemonía de la Socioterapia: proceso de ayuda que se deriva de la intervención generada en el seno de un grupo humano controlado. También se utilizan otras dos variantes terapéuticas no centradas en el individuo, que sería:

a) La terapia ambiental: entendida como la utilización de los diferentes elementos del medio como estímulos positivos y de efectos potencialmente terapéuticos.

b) La terapia ocupacional: fundamentada en la utilización -con finalidad educativa y terapéutica- del trabajo y de la actividad personal.

- La existencia de una cultura institucional propia y distintiva que, como conjunto de creencias, actitudes y pautas de conducta, regulan la vida cotidiana de la CT, proporcionándole cohesión y, a sus miembros, sentido de comunidad

Rasgos comunes más generales:

- Régimen de internado

- Grupo de residentes de ambos sexos

- Ingreso voluntario

- Valoración del grupo como medio terapéutico y reeducador preferente

- Aprovechamiento de todos los hechos que acontecen como experiencia de realidad y factor reeducativo.

- Deliberación común cotidiana

Rasgos variables o diversificadores:

- Ubicación. CCTT urbanas, semi-urbanas y rurales -mayoritarias en la actualidad-.

- Personalidad jurídica. con personalidad propia; pertenecientes a asociaciones, entidades u organismos. Algunas son satélites de grupos ideológicos o movimientos internacionales, otras bordean, incluso, la ilegalidad y el delito.

- Carácter económico: privadas, públicas, subvencionadas o concertadas.

- Programas terapéuticos. con un diseño y planificación terapéutico, sin diseño profesional y variantes intermedias; con y sin sistemas de evaluación formalizados; etc.

- Equipo responsable: de índole religiosa o sectaria; constituidos por ex-toxicómanos; profesionales; mixtos.

MODELO EUROPEO vs MODELO AMERICANO

Debemos distinguir entre dos modelos generales de CCTT claramente diferenciados en cuanto a su origen, problemática abordada y metodología usada y llamamos en función de su origen geográfico, modelo anglosajón o europeo (también modelo “democrático”) y modelo americano (o “autoritario”). A pesar de la diferencia de denominación de los dos modelos, su evolución y expansión ha sido paralela en sus ámbitos geográficos respectivos. Últimamente, además, se observa una cierta tendencia hacia la homogeneización como fruto de una serie de desarrollos ligados a la creciente profesionalización del campo.

El Modelo Europeo

El modelo europeo es el que alumbró el fenómeno de la CT. El término “comunidad terapéutica” aparece por primera vez en 1946 de la mano de T.F.Main, psiquiatra británico del hospital de Birmingham, en el artículo “The Hospital as a Therapeutic Institution”, publicado en un número especial del “Bulletin of the Menninger Clinic”. En él se narra el trabajo realizado en 1943 por el “grupo de Northfield” en el Hospital Militar Northfield con soldados con trastornos psiconeuróticos graves a quienes organizaron de forma comunitaria en grupos de discusión y participación en las decisiones sobre la marcha de la unidad. Prestaron también atención especial al estudio de la estructura de esos grupos y de las fuerzas que operaban en ellos.

Pero fue Maxwell Jones quién imprimió contenido y cuerpo teórico al término “comunidad terapéutica” a partir de la publicación de su labor en diversos hospitales desde 1941, vinculándose desde entonces este concepto a su nombre. Estos hospitales fueron:

- 1941-44. Mill Hill Scholl

- 1945-47. Hospital para prisioneros de guerra de Dartfort.

- 1947-59. Belmont Hospital de Surrey, en el que creó en 1947 una unidad para inadaptados “industriales”, que en 1954 pasó a tratar inadaptados “sociales”, para convertirse más tarde en el hospital Henderson, para psicópatas. Durante este período Jones elabora las ideas básicas sobre la CT, funcionamiento y aplicaciones. Cabe destacar como prácticas innovadoras las reuniones cotidianas de personal y pacientes- llamadas “reunión mundial”- que contribuyeron a desmitificar la imagen autoritaria del hospital y, el énfasis puesto en la autoayuda, ayuda mutua y en el trabajo conjunto de todos para ayudarse a sí mismos y a los demás.

Fueron las exigencias resultantes de la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de los servicios de reinserción social para ex-prisioneros de guerra y marginados sociales, las que propiciaron -junto a la preocupación preexistente en el mundo anglosajón por la reforma de los asilos psiquiátricos tradicionales- la aparición de la CT. Estas exigencias derivaron principalmente de:

- La incapacidad de los hospitales psiquiátricos para atender al numeroso contingente de soldados con trastornos mentales secundarios a la contienda.

- La necesidad de recurrir, por razones económicas, a tratamientos colectivos, desestimándose la terapias individuales en la mayoría de los casos.

- La sensibilización de los psiquiatras que participan en las cajas de reclutamiento sobre la enorme influencia de los factores sociales, sobre los pensamientos, sentimientos y conducta de los individuos.

- La experiencia de muchos profesionales en campos de concentración facilitó un cambio de actitud, especialmente de los psicoanalistas, que se mantuvieron al principio al margen del fenómeno de las CCTT.

- La aparición de varios estudios sobre los efectos perniciosos del hospital psiquiátrico tradicional. Estos estudios, no sólo resultaron decisivos para la imposición de una reforma institucional psiquiátrica, sino que tuvieron el efecto de avalar los aspectos negativos que la CT quería superar a través de la “terapia comunitaria”.

- Los cambios legislativos durante la guerra y postguerra -reflejo de la conciencia de asumir responsabilidades sociales antes ignoradas-, que suponen un viraje de la actitud social hacia los enfermos mentales. Creación del “National Health Service” en 1947 y ley sobre personas incapacitadas (“Disabled Persons Act”) en 1944.

- En 1953 la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el tercer informe del Comité de Expertos en Salud Mental, afirma que: “la atmósfera del hospital mental es el factor más importante en la eficacia del tratamiento” añadiendo que el hospital psiquiátrico debía ser, en su totalidad, una comunidad terapéutica regida por determinados principios:

- Conservación y protección de la individualidad del paciente.

- Confianza en el paciente y en su capacidad para tomar iniciativas y asumir responsabilidades propias.

- Ocupación del tiempo de los pacientes en determinados tipos de trabajos y actividades.

- Promoción y mejora la comunicación con el equipo.

- Evitación de las sanciones disciplinarias por mal comportamiento.

- El quinto y séptimo informes del Comité de Expertos en Salud Mental de la OMS, reafirmaron -en 1957 y 1959 respectivamente-, la consideración del Hospital Psiquiátrico como una comunidad terapéutica en interacción con el medio social así como la relevancia de la terapia ambiental y ocupacional.

- Partiendo de la reforma necesaria de esas instituciones, estos añadieron otros principios -calificados de revolucionarios- que suponen una utilización deliberada de los recursos de la institución (médicos, pacientes y personal auxiliar) como conjunto orgánico no jerarquizado con finalidad terapéutica, así como la supresión del formato tradicional de relación médico-enfermo o terapeuta-paciente. Los siguientes principios fueron:

· Libertad de comunicación. La comunicación se da entre los distintos niveles y en todas direcciones y no sólo. en forma unidireccional y jerárquica, de arriba a abajo

· Análisis de todo cuanto sucede cotidianamente en términos individual e interpersonal.

· Provisión de experiencias de aprendizaje, tanto espontáneas y derivadas de la relación y convivencia cotidianas como planificadas a través de actividades (salidas individuales o grupales, asistencia a actos públicos, etc.), orientadas hacia la reeducación social y que permita ensayar esquemas de comportamiento social.

Sintetizando las aportaciones posteriores de otros autores (Rapoport, entre los más destacados) con nuestra propia visión, citaremos como constantes fundamentales de las CCTT del modelo europeo las siguientes:

1- En la CT no se produce la separación y el distanciamiento entre equipo médico y grupo de pacientes característico del internamiento hospitalario, evitándose así las interacciones rígidas, estereotipadas y rutinarias de los grandes hospitales.

2- No existe ni la jerarquización autoritaria ni los procedimientos casi carcelarios propios de los asilos psiquiátricos.

3- Todas las relaciones que se producen en el seno de la comunidad son consideradas como potencialmente terapéuticas.

4- Por lo tanto, toda la ambientación juega un papel de cura importante. Se da gran valor al clima emocional de la institución.

5- Se busca una forma de organización democrática y socializada que facilite el máximo de ocasiones de participación activa a los residentes en la vida de la pequeña colectividad.

6- La comprensión y la aceptación de la conducta distorsionada - entendida por muchos como permisividad- es una de las reglas terapéuticas básicas.

7- El paciente reside en la comunidad voluntariamente. No se le encierra ni coacciona; vive en un régimen totalmente abierto.

8- El grupo humano en la CT es numéricamente reducido a fin de evitar las deformaciones psicológicas y sociales asociadas a la masificación de las grandes instituciones.

Las actividades cotidianas se suelen agrupar de la siguiente manera:

1- Actividades de mantenimiento de la CT.

2- Trabajo preprofesional (talleres, granja, campo, etc).

3- Comidas y sobremesas.

4- Reuniones comunitarias.

5- Reuniones específicas, comunitarias o grupales, de carácter educativo, terapéutico (incluyendo técnicas individuales) o sobre la organización funcional de la CT.

6- Actividades de ocio y diversión.

7- Espacios de descanso.

La programación del tiempo pretende favorecer los objetivos terapéuticos reproduciendo, a la vez, los horarios de actividades que se observan en la vida social cotidiana del exterior de la CT. La actividad del residente es, por otro lado, uno de los recursos terapéuticos tanto para limitar el campo de los soliloquios y los pensamientos delirantes como para estructurar hábitos conscientes y realistas.

No hay que olvidar, finalmente, la regla fundamental “...que todas las reglas estén siempre abiertas a los procesos de análisis, revisión y actualización” (Laing), dado que toda institución, más tarde o más temprano, muestran tendencias a esclerotizarse y a viciarse.

El Modelo Americano

Este modelo nace en EE.UU.:, en loa años 60, en el contexto de un amplio movimiento antiinstitucional en el campo de la Salud Mental, como estrategia de tratamiento residencial de drogodependientes.

Pretende ser una alternativa antiprofesional y antiinstitucional aunque, contrariamente al modelo europeo, surge como reacción relativamente inmovilista o reaccionaria frente a los intentos de apertura y democratización de los Servicios Sociales y de Salud Mental en EE:UU. Tomó fuerza este movimiento que preconizaba la abolición de las instituciones y la ineficacia de los profesionales enfatizando la resolución de los problemas a trabajar a través de la autogestión institucional, la autoayuda y la ayuda mutua.

Su carácter de radical oposición a toda institución y profesionalismo, propició la tendencia a la ubicación rural creando un referente estético de CT rural ampliamente aceptado, por los medios de comunicación, los jóvenes y los grupos “progresistas”, que se ven especialmente atraídos por sus connotaciones “bucólicas”, de alejamiento de los núcleos de conflictividad social y familiar y de “retorno a la naturaleza”.

El modelo, que goza de una vigorosa expansión, representa un cierto retroceso respecto a los logros de la CT defendida por M.Jones y otros reformadores psiquiátricos: Disminuye la multidireccionalidad de la comunicación, se acentúan las relaciones de autoridad y la diferenciación de los roles y se jerarquiza el sistema comunitario, desapareciendo prácticamente la participación grupal en las decisiones en la medida en que existe de antemano un programa de tratamiento y código normativo al que el paciente debe adaptarse o, de lo contrario, abandonarlo.

Se trata pues, de un fenómeno social reaccionario con la suficiente fuerza como para generar instituciones alternativas, capaces de rescatar antiguos métodos autoritarios y jerárquicos de tratar a los pacientes. “Lo que pasó en EE:UU: a fines de los años 50 y principios de los 60, momento en que se produjo uno de los ciclos altos de consumo de heroína, fue precisamente que las instituciones de Salud Mental, en plena reforma, no podían jugar el papel represor y totalizador que el drogodependiente exigía, muchas instituciones sanitarias no eran lo suficientemente totales ni represivas para las necesidades de un colectivo que vivía la libertad como riesgo” (Comas,1988).

Este modelo de CTD (Comunidad Terapéutica para Drogodependientes) representa una filosofía parcialmente contraria al de la CT descrita anteriormente, sin embargo, las características comunes serían:

- Modelo comunitario-residencial de intervención

- El objetivo fundamental de conseguir la reinserción social del residente, en este caso como individuo productivo y libre del consumo de drogas. (excepto Synanon).

Synanon y Daytop Village, son dos experiencias pioneras que ilustran la aparición y la evolución de los estilos de trabajo, más extendidos en la CTD y al mismo tiempo referentes básicos de algunas redes de CTD en el Estado Español.

Synanon

Charles Dederich, miembro de Alcohólicos Anónimos (AA), empezó a reunir en 1958 en su casa de Ocean Park (California) un grupo al que paulatinamente se añadieron dependientes a los narcóticos que buscaban la abstinencia a través del método de AA.

Observando que, efectivamente, estos últimos conseguían cesar el consumo de drogas, fundó un año más tarde en Santa Mónica (California), con un grupo de unas 40 personas adictas a toda clase de substancias, la primera comunidad residencial de Synanon, que, concebida inicialmente como un grupo de autoayuda, fue evolucionando hacia las siguientes características finales:

- Autofinanciación: a partir de los negocios dirigidos por los propio a residentes y de donaciones particulares, -revirtiendo en la propia comunidad todos los beneficios.

- Autosuficiencia a todos los niveles: La dirección de la comunidad es llevada por los propio a ex-adictos, quienes se organizan en forma jerárquica distribuyéndose todas las tareas y funciones del centro sin la intervención de ningún personal cualificado y rechazando cualquier método de tratamiento formal y de evaluación de resultados terapéuticos.

- Rechazo de la reinserción social: Se considera a la sociedad como incompatible con el toxicómano, planteándose por ello como única posibilidad la de permanencia indefinida en la organización.

- Madurez por el rango: Se utiliza el rango jerárquico de la organización como reflejo de la actitud y conducta del residente, produciéndose frecuentes y rápidos cambios de posición jerárquica de la conducta puntual.

- Los “Synanon Games” (juegos Synanon): En ellos, el residente es expuesto, en reuniones grupales, al continuo ataque por parte de los demás miembros de la comunidad en todos los aspectos personales que se piense han de ser modificados, persiguiendo una reacción purificadora.

- Culto al líder: Culto que, junto al rechazo del mundo exterior y a determinados aspectos megalomaníacos llevó al grupo a adoptar características de una secta con objetivos centrados en la propia expansión y sin planteamientos realmente asistenciales.

Este modelo de CT se sustenta sobre la base de proveer al residente de un “medio familiar” que desarrolla el sentimiento de pertenencia grupal y la autoidentidad y autoestima personal en función del rol desempeñado. Esto se hace a través de un método (los “juegos Synanon”) con que destruir - más que resolver- los sentimientos y comportamientos inadecuados, para conseguir un grado de “maduración personal” y responsabilidad de los que supone carece el toxicómano. El modelo ha dado lugar a toda una generación de CTD cuyo referente en España son la comunidades de la red El Patriarca[1] .

Daytop Village

La CTD más importante y que sirvió de modelo referencial para multitud de experiencias en diversos países. Se inicia en 1963, con la contratación por parte de la administración pública norteamericana de un grupo de miembros disidentes de Synanon para ocuparse, conjuntamente con un equipo profesional, de un centro para drogodependientes en situación de libertad vigilada y de tratamiento obligatorio. Su denominación (Daytop) se deriva de “Drug Addicts Treated on Probation” (drogadictos en tratamiento bajo libertad provisional). Su financiación provenía de un distrito de Nueva York. La filosofía y métodos de intervención de Daytop evolucionaron desde una posición inicial en que - al igual que Synanon- considera que la sociedad no es apta para los toxicómanos recuperados- no contemplando, por tanto, la reinserción social-, hasta una etapa posterior en que crea un programa intermedio de reinserción (de 6 a 8 semanas, con pisos terapéuticos y psicoterapia de apoyo) en que la terapia familiar adquiere protagonismo terapéutico.

Mantiene de Synanon el modelo de roles y estructura jerárquica y relacional similares. Los Synanon Games también se utilizan, aunque bajo modalidades de grupos de encuentro diferenciados..

Entre sus características principales pueden mencionarse:

- Estaf mixto de profesionales y ex-toxicómanos.

- Su objetivo es la reinserción, cumpliendo la CT una función de recurso rehabilitador para su consecución.

- Existencia de un programa que viene delimitado por la duración orientativa del tiempo regular de permanencia en el centro (de 12 c1 18 meses) previo a la segunda fase de reintegración (6 a 8 semanas).

- Selección previa para evaluar la motivación de ingreso, por lo general difícil y con una duración entre días y meses.

- Modificación de la conducta, a través de un sistema de recompensas y castigos en que la movilidad en el rol jerárquico del centro desempeña un papel importante.

- Grupos de encuentro, tres veces por semana y con una duración aproximada de 2 horas, orientados a la expresión de la vivencia interna de los residentes así como al examen de comportamiento de los miembros y a la confrontación grupal. En estos grupos se realiza una aproximación de los Synanon Games a la terapia de grupo más convencional.

- Grupos terapéuticos de mayor especificidad que los anteriores: Grupo dinámico, de expresión y clarificación de sentimientos; grupo estático, de profundización de los conflictos a partir de la historia del residente; y otros.

- Terapia familiar a través de grupos de encuentros: Representa uno de los aspectos terapéuticos más significativos de Daytop.

El sinónimo de Daytop en Europa (y España) son las CTD del Proyecto Hombre nacido en los años 70, a partir de las actividades del Centro Italiano de Solidaridad.

Características Comunes del Modelo Americano

Si bien las particularidades de cada una de las más 500 CTD que existen en EE.UU., son numerosas, existe una filosofía común -fruto principalmente de las relaciones que han tenido entre sí- que puede resumirse en los siguientes principios:

- Rechazo del modelo médico de tratamiento y relación, utilizándose, en consecuencia, un lenguaje “no médico”.

- Funcionamiento determinado por programas terapéuticos que definen la duración del tratamiento, por lo general entre 1 y 2 años.

- La finalidad, excepto en Synanon, es la reintegración del residente en la sociedad.

- Ingreso en el centro tras haber demostrado el candidato la suficiente motivación para el mismo, con valoración especial del reconocimiento del abuso de tóxicos como causa del deterioro de su estilo de vida.

- Se considera la toxicomanía como la manifestación de un desorden más profundo que afecta a la totalidad de la persona - en las esferas cognitivas, conductuales, caracteriales, etc.- y al toxicómano como a un individuo detenido en su desarrollo afectivo y con dificultades para controlar sus impulsos.

- La CT ofrece un sistema comunitario de convivencia que provoca el fracaso de las conductas inmaduras y permite el aprendizaje de patrones de conductas más adaptativos y maduros.

- Favorece el sentimiento de pertenencia a un grupo “familiar”, con sus respectivos roles jerárquicos, que proporciona a sus miembros afectos, compresión y apoyo, al mismo tiempo que le exige el cambio personal.

- Sistema de recompensas y castigos de las conductas de los miembros de CTD (con frecuencia a través de la humillación pública del paciente y el cambio de rango jerárquico) según su adecuación y ajuste a la “cultura institucional”.

- Sistema rígido de normas que delimitan claramente los comportamientos permitidos en el centro. Las siguientes actividades están comúnmente prohibidas en la mayoría de las CTD, de forma que su transgresión comporta generalmente la expulsión de la misma, siendo:

- El consumo de drogas

- La violencia física

- Las relaciones sexuales

- Identificación con el equipo terapéutico (profesionales-ex-toxicómanos) que ejemplifica los roles y comportamientos a imitar.

- Etapa inicial de máximo aislamiento del adicto respecto de su medio y relaciones habituales a través de la incomunicación total con el exterior (eliminando las salidas de la CT, la correspondencia o las llamadas telefónicas).

- Consideración de la convivencia y experiencia de vida comunitaria como forma de auto-ayuda, estableciéndose, en consecuencia, un paralelismo entre motivación personal para el cambio y efectividad del tratamiento.

LAS COMUNIDADES TERAPÉUTICAS EN ESPAÑA

Las comunidades terapéuticas no aparecen en nuestro país hasta la década de los 80. Esto es debido, sobre todo, a la tardía democratización des país respecto a Europa, retraso que encuentra su reflejo concreto en las Diputaciones Provinciales de que dependían entonces la mayoría de instituciones psiquiátricas. Y esto, a pesar de darse en la década de los 70 un movimiento reformista en el campo de la salud mental que denuncia la situación de miseria y abandono en que se encontraba las instituciones de los manicomios. Desde unos planteamientos ideológicos claramente anti-institucionales, afines a la antipsiquiatría británica y a las experiencias de desinstitucionalización italianas, se preconiza el desmantelamiento de los hospitales psiquiátricos, aunque sin contemplar ni alternativas institucionales sustitutorias, ni la reforma eventual de esas instituciones.

En este contexto ideológico, la clara hegemonía numérica de las CT para drogodependientes en los años 80, más la irrupción masiva del problema de la droga por ese época, hace que en España se aplique el término “comunidad terapéutica” casi únicamente a las CT para drogodependientes, que en pocos años pasan a representar el modelo institucional con mayor índice de crecimiento.

Las primeras CTD en España fueron:

- 1976, REMAR en Málaga; dependiente de la fundación de la Iglesia Evangélica.

- 1978, “La Plana”, en Barcelona, dependiente del Instituto Genus. Hasta 1980 para pacientes psiquiátricos; desde entonces para drogodependientes.

- 1979, “El Monasterio” de la Trinidad, en Valencia; dependiente de la Asociación el Patriarca.

- 1979, “Casa Lanza”, en Valencia; dependiente del Hospital Psiquiátrico de Bétera.

Se distinguen tres categorías en función de quién controle su funcionamiento:

1) Profesionales

2) de ex-toxicómanos

3) de instituciones religiosas

Clasificación de CT según al tipo de red a la pertenecen.

1) Pública

2) Privada

3) El patriarca

4) ligadas a las Iglesias Evangélicas

5) Proyecto Hombre

6) Narconón

La pertenencia a una red implica usualmente ligazones orgánicos o institucionales entre las CTD, a la vez que la utilización de programas, recursos y sistemas terapéuticos similares.

Actualmente existe una tendencia general a la profesionalización de las CTD. Las actitudes y filosofías anti-profesionales, autogestionarias y de “opción de vida” que alimentaron las primeras CTD, van siendo substituidas por planteamientos progresivamente más asistenciales para la reintegración del toxicómano a la sociedad. Esto se realiza a través de programas que, aprovechando los aspectos positivos de sus precedentes, incorporan un Staff profesionalizado y multidisciplinar, estando a la vez coordinados y vinculados con los servicios de salud.

Mantiene una diferenciación clara entre equipo institucional y grupo de residentes y predomina criterios profesionalizados de ; admisión, programa terapéutico, alta, derivación a otros centros de reinserción o tratamiento, intervención en el medio socio-familiar inmediato y evaluación de resultados.

Por otra parte, se produce un acercamiento al principio de “democratización” del modelo original de M.Jones a base de proporcionar espacios (siempre “controlados por el equipo) de debate y de toma de decisiones por parte del grupo de residentes. En este sentido hay que destacar en España la creación en 1986 de la A:P:C:T:T: (Asociación de Profesionales de Comunidades Terapéuticas para toxicómanos) que viene realizando anualmente jornadas estatales de trabajo en torno a las CTD y que, si bien jurídicamente se compone de profesionales asociados, funciona -y está pensada- como asociación institucional de las CT profesionales.

Sus fines básicos son (APCTT,1989): “La promoción y el desarrollo de las CT como modalidad de atención y tratamiento profesional para la deshabituación y rehabilitación de personas toxicómanas”. También, la formación de los profesionales y promoción de la investigación; facilitar la obtención de recursos técnicos; y adoptar las iniciativas propias o ajenas sobre cuestiones profesionales, legadas o sociales pertinentes y relacionados con el tema de la drogodependencia y su tratamiento.

La asociación propugna un modelo de CT profesional en base a los siguientes principios (APCTT, 1989):

- Equipo terapéutico pluridisciplinario, diferenciado del grupo de residentes asistidos y con contrato laboral.

- Programa terapéutico descrito y argumentado con perspectiva científica.

- Criterios de diagnóstico, admisión y alta.

- Protocolos médico, psicológico y social.

- Sistema de evaluación de resultados y análisis autocrítico.

- Colaboración con programas de tratamiento amplio y global.

- Tiempo límite de estancia del toxicómano en la comunidad.

- Propósito de reintegración de éste a la vida social común.

- Cumplimiento de la declaración de los derechos del enfermo.

- Control objetivo y garantizado de la abstinencia de drogas psicótropas.

- Inexistencia de adoctrinamiento ideológico.

- Condiciones higiénicas y sanitarias propias de un centro de tratamiento

- Que el centro no pertenezca a ningún movimiento u organización proselitista/expansionista.

Evaluación de resultados

Resulta difícil hablar de cifras de resultados sobre la eficacia terapéutica y rehabilitadora de las CCTT para drogodependientes cuando existen centenares de experiencias diferentes, con objetivos terapéuticos no siempre concordantes y, sobre todo, sin un sistema estandarizado de evaluación.

Por otro lado, los datos de resultados son, muchas veces, difíciles de recoger - o no existen, sin más-; su interpretación resulta a menudo parcial o interesada y no existe consenso sobre cuales deberían ser los instrumentos válidos de evaluación. Todo lo cual contribuye a que los resultados existentes no sean, con frecuencia, homologables. En este sentido, no existen datos significativos sobre las tasas de retención, o el mantenimiento de la abstinencia posterior al ingreso en CT, ni sobre las variables sociales que influyen significativamente en el consumo de drogas.

Así frente a las cifras que señalan, en general, elevados porcentajes de “curación” (alrededor del 80%) el alta de los residentes (y en base a criterios subjetivos de los equipos de tratamiento), otras, de seguimiento posterior al alta, arrojan cifras (probablemente más realistas o menos “interesadas”) de alrededor del 20 al 40%.

Además, en la medida en que cabe considerar a la CT no como un recurso aislado y finalista en sí mismo sino como parte integrante de una red asistencial y de ayuda social más amplia, habrá que precisar los objetivos a evaluar, por encima de la simple abstinencia. En todo caso, esa abstinencia sería objetivo global de toda la red y no de la CT por sí sola. Se debe mencionar, que está demostrada la correlación entre tiempo de permanencia en la CT y mantenimiento posterior, tanto de la abstinencia como del estilo de vida que la favorece. Dato éste indicativo del potencial terapéutico y rehabilitador del entorno comunitario (sin olvidar que se encuentra ligado a otras variables personales -de motivación- y psico-sociales - entorno familiar, social, etc.- unidas tanto a la selección inicial de residentes en la CT como su permanencia en ella.

4. REINSERCIÓN

Actualmente una de las mayores dificultades a los drogodependientes es poder llevar a cabo la rehabilitación y reinserción socio-familiar y laboral en su propio entorno como ciudadanos de la sociedad. Se ha de tener presente algunos factores que inciden directamente sobre el proceso de reinserció / inserción en sus diferentes fases como:

· La existencia posible de un rechazo hacia la reinserción social en la comunidad

· Que hay diversas tipologías de personas con historias personales que las hace diferentes entre sí

· La integración social es un proceso desigual, discontinuo y dinámico que se inicia en el momento que la persona toma conciencia de su incompatibilidad en el consumo de drogas y decide iniciar el largo y dificultoso camino de la recuperación

· Se han de considerar los recursos existentes las ideologías sociales condicionantes los marcos de marginación de la drogodependencia, los complejos fracasos de recuperación y el impacto en el individuo y la sociedad de consumo de drogas.

En todo este proceso juegan un papel importante un conjunto de condiciones y estructuras socio-familiares y personales que van a intervenir en su proceso de reinserción / inserción social de las personas drogodependientes

El objetivo principal de toda atención al drogodependiente sería la consecución de que las personas consiguieran su normalización mediante la incorporación e integración a su medio sociocultural u otro lugar donde pueda vivir y desarrollarse realmente libre sin necesidad de consumir drogas. Este proceso debe ser orientado en cada individuo desde el momento en que empieza a tomar conciencia de su situación y a reconstruir su autonomía personal y su normalización pero se ha de tener presente que pueden aparecer recaídas que pueden contemplarse como un paso atrás para la persona.

La reinserción solo se conseguirá cuando se pueda empezar a desarrollar una vida propia en la sociedad, sin conflictos y hostilidad hacia esta, mantener la capacidad de relación, ejercer alguna actividad laboral, empezar a autoestimarse como persona e integrarse en su medio que se adecua a sus propias características personales y conjugarlo con el mundo cultural como modelo

A TENER EN CUENTA PARA LA REINSERCIÓN / INSERCIÓN

- Tienen que intervenir e implicarse profesionales de distintas disciplinas: Equipo interdisciplinario (Sistemas sanitarios, social, jurídico, psicológico, etc...)

- Trabajar desde la comunidad, medio del drogodependiente

- Atención integral del individuo desde triple dimensión, bio-psico-social

Todo déficit que se produzca en cualquiera de ellas representa en mayor o menor medida una alteración en el individuo, con la implicación del equipo interdisciplinario, agentes sociales y la comunidad

OBJETIVO GENERAL

En el libro “Cuaderno de Realidades Sociales: La drogodependencia en España” habla de la reinserción / inserción de las personas drogodependientes desde un centro urbano en régimen abierto, conviviendo con su familia, introducido dentro del programa terapéutico de integración social , el desarrollo del área sociolaboral, mediante talleres de formación y aprendizaje como alternativa favorecedora a su reinserción sociofamiliar y comunitaria al mismo tiempo que su integración en el campo laboral, y conseguir así su autonomía personal y su independencia económica y social. Del trabajo desarrollado, una de las hipótesis que se desprende es que la reinserción es más útil y resulta más efectiva y eficaz, llevada a cabo desde el propio entorno inmediato, donde vive el drogodependiente, en un centro de régimen abierto y consiguiendo desarrollar su vida cotidiana como cualquier individuo de la comunidad. Pero es necesario trabajar para conseguir nuevas formas de vida y de relaciones personales, que han sufrido un importante deterioro por el consumo de drogas y que van a favorecer la intervención en su entorno sociofamiliar y comunitario.

Este tipo de intervención iría destinada a aquellos sujetos que no se adaptan a su medio ambiente. Se ha de realizar de manera paralela en las actividades de deshabituación y trabajar progresivamente la inserción en su medio social y familiar para conseguir un cambio en las actitudes y aptitudes entre el drogodependiente y su entorno más inmediato.

Los dogodependientes, sobre todo de heroína, establecen su vida personal y relacional en relación con la droga, de forma que se crea una dependencia integral del individuo, es decir, fisiológica, psicológica y social, y en función de ella aplican su aprendizaje de vida y relación ligada a través de la propia substancia tóxica.

El enfoque de la intervención tiene que ir orientado en función de los cambios que se van produciendo en el individuo a nivel personal, al mismo tiempo que va desarrollando actitudes y cambios que en gran parte favorecen la socialización, y ello forma parte de un mismo proceso.

Hay que tener en cuenta la importancia de la familia como apoyo en el proceso terapéutico, de recuperación para conseguir una mejor estabilización familiar y normalización de las relaciones sociofamiliares y afectivas. El objetivo básico es la reinserción entendida como la constitución de un nuevo estilo de vida y de la relación social, es decir, potenciar un estilo de vida sana y positiva para estas personas tanto en el entorno socio familiar, como en el entorno inmediato.

Conseguir la socialización implica tener una vida autónoma en el seno de una sociedad en la que la existencia de la droga es una realidad.

Para que sea más eficaz la reinserción / inserción es necesario la utilización de recursos generales con los que cuenta la zona; dar respuesta a la complejidad de las causas y consecuencias de la drogadicción de modo que el proceso de recuperación comprenda los diferentes sujetos y sus diferentes necesidades de recuperación e integración social.

Algo importante en la intervención es que el drogodependiente ha de tener un papel como individuo central y activo. Central porque su recuperación e integración es el objetivo fundamental del programa, consiguiendo al mismo tiempo una maduración psicológica, el logro de su autonomía personal, y que sea capaz de lograr un modo de vida sin droga.

El individuo tiene la posibilidad desde su posición voluntaria de tratar de recuperarse e integrarse sin que en ningún momento se limiten el ejercicio de sus derechos.
 

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