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Diplomatura de Educación Social - 1997 / 1999 - Firehaired
MEDIO ABIERTO: CONCLUSIONES
Introducción
Una vez elaborado el trabajo grupal sobre Medio Abierto; que tenía como
finalidad aproximar criterios a este cercano ámbito, aunque en ocasiones poco
reconocido y promocionado, y tras hilvanar un seguido de entrevistas y visitas,
enmarcadas en este espacio social, llega el momento de su plasmación en el
papel.
Todo aquello que se ha aprendido durante el primer cuatrimestre del segundo
curso de la Diplomatura, debe quedar reflejado en unas pocas líneas, llamadas a
la concreción, concisión y a la clarificación. Llegados a este punto, todo lo
referente al Medio Abierto debe ocupar ya un claro espacio mental,
concienzudamente ordenado y clasificado, que facilite la elaboración de una
redacción veraz.
La introducción primera ha servido de base para afianzar los cimientos del
resultado final de la investigación, aunque aún nos queda una última concreción,
espejo de la realidad de esfuerzo e implicación que supone un ámbito tan
extenso, delicado y reciente (en lo que se refiere a Serveis Socials) como el
que hemos abordado durante varios meses.
De aquí en adelante, parte del subjetivismo del observador y el analista que
hemos desarrollado, contrastando las informaciones recibidas e intentando
elaborar un documento útil, evaluador de la teoría, ya que, como podremos ver,
desde una teoría común, plantean metodologías diversas. En el análisis
comparativo que se va a realizar, no se debatirá sobre la conveniencia o no de
una serie de procedimientos llevados a cabo por los distintos centros, ni
siquiera caeremos en la burda trampa de la comparación fácil. Son muchos los
años que avalan a cada uno de los profesionales que nutren estos recursos, y
otros tantos más los que avalan su metodología de trabajo. No se pondrá en tela
de juicio aspectos que podríamos considerar discutibles, puesto que la
comparación realizada de este modo sería injusta, puesto que cada recurso está
supeditado a su gestión y a las ayudas que reciba.
El objetivo último que persigue este estudio comparativo es la universalización
de ideas, es decir, a partir de los casos particulares acabar de forjar el
concepto meramente teórico que inspira la actuación en este ámbito. Será en la
segunda parte del trabajo, aquella que implica una mayor subjetividad, que
deberemos manifestar nuestra opinión personal acerca de las intervenciones que
se adoptan en cada caso, así como nuestra visión sobre las dificultades y
limitaciones que supone el trabajo en recursos de este tipo.
2. Análisis comparativo de recursos educativos
2.1 Tipología del destinatario
En lo que respecta a este punto, podríamos decir que en general, el tipo de
usuario de los recursos que promueven los distintos centros cumplen unas
características comunes. La mayoría de los muchachos que asisten a estos centros
padecen deficiencias higiénicas, alimenticias, de salud (generalmente extensible
al resto de su familia), deficiencias en su protección como menor que conlleva
una desproporción de los castigos y maltratos o incluso la explotación y el
abuso, ausentismo y/o fracaso escolar. A su vez, la familia de estos muchachos
padecen una pésima administración financiera, problemas con la vivienda,
dificultades en la inserción socio-laboral, problemas de legalización de
permisos y actividades marginales; elementos que condicionan de igual modo al
usuario. Las edades de los muchachos oscila entre los 3 y los 18 años
genéricamente, siendo el de Ciutat Vella aquel que comprende una menor franja de
edad (7-16), y el de el Raval (3-18) aquel que comprende una franja de edad
mayor. Por otro lado, algunos centros comprenden recursos paralelos distintos a
los de centro de día, como las aulas-taller, las ludotecas o ciertas actividades
de fin de semana, tal como el esplai de Martí Codolar, y por tanto el flujo de
usuarios varía dejando paso a más niños y jóvenes normalizados, con
características totalmente diferentes; que se relacionan plenamente con aquellos
que anteriormente citábamos.
2.2 Recursos: que se hace, cuando y como.
Los programas de actuación que comprenden los distintos recursos son muy
parecidos, pero cada uno destaca puntualmente en ciertos aspectos que se han
considerado más relevantes, seguramente para una mayor eficiencia de las
actuaciones a realizar por el equipo humano. Todos ellos, de base, comprenden el
programa de Centro Abierto, con el objetivo general de cubrir necesidades
básicas y la prevención de la marginación o en su defecto, la inclusión en la
sociedad de forma normalizada. El segundo programa más extendido es el
aula-taller, que pese a que está en fase de reconversión, centra la atención de
muchos más usuarios de los que puede absorber. Las edades son comunes, aunque
quizás la diferencia radique en el tipo de taller que se ofrece, ya que podemos
hablar de unos básicos, casi históricos, como el taller de carpintería,
electricidad,... que se imparten en todos los centros, aunque hay algunos, como
el de radio, elaborado en el Martí Codolar, que afrontan nuevos retos y nuevas
profesiones. También en este aspecto destaca el aula-taller de Marianao, que
organiza unos talleres ocupacionales para menores de 25 años. El tercero de los
programas a hacer referencia es aquel que comprende la ocupación del tiempo de
ocio de los muchachos, en el que se permite la entrada a jóvenes normalizados.
El Casal de Lleure del Raval, con talleres, refuerzo escolar y actividades
extraescolares, ofrece menos posibilidades que el Martí Codolar, aunque se
acerca mucho a Marianao. El único que queda un poco más descolgado en este punto
es el centro de Ciutat Vella.
Los horarios varían en función de las actividades que se realizan, aunque entre
los centros se corresponden en gran manera. Un ejemplo es el horario de las
aulas-taller, que se llevan a cabo durante el horario escolar matutino, con
pequeñas variaciones horarias, según se haya considerado que facilitan más o
menos la asistencia y la adquisición de responsabilidades. En las actividades de
tarde, la diferencia más significativa es la utilización de turnos en las
actividades.
2.3 Equipos educativos
El equipo de profesionales que forman los distintos recursos provienen de
ámbitos cercanos a la educación social, aunque actualmente no esté extendida la
figura del diplomado en la materia. Pedagogos, psicólogos, trabajadores
sociales,... todos ellos trabajan en equipo para formar un bloque uniforme de
actuación. Los profesionales se reparten entre los distintos programas, y son en
la mayoría de los casos el referente absoluto. Por otro lado, la actuación de
los voluntarios resulta determinante, sobre todo en centros como el Martí
Codolar, que incluye a más de 100 voluntarios, de los que se pueden destacar a
objetores, comunes también en otros centros como el del Raval, que cuenta con 19
de estos voluntarios forzosos. Los profesionales fijos varían según el centro,
ya que los 19 del Raval contrastan con los 8 de Ciutat Vella o los 6 de Martí
Codolar, pero este aspecto depende del flujo de voluntarios que controlen o la
complejidad y el número de las actividades.
Ante todo destaca la constancia de los equipos multidisciplinares a los que se
hacía referencia en la teoría, totalmente coordinados.
3. Reflexión sobre los modelos educativos.
3.1 Intervención educativa y el educando.
Si recordamos que la intervención educativa se lleva a cabo desde tres
perspectivas distintas: la individual, la de la familia y la del entorno;
coincidiremos en considerar que debe analizarse por separado. Si hacemos
referencia a la vertiente individual, diríamos que se basa en objetivos
centrados en el autoconocimiento, la superación de uno mismo, la autonomía, la
responsabilidad, la adquisición de hábitos de salud e higiene, y el fomento del
respeto. Vemos por tanto que se fomenta el ego, pero no se permite la
automarginación, es decir, se refuerza el componente emocional de los educando
pero se reconduce hacia actividades positivas relacionales, o dicho con otras
palabras, se fomentan los lazos sociales de integración. Debido a esto, el
educando debe presentar un carácter participativo, de implicación. No se puede
llevar a cabo una acción educativa independientemente del educando. Quizás el
nivel de exigencia deberá ser menor en algunos aspectos, puesto que el educando
no debe sentirse presionado, aunque por otro lado se exija más en aspectos que
el educando no considere ofensivos y que sean de utilidad para la acción social,
ya que debemos recordar que somos los educadores los que provocamos en muchas
ocasiones el malestar en sí, con nuestra simple presencia, handicap que puede
resultar negativo.
Como hemos visto en la visita a los centros, esta acción educativa se muestra
casi paralela. Todos ellos se sirven de actividades u otro tipo de mecanismos
propios del recurso para alcanzar los objetivos anteriormente citados, y en gran
manera lo consiguen.
Pero si hemos de hacer referencia al educando, una cita obligada es la de la
familia. Esta, como institución presuntamente integradora del individuo en
sociedad durante las primeras etapas de la vida, realiza, en ocasiones, una
clara función desocializadora. Los educandos provenientes de familias
desestructuradas, con indisposición económica, o de actividades poco sociales,
tienen como modelo una contradicción a la acción educativa. En tanto es un tema
muy delicado, se ha de actuar con sumo cuidado, persiguiendo objetivos
específicos que faciliten una mejor convivencia familiar, provocando recursos
personales en el educando que ayuden a mejorar sus relaciones afectivas con la
familia.
El último peldaño corresponde a la relación con el entorno. Este debe
desarrollar hábitos sociales de comunicación, solidarios y una asunción de
normas y valores. En el entorno social deberá valorar su implicación en
ambientes marginales, y deberá aprender a valorar la escuela como un recurso
necesario para una formación básica. Vemos, por tanto, que la relación entre
educando y acción educativa es muy estrecha, casi indivisible, y resulta el eje
principal de todo recurso en Medio Abierto. Si en general hacemos una revisión
de los centros estudiados, podríamos decir que cumplen con la norma en un
principio estipulada, ya que no son otros los objetivos que persiguen. En mi
opinión, la tarea que se desarrolla desde estos centros respecto a este tema es
correcta, ya que, a simple vista, pueden resultar vacantes muchos aspectos que
más tarde se manifiestan ocultos, pero inherentes. Quizás los programas
educativos deberían hacer mayor hincapié en la realidad familiar, secundados por
organismos oficiales que ofrecieran alternativas a la triste realidad que viven,
con la finalidad de reforzar la actuación del programa con el educando. También
consideraría destacable el hecho que, como podría suceder, no se hiciera uso de
estos recursos con la mera intención de crear una medida paliativa, resolutoria
asistencialmente, puesto que esta no es la función que le es propia, todo y que
debe incluirla en su programa para poder llevar a cabo una evolución concreta en
el proceso de educación.
3.2 Dificultades y limitaciones.
En este último capitulo de reflexión, cabe todo tipo de respuestas. Si tomamos
en consideración que el Medio Abierto comporta en sí una limitación, puesto que
es imposible llegar a todos lados; y una dificultad continua, al tratar con
ambientes en ocasiones hostiles a según que proyectos; coincidiremos en afirmar
que no se puede determinar una única dificultad o limitación, ni siquiera un
conjunto de ellas. Los educadores que trabajan en Medio Abierto, tienen que
hacer uso de nimios presupuestos y parcas ayudas ante grandes proyectos
iniciales. Hecha esta consideración podemos comprender un posible cariz
meramente asistencial llevado a cabo por algún centro, debido a la complejidad
de una actuación más allá de la ejercida. El desconocimiento que la sociedad en
general tiene sobre este campo, realiza un flaco favor al mismo. En muchas
ocasiones, las aspiraciones de una extensión del programa educativo choca ante
la reticencia de unas familias que únicamente aspiran a que en este tipo de
centros se tenga a su hijo bien cuidado, limpio y alimentado. La poca presión
que se puede realizar a las familias resulta decisiva en situaciones críticas
para el progreso educativo. Quizás si las ayudas oficiales, y el apoyo de las
administraciones, respaldaran en mayor medida la actuación de unos
profesionales, que en ocasiones podemos describir como explotados laborales, sin
buscar tanto el resultado al proyecto, podríamos hablar actualmente de un ámbito
reconocido y respetado, con una mayor influencia, y por tanto, una mayor
utilidad.
Por otro lado, su papel socializador que en ocasiones en entredicho. La
situación es muy clara, no se puede educar a nadie para la sociedad desde fuera
de esta. En muchas ocasiones faltan los mecanismos necesarios, que permitan un
programa de socialización desde la sociedad, sobre todo provocados por la
reticencia con que la sociedad normalizada ve ciertos tipos de iniciativas. En
el caso de Martí Codolar, el ejemplo era claro: se intentaba crear un vínculo
entre aquellos chicos marginales y los normalizados. La existencia de dos tipos
de programas diferentes hacía posible tal presupuesto, aunque en la práctica
muchos padres no vieran con buenos ojos aquel proyecto que posiblemente
influiría negativamente en la evolución de sus hijos.
Otra de las dificultades que se presentan próximas son la eliminación por ley de
actividades como el aula-taller, tan demandada por sus contenidos y sus formas.
Se está estudiando su inclusión en la E.S.O., pero ya no será lo mismo. La fobia
de muchos de estos muchachos a todo aquello que parezca enseñanza formal, fruto
de acciones no demasiado correctas en este tipo de centros y de programas
demasiado rígidos, casi incompatibles con la realidad social de estos muchachos;
hace que se plantee por un lado su vertiente relacional respecto a compañeros
normalizados como positiva, pero que se teman reacciones posteriores que
desbarajusten un proyecto educativo que actualmente da buenos frutos.