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Diplomatura Educación Social - 06 / 06 / 2000 - Silvia
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ENSEÑANZA
1. CONCEPTO Y OBJETIVOS DE LA
HISTORIA DE LA EDUCACIÓN
El término de Educación es un término histórico ya que el arte de enseñar abarca
desde la antigüedad hasta nuestros días, y aún así, continúa escribiendo su
evolución en el libro de la Historia.
La Historia de la Educación, según J. M. Moreno y Otros se puede observar desde
una triple consideración:
a. Descriptiva: saber describir los hechos del pasado con total objetividad.
b. Comprensiva: entender desde nuestra posición del presente las actividades del
pasado.
c. Valorativa: valorar objetivamente los hechos del pasado.
Algunos autores utilizan el término “Historia de la Pedagogía” mientras que
otros prefieren “Historia de la Educación”. El primer término abarca el estudio
de los sistemas y doctrinas pedagógicas mientras que el segundo se realza como
un término más amplio ya que aquí se introducen los hechos educativos, los
educadores, sus obras, las instituciones,... No es, por lo tanto, un compendio
de sistemas, teorías o doctrinas, sino que su estudio va más allá incluyendo
cualquier elemento de la enseñanza.
Un objetivo claro de la Historia de la Educación es el estudio claro y detenido
del pasado de la Educación y de su evolución para comprender, explicar y mejorar
su presente.
2. EDUCACIÓN Y ENSEÑANZA DE LA HISTORIA ANTIGUA
La Educación es tan antigua como el hombre mismo. Dicha Educación tiene
connotaciones generacionales, esto es la transmisión de modo natural de padres a
hijos como por ejemplo el lenguaje. No se hace de una manera consciente, ni los
niños ni los adultos reflexionan sobre el hecho. En cuanto los individuos
comienzan a darse cuenta y a reflexionar sobre ello la Educación adquiere
carácter institucional como por ejemplo la creación de las escuelas atenienses.
2.1. Edad Prehistórica
En la Edad Prehistórica la transmisión de la Educación se fundamentaba en la
cultura. Debido a que el hombre dominaba los recursos naturales, estas culturas
se identificaban con la Naturaleza y fijaban su centro de atención en dichos
recursos.
La Educación Prehistórica tenía las siguientes características:
a. Imitativa: el joven llega a adulto intentando repetir en su propia vida lo
que ve a su alrededor.
b. Doméstica: junto a la madre y al padre los jóvenes van adquiriendo los usos,
las costumbres, las ideas religiosas, los ritos y la mentalidad propia de la
sociedad a la que pertenecen.
c. Global: el sujeto no atiende a enseñanzas del pasado ni a previsiones del
futuro; aprende lo que van a utilizar en su presente.
d. Mágica: basan su cultura en su religión, en sus dioses, en sus mitos y todos
los elementos que se incluyen en estos.
La mentalidad primitiva hace suponer un escaso desarrollo de las facultades
superiores en el hombre. Sin embargo, el aspecto intelectual no está tan
atrasado como parece indicar sus groseras costumbres. La inteligencia toma sus
elementos de lo que ofrecen sus sentidos. Su vista y su oído aprecian
sensaciones que pasan inadvertidas a los hombres de nuestro tiempo. Su educación
es concreta, carece de ideas, se instruye por lo hechos y consecuencias
naturales de ellos.
El hombre primitivo vive volcado al presente no percibe la deuda que tiene con
el pasado ni proyecta su acción con miras a influir en el futuro. La mirada
hacia atrás del hombre primitivo no pasa de su relación totémica, mezclada de
religiosidad y de pensamiento mágico.
Poco a poco el hombre evoluciona y entra en reflexión sobre el proceso de su
vida. De esa conciencia del tiempo surge una idea de hombre válida en el pasado
que él debe conservar y legar al futuro, de aquí que se intente orientar los
pasos de las generaciones para seguir la tradición de la historia.
A partir de aquí la educación no aspira a desenvolver un hombre o una mujer
perfecta sino a preparar sujetos para su puesto en el orden establecido de las
cosas. Existe una autoridad externa, despótica, que varía en los diferentes
países. En China es la tradición fosilizada; en La India las castas; en Persia
el Estado. En todos los países orientales esta autoridad externa determina el
carácter de la educación.
2.2. La India
Toda la cultura intelectual y, por consiguiente, la educación de los indos se
funda en los libros sagrados, los cuales llevan el nombre de Vedas. Estos libros
son el tesoro de toda ciencia y conocimiento.
En esta cultura el pueblo por un lado es gentil, dócil, cortesano, industrioso y
fiel en el servicio. Por otro impostor, ingrato, avaricioso y adulador. Se
divide en cuatro clases principales o castas: los Brahmanes, o maestros
sagrados; los Kshatriyas, o soldados y reyes de la nación; los Vaisyas, o
agricultores y comerciante; por último los Sudras, o sirvientes de las otras
tres clases. Los Brahmanes poseen la mayor influencia y son los depositarios de
la enseñanza para todo el pueblo.
El sistema de castas de la India es el influjo dominante de la educación. Todo
individuo nace en una de las cuatro castas principales y está obligado a
aprender y a observar. Los Sudras y la mujer están excluidos de toda clase de
instrucción.
A los seis o siete años el niño es enviado a la escuela. Ésta es presidida por
un Brahman quien no recibe un salario, sino donativos. La escuela está
generalmente al aire libre, bajo la sombra de un árbol protector, y en ciertos
momentos como la llegada del monzón, se refugian en un cobertizo.
Al mismo tiempo que los usos ceremoniales y la instrucción moral se enseña la
lectura, la escritura y la aritmética. Las lecciones son aprendidas en voz alta.
La disciplina es suave excepto cuando se tiene que aplicar algún castigo
corporal.
El sistema de educación practicado en estas escuelas es muy defectuoso, y los
niños realizan muy pequeños progresos; emplean dos o tres años a aprender a
leer.
La educación superior en la india ha recibido desde antiguos tiempos una
atención cuidadosa. Las instituciones superiores estuvieron abierta a los
estudiantes de la segunda y tercera casta aunque estaban destinadas
principalmente a los Brahmanes.
En el sistema de la india no se prevé nada respecto a la educación física. Su
ideal de felicidad es una vida consagrada a la comida a la bebida y a dormir.
2.3. China
El carácter propio de la educación en la China, nace de la falta total de
idealismo en su religión y en toda su cultura. Su religión se reduce a una serie
de fórmulas rituales o ceremoniales.
La educación es forzosa y frecuentemente inculcada a la literatura clásica
China. La enseñanza tuvo carácter político. Cada comunidad sostiene una o más
escuelas primarias, mientras que las grandes ciudades tienen academias y
colegios. Los maestros son, generalmente, competentes. Las escuelas están
instaladas en habitaciones sin confort y sin mobiliarios.
Los niños son colocados bajo cuidado de un maestro a la edad de seis o siete
años. Los primeros años de instrucción son consagrados a la lectura y a la
escritura. La enseñanza es rutinaria, los alumnos repiten en voz alta lo que
dice el maestro. La disciplina es severa; el maestro emplea la reprensión, el
castigo, el hambre y la prisión.
La China es, entre todos los pueblos antiguos, el que ha tenido mayor número de
escuelas, donde se ha abierto las puertas a todas las clases sociales. No
importa tanto el progreso de las naciones ni el número de las escuelas, como el
valor moral del maestro y de la enseñanza.
2.4. Persia
Los persas adoraban en un principio a los astros, a los elementos y a los
fenómenos naturales. En sus doctrinas existían dos principios rivales y
opuestos. Los persas creían en la supervivencia de las almas y en los castigos y
recompensas de la otra vida.
La educación comenzaba en la familia. El padre era respetado y obedecido, gozaba
de autoridad soberana. Formaba a los hijos moralmente, velar por su salud y
hacer de ellos veladores sutiles de Estado. Entre las cualidades morales que
cultivaban eran la obediencia, el amor a los padres, la justicia, el valor, la
templanza y el deseo de agradar a su dios.
A los siete años el niño era considerado como perteneciente al Estado. La
educación no era igual para todos y estaba reservada a las clases elevadas. Los
libros sagrados estaban consagrados al arte de educar a la juventud. Los hijos
de los pobres no recibían más que una educación rudimentaria. Los hijos de los
nobles y los ricos eran educados en la corte del rey por hombres de conducta
irreprochable.
De los quince a los veinticinco años se recibía la instrucción militar y se
ejercitaba en la equitación y en el manejo de las armas.
De los veinticinco a los cincuenta años los persas eran soldados y tomaban parte
en las guerras y en las expediciones.
A los cincuenta años los ciudadanos más cultos y más honrados se dedicaban a la
educación.
Las clases comenzaban muy de madrugada; se reunían al amanecer en la plaza
pública. Se dividían en grupos de quince y bajo la dirección de sus maestros o
de sus instructores emprendían largas caminatas. Alternaban los ejercicios
intelectuales con los adiestramientos militares. Los maestros exigían una
relación de sus lecciones.
Esta educación se basaba en la experiencia militar debido a que esta
civilización era un pueblo conquistador y en continuas guerras por lo que tenían
que formar al pueblo para posibles enfrentamientos y conflictos.
2.5. El antiguo Egipto
Los egipcios creían en la inmortalidad del alma y en los premios y castigos de
otra vida. Pensaban que las almas volvían a habitar de nuevo en los cuerpos;
embalsamaban los cadáveres conservándolos con exquisito esmero. Dicha doctrina
se haya contenida en los libros Herméticos, cuyo contenido eran himnos y
cánticos sagrados y versaban sobre los conocimientos humanos. Todo templo
egipcio debía poseer un ejemplar.
Los egipcios se dividían en tres castas:
a. Los sacerdotes, que pertenecían a la casta más elevada y que poseían la
máxima autoridad ante el pueblo y los faraones. Tenían el monopolio de la
ciencia y el arte de gobernar.
b. Los guerreros, que formaban la segunda casta y se les consideraban como
nobles.
c. El pueblo, que era la tercera casta y se dividía en varias corporaciones:
agricultores, artesanos, banqueros, comerciantes y pastores.
Los egipcios apreciaron siempre la instrucción, utilizando la ciencia como medio
de conquista de honores y fortuna. El no letrado era considerado como una bestia
de carga, es decir, un esclavo.
Los maestros pertenecían generalmente a la primera casta y tenían como misión
mantener la supremacía de los sacerdotes, la autoridad de la casta superior y la
sumisión de los inferiores.
Hasta los cuatro años se entretenían únicamente con juguetes. Desde sus primeros
años iban descalzos y con la cabeza rapada. La madre le inculcaba las lecciones
de religión y moral.
La escuela era llamada casa de instrucción; el programa de estudios abarcaba:
religión, urbanidad, lectura, escritura, cálculo natación y gimnasia. En ellas
se enseñaba escritura de carácter hieráticos y demóticos, dibujo, contabilidad,
redacción literaria y geometría práctica. El paso de la escuela elemental a la
superior se determinaba por un examen. Los estudios superiores tenían carácter
técnico y profesional.
El modo de enseñar era completamente rutinario. Los escolares disponían de un
silabario donde aparecían ordenados los signos usuales con su pronunciación y su
significado. Los aprendían de memoria, los copiaban y cuando los distinguían
sabían más o menos leer y escribir. El maestro supervisaba los ejercicios
rectificando errores en el dibujo y la ortografía.
De todo esto podemos decir que los egipcios eran un pueblo muy instruido,
dedicada al conocimiento de las ciencias y la escritura. Este conocimiento
científico se basaba en el empeño de construir monumentos arquitectónicos en
honor a sus dioses y faraones y de la vida de ultratumba.
3. LA ANTIGUA GRECIA
La Hélade, lo que hoy llamamos civilización griega no era una unidad política,
sino que su territorio estaba fragmentado en pequeños núcleos geopolíticos
llamados polis, que eran ciudades – estado independientes política y
económicamente. Lo que a los griegos les hacía sentirse unidos era la conciencia
de tener una cultura común: la misma lengua el mismo pensamiento, la misma
religiosidad.
Toda su cultura se basaba en la preocupación por el hombre. Surge una nueva
forma de pensar basada en la razón, en la búsqueda de causas lógicas y
razonables que expliquen todos los hechos. La belleza para ellos se alcanza con
las proporciones, medidas, cánones que producen una armonía visual.
En el siglo V a.C. en Atenas se configura un régimen político basado en la
igualdad y el gobierno del pueblo, en el que los ciudadanos colaboran en los
asuntos públicos. Se conoce como democracia.
3.1. Objetivos de la educación
La educación del hombre se desarrolla en el aspecto moral, intelectual y físico
para conseguir un perfeccionamiento que tenga provecho para la ciudad. Lo que
intentaban era aumentar la fuerza, la agilidad, la belleza del cuerpo, la
dignidad y aprender la idea de justicia junto al gusto por la belleza estética.
3.2. Materias que se impartían
Las materias que se impartían eran las siguientes:
a. Religión: más que la religión se hablaba de un sistema de concepciones
religiosas. En Grecia debe hablarse de religiosidad, de un sentimiento que la
impregna todo y sirve de elemento conexionador entre los griegos.
La religiosidad griega se caracteriza porque concibe a los dioses de forma
humana, no tiene dogmas, ni catecismo, ni predicciones, ni siquiera los
conocemos por mitos y textos literarios. La madre, la nodriza y el padre son los
encargados de impartir la religión; el niño aprendía a través de la observación
de los padres.
b. Literatura: la enseñanza literaria se enderezaba a la formación del gusto e
infundirles amor a la virtud. Se basaba en la escuela de los poetas. En el hogar
paterno recreaban a los niños con relatos. A los siete años ingresaban en las
escuelas donde se empleaba la lectura de los grandes poetas. Se basaban en la
Iliada y la Odisea pero practicaban la escritura gramática y composición de
fragmentos de esos libros.
c. Música: los griegos consideraban a la música como unos de los medios de
educación. La educación musical se propone con un fin ético: dar flexibilidad al
alma, regular sus impulsos desordenados, infundirles el sentimiento de virtud.
Sus instrumentos eran la lira y la cítara, y sentían predilección por el canto y
sus masas corales.
d. Gimnasia: era indispensable para el desarrollo armónico del cuerpo que
practicaban con esmero. Contribuían a la formación moral del niño, les
acostumbraban a respetar la autoridad y la disciplina. Presentaban elegancia y
donaire en la ejecución de los ejercicios. La danza era el complemento obligado
de la música y la gimnasia.
De los libros más importantes podemos destacar la Iliada y la Odisea. El
primeros es uno de los libros más importantes, a través del cual se aprende la
historia de la raza, su teología y las ciencias sagradas. La Odisea les enseñaba
las costumbres domésticas, su filosofía moral, su elocuencia, su genealogía, su
geografía y fundamentalmente la filología y crítica de textos junto a la
gramática.
3.3. La educación en Esparta
El odio de la población autóctona y sus frecuentes rebeliones por quitarse la
fuerza represora obligaban a los espartanos a vivir siempre en pie de guerra,
con lo cual su educación se basaba en actitudes bélicas.
La educación en la familia del niño era muy estricta, ya que si aparecía con
algún tipo de deformación era condenado a muerte pero la decisión debía ser
aprobada por el consejo de la tribu.
El joven espartano recibía la educación de sus padres intentándole alejarle de
las malas compañías. Su objetivo era tener un cuerpo y un alma preparado para el
sufrimiento. A los siete años pasaba a ser propiedad del Estado, quien respondía
de su educación. Su objetivo era que el niño prestase un servicio militar al
Estado.
Los jóvenes se dividían dependiendo de su edad: de siete a doce años, de doce a
quince años y de quince a dieciocho años. Los grupos estaban formados por
alumnos dirigidos por monitores quienes escogían a los más distinguidos e
inteligentes. Debían aceptar las órdenes, los trabajos y aún los castigos sin
demandar clemencia.
Los espartanos concedían escasa importancia al saber. Los niños aprendían a leer
y escribir, cantaban las leyes y recibían lecciones de música.
La educación moral servía para formar el carácter del niño para acostumbrarle a
las privaciones al dolor, al sufrimiento y a la separación de los padres.
La educación de la mujer espartana estaba condicionada, al igual que la del
hombre, por la finalidad guerrera y belicosa del Estado. Practicaba toda clase
de ejercicios físicos.
3.4. La educación en Atenas
Atenas fue el verdadero foco de la cultura helena. Aspiraba a desenvolvimiento
armónico del hombre por medio de la educación física, el trabajo intelectual y
la práctica de la virtud.
La educación en la familia era muy deficiente. El padre no se preocupaba y
estaba dirigido más a la vida social. La madre ejercía escasa influencia debido
a su ignorancia. El niño aprendía poesía y cánticos. Se aprovechaba su afición a
los cuentos y fábulas para inculcarle verdades morales.
A los siete años los niños debían frecuentar la escuela. Les acompañaba un
pedagogo que generalmente era un esclavo instruido quien les ayudaba en los
buenos modales. El escolar dividía su tiempo entre la palestra y el didascáleo.
En la palestra pasaban la mitad del día y practicaban el salto, el lanzamiento
de jabalina, carreras, lanzamiento de disco y lucha. El didascáleo era la
escuela gramática; el alumno aprendía mediante el deletreo, la escritura y el
cálculo.
A través de los poetas estudiaban la religión, la historia, la geografía,
nociones de economía, física y ciencias naturales. Los niños pobres abandonaban
la escuela, pero debían prepararse el ejercicio de su profesión mediante el
aprendizaje obligatorio. Los hijos de familias acomodadas continuaban añadiendo
a las anteriores la música, la danza, la aritmética, la geometría y el dibujo.
La educación moral estaba dividida en toda la enseñanza. A los quince años
ingresaban en el gimnasio atendiendo especialmente a la formación física. Con el
tiempo se llamaron gimnasios a las escuelas de filosofía. A los dieciocho años
pasaba a la categoría de efebos. Empezaba su servicio militar que duraba dos
años.
En la educación media se crearon corrientes de actividad científica y
filosófica, junto a las matemáticas y la astronomía.
La educación secundaria tenía un programa que comprendía la gramática, la
literatura y estudios clásicos; son el dibujo, la geometría, geografía y música.
La educación superior debía ser practicada para no sólo preparar una profesión,
sino más bien una cultura general.
3.5. La organización de las escuelas en Atenas
La organización de la escuela era en un rincón de la calle o en una plaza
pública. Más adelante se construyeron locales. En las ciudades populares había
varias escuelas. El maestro se colocaba en alto y en las paredes se veían
objetos empleados en la enseñanza. El maestro era llamado gramatista. Su empleo
estaba mal pagado.
En la enseñanza privada el sistema era individual. La clase se hacía a base de
coloquios particulares. Los demás trabajaban vigilados por ayudantes.
Las disciplinas en las escuelas eran severas. El profesor recurría a castigos.
3.6. La época helenística
Tras la conquista del imperio persa por Alejandro, en los reinos helenísticos
que se forman a su muerte, la cultura griega se universaliza admitiendo las
aportaciones de los pueblos orientales con los que se funde. Se origina así una
cultura mixta en la que se mezcla la tradición clásica, el orientalismo y la
nueva concepción de la vida, no basada en altos ideales como en Atenas sino en
la búsqueda del goce de la vida.
El poder de macedonia no significó una gran diferencia para la educación que se
impartía a los niños griegos hasta llegar a la edad de efebos. Para los efebos y
la edad madura la pérdida de la independencia política por parte de las ciudades
– estado habían dado más importancia al viejo entrenamiento militar. La
preparación de los efebos perdió su carácter compulsivo y comenzó a tomar forma
una nueva forma de organización de estudios superiores, que más tarde se
transformó en las universidades.
En un comienzo parece que sus estudiantes eran muchachos entre quince y
dieciocho años que asistían a las escuelas de retórica. Unos de sus mayores
representantes era Platón que se reunió con hombres de edad avanzada que se
dedicaron a impartir filosofía. A la muerte de Platón se disgregaron sus mayores
discípulos, como por ejemplo Aristóteles, que creó las Academias y los Liceos.
Los eruditos de Alejandría intentaron continuar las enseñanzas de los griegos,
pero a su vez crearon importantes libros en distintas áreas.
4. ROMA
Cuando Roma nace en el siglo VIII a.C. era un conglomerado de cabañas de
pastores que ocupaban una serie de colinas en Italia central, en torno a un
lugar estratégico apto para atravesar el río Tíber.
En el Siglo VII a.C. es dominada por los etruscos, quienes implantan una
monarquía.
En el siglo VI a.C. independizada del poder etrusco, organiza su sistema
político en forma de república, y se convierte en una ciudad importante de
Italia central.
En el siglo I a.C. se implanta una nueva forma política: el imperio.
Los dos primeros siglos (I y II) fueron de paz de auge, el Estado potenció las
ciudades para poder controlar mejor tan amplio territorio. Sin embargo, a partir
del siglo III se inició una crisis de la que ya no levantan cabeza, terminando
por desaparecer el imperio de occidente.
4.1. Las escuelas del Imperio
En el proceso por el cual Roma instituyó y preservó su dominio sobre las
naciones del Imperio, la educación desempeñó un papel importantísimo. Se fundan
escuelas de gramática y de retórica para los jóvenes de la región.
La primera de ellas hace alusión a la lectura escritura y aritmética, y la
segunda escuela a la lógica, historia y derecho constitucional.
Después del asombroso influjo que la gramática y la retórica tuvieron como
fuerzas civilizadoras el rasgo más notable de la educación romana fue su
uniformidad a lo largo de un periodo muy prolongado y bajo las condiciones más
diversas. Desde el siglo I de nuestra era hasta el IV o V mantuvo su identidad
sin modificaciones sustanciales.
En este periodo conviene destacar dos movimientos de importancia sobresaliente:
uno fue la organización de las instituciones educativas del Imperio; el otro fue
la interacción entre la cultura pagana de las escuelas y el nuevo concepto de la
vida representada por la iglesia cristiana.
4.2. La educación en los primeros cien años del Imperio
La República permitió que sus ciudadanos pusieran en práctica sus propios
métodos para instruir a sus hijos sin prestar atención a las escuelas. Pero la
expansión territorial que dio el nacimiento al Imperio trajo consigo la
necesidad de una política distinta. El primer paso lo dio Julio César y sus
sucesores fueron Augusto y Vespasiano quienes pusieron maestros al servicio del
Estado. Con Nerva y Trajano parte de los beneficios imperiales fueron destinados
a la educación de los niños. Este fondo se mantuvo y se amplió durante los
reinados siguientes.
En su mayor parte los gobernantes de este periodo parecen haber tenido muy poco
interés en los problemas educativos del mundo romano fuera de Italia.
4.3. La educación de los siglos II y III
Hasta el comienzo del siglo II las actividades educacionales se inspiraron
fundamentalmente en su interés personal del aprendizaje. Con Adriano, Antonino
Pío y Marco Aurelio surgió un sistema educativo. Adriano sentía gran admiración
por todo lo griego. Antonino, a quien sin duda se le puede considerar el
verdadero fundador del sistema educativo del Imperio, obligó a que se pagaran
salarios y se otorgaran privilegios a los maestros especiales en los municipios
de todas las provincias. Sin embargo Marco Aurelio su principal interés se
centró en las escuelas de Atenas.
El resultado inmediato de esta sucesión de buenos emperadores interesados en la
educación fue un vivo entusiasmo por la enseñanza en todas las partes del mundo
en que se hablaba griego.
Debido a que la expansión del cristianismo se hacía muy poderosa, los cristianos
querían que sus hijos no fueran ignorantes o faltos de educación. Enfrentados al
dilema de dar a sus hijos una educación pagana o no darles ninguna, la mayoría
de los cristianos les enviaron a las escuelas. Las costumbres paganas que se
habían infiltrado en su enseñanza podían contradecir el espíritu de una nueva
religión. Por ello asistieron a las escuelas.
La iglesia cristiana se inclinó y aceptó las escuelas existentes, sin intentar
impedir que sus miembros se desempeñaran en ellas como maestros. La tarea de
reconciliar paganismo y cristianismo en la esfera de la educación se llevó a
cabo con éxito en la Escuela Catequística de Alejandría.
La Escuela Catequística ganó influencia y poderío. En su primer momento parece
haber sido una institución para la instrucción de los catecúmenos. Pero hacia
finales del siglo II se convirtió en escuela de educación religiosa y secular a
la que asistían estudiantes de ambos sexos y de todas las edades.
La influencia de la Escuela Catequística fue grande y trascendente. Por su
intermedio la cristianidad se convirtió, por vez primera, en un elemento de
importancia decisiva para la cultura del mundo, y al tiempo tomó para sí todo lo
mejor de la ciencia y la filosofía griega.
4.4. La educación desde Constantino hasta la caída del Imperio de Occidente
Con la restauración de la ley y el orden en el reinado de Diocleciano, las
escuelas del Imperio entraron en el que habría de ser su último periodo de
prosperidad.
Constantino no inhabilitó las escuelas, sino que hizo todo lo que pudo para
promover sus intereses y reparar las pérdidas que había sufrido en épocas de
anarquía. Devolvió a los maestros de todo el Imperio los salarios e inmunidades
de que se los había privado desde los tiempos de Alejandro Severo. Declaró que
su propósito era facilitarles la enseñanza de las disciplinas liberales a muchas
personas. Pero que la cristianidad fuera tratada con tolerancia fue algo que
muchos de los maestros superiores sintieron como un serio golpe que se asentaba
a los estudios liberales y a la cultura pagana que los inspiraba.
En un Estado cristiano o semicristiano las escuelas paganas eran una anomalía
que, en ausencia de alguna forma de educación mejor, sólo podía dar como
resultado un reducido interés por todo tipo de aprendizaje.
Siguiendo el curso normal de la Historia se podría haber esperado que la
cristianización del Imperio produjera cambios considerables en carácter de la
educación del Estado. Pero a pesar de su triunfo político, a finales del siglo
IV la Iglesia estaba poco cerca de un política educacional definida de lo que
había estado a finales del siglo II.
4.5. La desaparición de las Escuelas Públicas
A finales del siglo IV la prohibición de realizar sacrificios a los dioses en
oriente y la confiscación de los bienes de los antiguos cultos en occidente
señalaron el predominio absoluto del cristianismo en el Imperio Romano. Los que
todavía se oponían a la nueva fe disminuyeron de forma constante.
En Alejandría el movimiento anticristiano era relativamente débil. Pero quizá
por su misma debilidad pudo subsistir sin impedimentos y siguió manteniendo una
semblanza de continuidad hasta que fue barrido finalmente por la invasión árabe.
En Atenas la situación fue distinta. Allí los neoplatónicos lograron convertirse
en herederos de las tradiciones de la escuela platónica. Pero a medida que se
fue extinguiendo el siglo V su posición se volvió cada vez más insegura. Su
existencia comenzó a sentirse como un desafío al cristianismo del Estado, y los
emperadores publicaban un edicto tras otro en contra de instituciones paganas en
contra de la Academia.
La causa inmediata de la desaparición de las escuelas públicas fue la conmoción
de las bases de la sociedad romana a causa de la invasión de hordas bárbaras del
norte durante todo el siglo V. Las invasiones cayeron sobre las escuelas en un
momento en el que el Imperio se encontraba, en materia de educación, dividido
por conflictos internos. La posición ambigua de las escuelas de la cultura
pagana, en una comunidad declaradamente cristiana, había hecho que un gran
sector de la población desconfiara de ellas y estuviera poco dispuesta a hacer
algo para evitar su ruina.
4.6. La educación familiar
Durante cuatro o cinco siglos la familia fue prácticamente la única escuela de
la juventud romana. Esta educación era muy seria y producía resultados
excelentes.
El padre venía a ser el educador y el compañero del hijo. Si era pobre le
acostumbraba al trabajo; si era rico le enseñaba lectura, escritura y nociones
de cálculo. La educación era eminentemente moral y religiosa. El niño practicaba
diariamente en las oraciones que hacía su padre. A partir de los 16 años los
jóvenes aprendían prácticamente sus deberes de ciudadanos. Los jóvenes
observaban a los mayores de edad, aprendían lo que pronto tendrían que hacer
ellos mismos, y lo que más tarde habían de enseñar a sus descendientes.
4.7. Organización de las escuelas romanas
Los romanos gozaron la más completa libertad de enseñanza. La educación de los
niños en Roma no estaba regida por ninguna ley. Las escuelas elementales fueron
numerosas. Los ricos preferían generalmente la educación común a la privada
individual.
El maestro buscaba el local destinado a la escuela que unas veces era cobertizo,
un pórtico cerrado con telas, un desván. El maestro ocupaba un asiento elevado;
los niños se sentaban en el suelo sobre alguna piedra, rara vez en bancos.
Los niños a falta de libros llevaban a la escuela rollos en cajas cilíndricas,
tablillas enceradas para los ejercicios de escritura, y saquitos llenos de
fichas para los ejercicios de lectura y cálculo. Las tablas se aprendían
cantando como en la actualidad.
La escuela se abría al salir el sol y duraba todo el día salvo una corta
interrupción para comer. Los castigos eran frecuentes y severos.
5. EL CRISTIANISMO Y EDUCACIÓN
El cristianismo es un hecho capital en la historia de la humanidad. Marca un
inicio y un fin en la historia del mundo. En la aportación cristiana subyace la
herencia religiosa de los judíos. Frente al formalismo, al esteticismo y al
polifacetismo de la educación helena el cristianismo trata de ser una educación
universal, con tendencia a la unidad, a la síntesis.
En la difusión del pensamiento cristiano la Persona y la enseñanza de Cristo
como piedra angular de la nueva civilización fraternal se apoya en Él. Cuando Él
muere sus discípulos extenderán su mensaje que tendrá una fuerza avasalladora y
unas pretensiones absolutas. En estos momentos la sabiduría de la enseñanza de
Cristo es infinitamente superior a la enseñanza griega.
Por último la enseñanza griega y la sabiduría cristiana se sintetizan dando
lugar a la enseñanza cristiana. El primer artífice de esta síntesis es Clemente
de Alejandría (150 – 215?) y su apogeo está realizado por San Agustín.
5.1. Cristo y difusión del cristianismo
Cristo se da a conocer al pueblo y por ello enseña al pueblo. Es una instrucción
sin límites en la extensión y en la intensidad. Ante todo es un Maestro
Universal. Sus enseñanzas se dirigen a todos los hombres sin distinción alguna.
Exigen además una entrega absoluta a su Persona. No sólo es una transmisión del
saber; su educación es alimento para el alma, conduce al sujeto a una total
realización.
Cristo no tiene el poder sólo de comunicar la verdad, posee la verdad por
esencia, es inherente a su naturaleza divina. El mensaje que se predica es tan
rico que continuará siendo eficaz hasta la plenitud de los tiempos.
Su forma de comunicar sus enseñanzas también es muy personal. Al pueblo en
general le revela sólo el primer aspecto de su mensaje. A la parte del pueblo
que le sigue de modo continuado, a sus discípulos les da una enseñanza más
completa del Reino de Dios. con este proceder se muestra que la manifestación y
la realización del reino anunciado no es algo que se conquista definitivamente
aquí abajo, ni que pueda lograrse sin el esfuerzo de la preparación personal.
Para difundir sus enseñanzas Cristo utiliza la forma expositiva, el discurso, y
otras el diálogo, en donde el interlocutor interviene de forma directa.
Sus discursos están hechos de acuerdo con el estilo mental oriental, descuidado
de la estricta lógica interna y objetiva y más atento a señalar las normas de
vida.
El diálogo fluye de modo espontáneo y en la actitud del Maestro se muestra
siempre una gran dignidad, exactitud y claridad. Su maestría dialéctica se
revela en las discusiones en los que los doctores de la Ley quieren poner a
prueba su saber, su sagacidad y la verdad de su enseñanza.
Pero la exposición de Jesús no siempre era directa, a veces utilizaba la
parábola. La parábola evangélica supone una alusión simbólica a la parte de
misterio propia de la doctrina que se desea revelar. Con ella, la zona de lo
incomprensible a nuestra situación humana actual en parte se ilumina y en parte
queda velada, en espera de una mayor comprensión. La parábola tiene un valor
simbólico ya que pone al alcanza del pueblo un nuevo orden de conocimientos que
de otro modo le resultaría inaccesible; pero tiene también un valor didáctico
que sirve de estímulo para llevar a la práctica lo que el símbolo sugiere,
utilizando para ello las ocupaciones y experiencias de la vida diaria.
El cristianismo se transmite a través de la familia uy de la Iglesia,
especialmente a través de ésta, como depositaria del mensaje. Ésta crea para
difundir su doctrina tres instituciones con matiz didáctico: la catequesis, el
catecumenado y las escuelas catequéticas. La primera obra de carácter didáctico
es la llamada “Didajé”; es un pequeño tratado de contenido religioso y moral. En
esta obra se expone a los creyentes un breve resumen de la doctrina de Cristo y
contiene un conjunto de normas sobre la moral, sobre la organización de las
comunidades y sobre la realización de actos comunitarios.
5.2. Consolidación del cristianismo: el monje y el caballero
El ideal perfecto del cristianismo fue variando en los primeros siglos según las
exigencias ambientales. Se prescribe que en el monasterio todos deben saber leer
y poder aprender de memoria por lo menos los Salmos y el Nuevo Testamento. Por
tanto, si alguien deseaba entrar sin poseer este requisito, debe dedicar tres
horas a aprender lectura, partiendo de las letras, sílabas y palabras.
Estos centros llegan a constituir una firme institución, con caracteres de
colonia agrícola, industrial y pedagógica a cuyo derredor se van formando
núcleos de población. Se convierte en un centro espiritual de una población
rural, integrada por sujetos, antes nómadas y guerreros, que a la sombra y bajo
el influjo del monasterio, comienzan a llevar una vida de trabajador sedentario
y de caballero respetuoso.
Un gran paso en la estructuración del monacato lo constituye la Regla de San
Benito. Se propone hacer del centro tanto una asociación como una milicia y una
escuela combinada en una prudente armonía. Se trata de lograr una verdadera
formación humana para el servicio de Dios en un clima de serenidad y austeridad.
El orden es una de las facetas que más se destacan en la legislación de San
Benito. La adecuada distribución de los actos externos le parece fundamental
para lograr el equilibrio de la personalidad. Distribuye el tiempo de acuerdo
con el horario romano, procurando armonizar con el orden general, variaciones a
lo largo del año para evitar la monotonía. Se valora el trabajo, no sólo el
trabajo intelectual sino también el trabajo manual.
Junto a las labores agrícolas y caseras la misión de transmisión cultural
suponía el esfuerzo físico de la copia de manuscritos. Se utilizan como
instrumentos de expresión y elevación espiritual la música, el canto y la
recitación. La austeridad ocupa un importante lugar. Hay que destacar que el
monje no vive sólo, sino que participa de una organización comunitaria.
Las invasiones trajeron consigo la desmembración de la unidad lingüística. Para
mantener la unidad del latín y regular la aceptación de nuevos vocablos se
requería dedicar al estudio gramatical una especial atención.
Así como los clérigos se educaban en las escuelas monacales y catedralicias, la
sociedad medieval organizó sencillas formas de enseñanza para los artesanos
utilizando para este fin las asociaciones gremiales y otras para los hijos de
los señores que se habían de dedicar al servicio de la corte y al manejo de las
armas. El modelo propuesto para estos últimos era el de perfecto caballero que
cifra su ideal en la defensa del honor.
La caballería esta constituida en un principio por hombres belicosos. La Iglesia
se preocupa de formarles en el cristianismo, de prepararles para conquistar
también la eternidad. El caballero piensa ante todo en mantener su gloria y su
honor aquí en la tierra.
Para la formación del caballero no se dispone de instituciones especiales; se
forma en la vida diaria y como ámbito en la corte de los príncipes y de los
grandes señores. El contenido de su educación no era intelectual; escasamente
alguno aprendían a leer y a escribir. Se trataba más bien de formación moral y
física. Se procuraba infundirles de una ética moral impregnada de calidad
social: finura de modales, elevación de sentimientos. Era más importante para el
caballero el hacer que el decir. En España tenemos un modelo ideal de
caballerismo en la obra del rey Pedro IV “Obra de mossen Sent Jordi e de
caballería”.
5.3. El periodo Patrístico
El Patrístico es un fase de la Filosofía y la Pedagogía cristiana. Recibe ese
nombre por los Santos Padres de la Iglesia. Se desarrolla desde el siglo I al V.
Sus teorías defienden la racionalidad del cristianismo frente a la filosofía
pagana y pretende fijar la doctrina cristiana oficial frente a los movimientos
heréticos. Pero más que sistemas completos abordan la solución de los problemas
diarios de los creyentes.
Los Padres de la Iglesia han de solucionar un grave conflicto, el de introducir
dentro de los métodos y formas del pensar griego la nueva doctrina cristiana.
Hay dos corrientes de los Padres de la Iglesia:
a. Los Padres de la Iglesia Oriental, que pretenden conjugar la filosofía griega
con la religión cristiana.
b. Los Padres de la Iglesia Occidental o Latina, que pretenden independizar la
originalidad del Cristianismo atacando el saber clásico.
Las escuelas se fundaron debido al gran número de alumnos. Al principio para
catecúmenos y luego una enseñanza superior, llamados catequéticos. Alejandría
poseía la escuela superior más famosa del Mediterráneo, y el más famoso de sus
representantes era Clemente Alejandrino. Los propósitos eran formar los
catequístas y facultarles para que pudieran colaborar en la expansión del
cristianismo.
La enseñanza recaía en un solo maestro y se basaban en los principios de la
especialización y graduación de la enseñanza. La concepción enciclopédica de la
cultura es preferible cuando logra agrupar sistemáticamente las fundamentales y
grandes áreas del saber. El maestro tenía grandes dificultades para llegar a los
saberes enciclopédicos.
El libro de Tito Flavio Clemente “El pedagogo” nos demuestra que el mejor
educador es Cristo a través de Cristo como maestro nos da las bases de un buen
educador, que siempre tiene que estar dispuesto a guiar y a escuchar, evitando
el miedo.
San Agustín es el representante más alto de la patrística. Enseñó retórica pero
su pensamiento pedagogo fue muy importante al describir las relaciones entre el
maestro y el discípulo en su obra “De Magistro”. Hace algunas afirmaciones
consecuentes con sus teorías de la iluminación que podían desconcertar a muchos
educadores. El maestro sólo puede suministrar noticias e invitar a los alumnos a
que expresen sus opiniones. Los que se intentaba era que el alumno consiguiera a
acceder a la esencia del conocimiento. Para San Agustín el verdadero maestro es
Jesucristo, aunque no prescinde del educador.
San Jerónimo trata con especial interés la educación femenina. La mujer más
perfecta es la mujer virgen y considera que es preferible la virginidad al
matrimonio. Los padres deben ayudar y educar a las hijas en la oración y en la
lectura, alternándolo con ciertos lujos materiales. La mujer virgen deberá
poseer un amor grande que pueda dar sentido a su vida. El niño deberá aprender a
leer, jugando con signos, sin que caiga en el aburrimiento. Ese aprendizaje debe
ser recompensado con premios.
6. LA EDUCACIÓN Y LA ENSEÑANZA EN LA EDAD MEDIA
Durante la Edad Media continúa el predominio de la educación cristiana en suelo
romano, pero tres grandes creaciones le son propias: la formación caballeresca,
la enseñanza gremial y la creación de las universidades.
Fue la Edad Media un periodo de formación lento y laborioso de los nuevos
pueblos y de la civilización nueva con los restos de la antigua, las
aportaciones de las razas invasoras y las riquezas del cristianismo.
6.1. La educación monástica
La Iglesia cumple ahora la tarea de conciliar la educación clásica con la
educación salvadora del evangelio. La Iglesia salva el tesoro y la cultura de
los pueblos; esta tarea y misión providencial la cumple la Iglesia mediante una
institución de grandísima eficacia educadora: el monacato.
La pedagogía monástica no fue un proyecto de estudios o de normas educativas
ideadas por algún pensador. Sin embargo fue esencialmente la creación sólida de
una firme institución, capaz de ir dominando con la piedad el trabajo y el
estudio, la fuerza del ambiente. Los monasterios constituyen grandes colonias
educativas a cuyos alrededores se van formando grandes núcleos de población.
Entre los monasterios hay que contar en primer lugar los de orden benedictina;
en la Edad Media alcanzan su máximo desarrollo hasta convertirse en el eje de la
educación monástica occidental. Después se desarrollan los monasterios y
conventos de otras órdenes como lo cluniacenses y cistercienses y los de los
franciscanos y los dominicos que también contribuyeron a la cultura y a la
educación medieval.
En los monasterios lo esencial era la vida religiosa y sólo subdiariamente la
cultura y la educación. Su aspecto intelectual era muy bajo pero en cambio fue
muy elevado su lado moral y espiritual. Su finalidad educativa más importante
era la formación de los monjes.
Los obispos se preocuparon a lo largo de la alta Edad Media de la formación de
aquellos jóvenes que querían acceder al sacerdocio. Recomendaban de esta forma a
los párrocos esta formación, constituyéndose las escuelas parroquiales. Ellos
mismos organizaron, junto a las catedrales, centros de estudio que recibieron el
nombre de escuelas episcopales o catedralicias.
6.2. Las escuelas catedralicias
Se desarrollaron sobretodo a partir del siglo XI. En ellas la enseñanza estaba a
cargo de un didascalus, aunque también participaba en ésta los mismos obispos,
monjes y sacerdotes. Las escuelas catedralicias estaban destinadas
principalmente a la formación de los clérigos. Su enseñanza estaba constituía
por materias realistas y humanistas.
La educación de la mujer no sufrió tanto como la del hombre, puesto que su vida
se transcurría en la tranquilidad del hogar doméstico. Para educar a sus hijas
las personas poderosas acudían a veces a profesores civiles, pero la mayoría las
entregaban a las religiosas. En los conventos se copiaban libros y se hacían
labores.
6.3. Educación palatina y estatal
Con el transcurso del tiempo la educación monástica y eclesiástica medieval se
había ido deteriorando. En los siglos VIII y IX hay como un oasis en esa época y
es la actuación de dos grandes monarcas: Carlomagno y Alfredo el Grande. Ambos
se preocupaban de la educación, no sólo de los eclesiásticos sino del pueblos y
de la misma nobleza.
Carlomagno observó las deficiencias de la cultura eclesiástica y seglar de su
tiempo y trató de subsanarlas. Para ello empezó por organizar su palacio, una
escuela a la que asistieron él mismo, su familia y algunos nobles seleccionados
por el servicio de la Iglesia y del Estado. Al frente de ella puso a Alcuino. En
la escuela se enseñaba toda clase de materia, desde lo más elemental, como la
escritura o la lectura, hasta los humanistas en latín.
Dicha escuela de palacio consiguió hacer de los toscos guerreros que rodeaban a
Carlomagno personas instruidas y amantes de la cultura. Carlomagno organizó dos
escuelas destinadas a la enseñanza de la música religiosa. Se crearon escuelas
de dos grados: pequeñas y episcopales. En las primeras se enseñaba la lectura,
la escritura, la gramática y música. En las segundas comprendía las siete artes
liberales y debían servir de preparación a la teología.
La escuela palatina no cesó con la muerte Carlomagno sino que continuó con su
hijo Luis el Piadoso.
6.4. Educación caballeresca
Otro elemento de la educación seglar de la Edad Media lo constituye el
desarrollo de la educación caballeresca. Las condiciones sociales y políticas de
esta época hace que surja un tipo de hombre que se distinga por sus condiciones
guerreras. De aquí la importancia de la educación física, valor, honor,
fidelidad y cortesía.
6.5. La educación árabe
Aunque limitada en su mayor parte a España, la enseñanza de los árabes tuvo una
gran trascendencia porque fueron los sostenedores y transmisores de la cultura
clásica a toda Europa, cundo ésta aún se hallaba en el periodo más oscuro de la
Edad Media.
En España la educación de los árabes llegó a su apogeo en el siglo X con el
Califato de Córdoba. Crearon multitud de escuelas primarias en las que enseñaba
la lectura, escritura y versículos del Corán. Multiplicaron las bibliotecas en
las que había millones de obras clásicas y sobre todo organizaron una enseñanza
superior, en las que se cultivaron la filosofía, las matemáticas y las ciencias
naturales, abandonadas entonces por la cristiandad.
La educación de la mujer, en contraste con la civilización cristiana de la
época, fue especialmente atendida por los árabes. Las niñas recibían igual
instrucción que los niños, y también disfrutaron de la enseñanza superior,
dedicándose bastantes mujeres a la literatura y medicina.
Con los musulmanes colaboraron en la labor cultural los judíos, que en esta
época alcanzaron una gran cultura intelectual en España y que contribuyeron
también a la difusión de las ciencias y de la filosofía clásica.
6.6. Formación escolástica
En el siglo XII parece haberse logrado una relativa bonanza y orden en la vida
política y social de Europa después de las continuas invasiones. Los fundamentos
culturales y educativos clásicos se conservaban en monasterios y castillos y
ahora vuelven a la calle. Surgen numerosas escuelas municipales y gremiales que
son el preludio de las universidades como una necesidad que presentaban las
escuelas catedralicias. Hay dos vertientes:
a. Scholasticus: están en los primeros siglos en la Edad Media donde se enseñaba
el Trivium (gramática, retórica y dialéctica).
b. Cuatrivium: dentro de ella se enseñaban aritmética, geometría, astronomía y
música lo que se conoce como las artes liberales. Más tarde se introduce la
filosofía y teología.
La enseñanza en la escolástica se basa en la ciencia y en la teología que dan un
cambio radical. Su finalidad era enseñar una verdad al hombre y una verdad
revelada. Sus caracteres fundamentales son los siguientes:
1. Sus autores y sus objetivos son tradicionales porque prefieren guardar y
enseñar los conocimientos logrados por generaciones anteriores eludiendo la
novedad.
2. Colectivo, porque se obtuvo del esfuerzo de los pensadores.
3. La formación escolástica intenta probar que no existen diferencias entre
razón y revelación, es decir, entre la fe y el saber.
4. El método de enseñanza escolástico es el deductivo logístico, más adecuado
para apoyar verdades encontradas que para descubrir otras nuevas.
El siglo XIII marca el punto culminante del desarrollo científico de la Edad
Media. Su base era un compendio entre la enciclopedia de Aristóteles y la
sabiduría de Platón que englobaban la lógica, la moral, la política, la
metafísica, la psicología y las ciencias naturales y la física. Todo esto se
apoyaba en la influencia que se recibía de la cultura árabe y la judía.
En la educación de la Edad Media abundaron los tratadistas de temas relativos a
la enseñanza. El problema más claro se presentaba entre las verdades naturales
(de razón) y verdades sobrenaturales (de fe). Es objetivo de estudio por Tomás
de Aquino. Tanto las verdades naturales como las sobrenaturales tienen la misma
procedencia, que es Dios.
La filosofía adquiere mayor apreciación en cuanto a que duda a la teología. La
base principal de su teoría son las ideas de Aristóteles. La aportación
pedagógica en el cambio que su doctrina supuso en el planteamiento de dichas
cuestiones filosóficas se refleja en el libro “De Magistro”. En este libro se
habla de:
* La clase de influencia que puede ejercer el educador sobre el alumno. El
alumno posee en su interior unos primeros principios de la ciencia de los cuales
emana el resto.
* Al educador corresponde básicamente el facilitar el proceso; el maestro
ayudará al alumno a desarrollar sus primeros principios provocando sus ansias de
aprender y entender.
Todos los conocimientos estaban recogidos en la enciclopedia de Vicente de
Beauvais, autor de la obra “Speculum Majus”. Este libro está dividido en tres
tomos pero el que nos interesa es “Speculum Naturale” que presenta al Universo
como algo total donde se ve la huella de Dios. “Speculum Historiale” que muestra
una historia de la humanidad desde el momento de la Creación acentuando aquellos
hechos en los que se ve la mano de Dios. Y “Speculum Doctrinale” que intenta
resumir todo el saber logrado de los pensadores escolásticos; se divide en
diecisiete libros en donde se nos dicen los rasgos esenciales del educador que
debe ser prudente en los consejos y amable en la conversación.
Un maestro ejemplar tenía que ser inteligente, de vida clara modesto y conocedor
de todos los secretos. Es un error usar la violencia con los discípulos. Con los
díscolos aconseja severidad que irá precedida de la advertencia.
6.7. La educación universitaria
Otro momento en el desarrollo de la educación seglar en la Edad Media está
constituido por el nacimiento de las Universidades en el siglo XII. Varios
acontecimientos contribuyeron a formar este centro de enseñanza de finalidad
esencialmente docente y dedicada a los estudios superiores:
* La penetración de la ciencia árabe en el mundo cristiano a través de las
escuelas de traductores como la de Toledo y la de Salerno.
* El desarrollo del sentido corporativo dentro de las profesiones.
* La estabilidad político – social en el momento más pacífico de la historia
occidental.
El término de Universidad está tomado del latino Universitas y hace referencia
al nombre que recibió en París al adquirir personalidad jurídica como
corporación: Universitas magistrorum et scholarium Parisium commorantium (Unión
de los maestros y escolares que moran en París).
Tres notas esenciales hacen a la Universidad original:
a. Corporación: la Universidad llaga a tener existencia como tal en el momento
en el que se cristaliza como corporación. Como en los Gremios, en los estudios
se procede de escolar a bachiller y a maestro. Así como en el gremio para pasar
de oficial a maestro era preciso producir una obra maestra, el doctor antes de
ser maestro tenía que mostrar su capacidad en una “Lección Magistral”.
b. Universalidad: este nuevo centro de enseñanza permitía la máxima
universalidad en sus centros de estudios. El concepto universalista del saber,
la unidad de la lengua (el latín), la semejanza del contenido y del método en
los estudios, la validez de los títulos, todo contribuía al constante trasiego e
intercambio de profesores entre unos y otros centros universitarios.
c. Autonomía: dentro de la unidad que caracterizaba a todos los centros
occidentales de estudios, había una gran variedad en la organización interna
debido a su régimen autonómico. Cada centro se regía a sí mismo en lo académico,
administrativo y jurídico. Las intervenciones de las autoridades civil y
religiosa eran para conceder privilegios.
Su organización varía según las universidades. Unos constituyen sociedades o
agrupaciones de maestros. Otras forman corporaciones de estudiantes y otras,
como la de Salamanca, de estudiantes y maestros. Las Universidades se dividen en
“naciones” que agrupan a los estudiantes de los diversos países, y en
“facultades” según los diversos estudios que originalmente eran artes, teología,
medicina y derecho.
Respecto a la enseñanza universitaria consistía en general en la exposición y
análisis de un texto, en las cuestiones o presentación de argumentos y en la
discusión de temas sugeridos por el maestro.
La Universidad española de Salamanca es una de las cuatro que adquieren fama
internacional en el Medievo. Junto a París, Oxford y Bolonia recibe una
referencia especial en el Concilio Ecuménico de Viene celebrado en 1311.
No se conoce con exactitud la fecha de su fundación. Para encontrar el primer
documento universitario oficial en España nos tenemos que trasladar a 1242, que
consiste en un privilegio dado por el rey Don Fernando a Salamanca. La
influencia de las universidades en la Edad Media fue grande tanto política como
culturalmente.
6.8. La educación gremial y municipal.
Se constituye a finales de la Edad Media una nueva clase social que podemos
llamar sintéticamente ciudadana o burguesa. Las ciudades y los gremios crearon y
organizaron escuelas con lo que surge un nuevo elemento en la educación seglar
medieval.
La educación gremial tenía naturalmente un carácter profesional. El alumno
comenzaba su educación como aprendiz con un maestro de la profesión. A los
quince o los dieciséis años termina su educación y adquiere la jerarquía de
oficial.
Por su parte las ciudades, a medida que se desarrollaban, crearon también
escuelas, las cuales se llamaron municipales. Eran independientes de las
claustrales y catedrales. Los alcaldes nombraban a un rector o director quien se
encargaba de seleccionar a los maestros.
No ha habido en la Edad Media teóricos de la Educación sobresaliente. Existieron
en cambio muchos educadores, generalmente monjes y escolásticos como por ejemplo
San Isidoro de Sevilla Santo Tomás de Aquino, San Isidoro, Alcuino, San
Jerónimo,...
7. EDUCACIÓN Y ENSEÑANZA DEL SIGLO XV Y XVI
7.1. Educación Humanística del Siglo XV
Suele decirse que la Edad Moderna comienza en el periodo en donde nace el
renacimiento, pues durante el mismo se produjeron una serie de cambios
políticos, económicos, religiosos, intelectuales y artísticos. En el
renacimiento surge el humanismo, cuyo movimiento tiene presente al hombre en
todas sus facetas.
La principal característica de dicho periodo fue un creciente laicismo en el
contexto de la educación. La educación humanística supone una rebelión contra
las fuerzas conservadoras. Se desarrollo de dos formas distintas:
* En Italia el humanismo se basó en la formación personal, en la cultura y en la
libertad. Por ello se vuelve la mirada atrás, renaciendo la cultura clásica y el
paganismo.
* En el norte el cambio fue de tipo social y exigía una reforma de las
condiciones de vida y de la moralidad.
La figura de Petrarca fue una gran influencia para la época. Estimulados por
este erudito, los humanistas afirmaron que los valores y la superioridad del
latín clásico sobre el medieval constituían la mejor expresión del espíritu
humano.
Las nuevas ideas promovieron nuevas tendencias en la educación. Los estudios
humanísticos incluían la enseñanza del latín básico en sus tres aspectos:
lectura, escritura y conversación.
La educación física gozó de gran aceptación entre los humanistas, pero no sólo
en cuestión de deportes sino también en la dieta y en la higiene. Los manjares
fueron suprimidos; los lujos fueron suprimidos y en su lugar se puso la
sencillez. Se concedió gran importancia a todo lo que podía desarrollar la
fuerza muscular y la energía de carácter.
La educación moral no se limitaba a la obediencia ni a la autoridad religiosa,
se intentó hacerla más práctica en sus aplicaciones a la vida de cada día. Las
buenas maneras y la educación eran consideradas como aspectos esenciales de la
educación moral.
La educación intelectual incluía todo lo que tendía al desarrollo de la razón,
del juicio, del espíritu de iniciativa y de la espontaneidad. Se enseñaba a los
principiantes la lectura y la escritura por medio de tablillas de diversos
colores que tenían unas letras combinadas para formar palabras. A los más
adelantados se les explicaba con método y claridad los clásicos antiguos
recalcando las ideas religiosas y morales, y haciendo notar que todo lo bueno de
sus obras nace de la divina revelación. A la enseñanza de la retórica seguía la
de la aritmética, geometría, astrología y música que no son otra cosa que las
disciplinas que integraban el quadrivium clásico. Se estudiaba a los grandes
maestros de la filosofía: Platón y Aristóteles. Solamente al acabar estos
estudios filosóficos se licenciaban es alumno.
7.2. La reforma
La reforma protestante trajo consigo la desaparición de muchísimas escuelas
católicas. El protestantismo negaba que el papa y el clero fuesen los
intérpretes de la doctrina cristiana. La Reforma nos deja algunos principios
funestos como la intervención abusiva del Estado y el laicismo en la escuela.
Durante el periodo de la Reforma se intentó dar más oportunidades a las masas.
El motor de esta reforma parte de la figura de Martin Lutero (1483 – 1546). Sus
escritos pedagógicos se resumen en tres cartas en las que aconseja a los padres,
pastores, magistrados y hombres de Estado trabajar diligentemente en la
educación:
a. Carta a los señores magistrados: llama su atención sobre la mala organización
de las universidades; censura la educación antigua. El Estado debería intervenir
y obligar a que instruyan a todo el pueblo.
b. Llamamiento a los magistrados: recomienda aquí el estudio de las lenguas
clásicas (latín, griego y hebreo). Los niños aprenderán también historia,
matemáticas, canto y música, y para ello hay que fundar numerosas bibliotecas
para ellos. Tampoco se ha de descuidar la literatura nacional.
c. Instrucciones a los inspectores: las ideas pedagógicas de este escrito no
contienen cosa nueva.
Los principios de la educación para Lutero eran muy simples:
* Los padres son responsables de la educación de sus hijos. Su autoridad viene
de Dios. Deben mostrarse a la vez firmes y suaves, sin abusar del palo, pues los
malos tratos agrían a los niños y despiertan en su corazón sentimientos de odio.
* El Estado debe organizar la enseñanza, su intervención es obligatoria.
* La enseñanza debe ser obligatoria. Sostiene que el Estado puede y debe forzar
a los niños a acudir a la escuela, cosa que la Iglesia nunca había hecho
* La religión es la base de la educación y considera al canto como un elemento
importante de la educación religiosa.
* Se tiene que adaptar la didáctica a la naturaleza del niño; es por lo tanto
una obligación del maestro el conocer las facultades del alma, los instintos las
inclinaciones y el carácter. La educación física le parece digna de admiración.
Los alumnos han de aprender en la escuela los deberes prácticos de la vida: los
niños un oficio y las niñas una economía doméstica.
* La elección y la formación de los maestros es de importancia capital.
En las escuelas elementales la lectura consistía por lo general en la
pronunciación exacta de las palabras y en la memorización de las respuestas a
preguntas del catecismo; se daban muy pocas oportunidades para una comprensión
inteligente del significado. En las escuelas secundarias el método empleado
consistía en memorizar reglas y declinaciones latinas y largos pasajes de los
clásicos.
A pesar de las teorías la mayoría de esto primeras aulas protestantes se
convirtieron en lugares sombríos y en ocasiones llegaban a ser incluso
terroríficos debido a una rígida forma de enseñanza basada en una disciplina
extremadamente dura; la Iglesia local dominaba al alumno.
Se consideró de suma importancia reorganizar la educación con el consiguiente
resultado de que empezaron a surgir una infinidad de órdenes consagradas a la
enseñanza. Asimismo se procedió a la fundación de numerosas escuelas cuyos
maestros habían sido preparados para llevar a cabo las tareas docentes.
Una de estas escuelas fue la Compañía de Jesús fundada en 1534. Los jesuitas
incluían las siguientes materias: latín griego religión e historia de la
religión. Posteriormente hicieron suya la idea protestante de enseñar en
vernáculo. Por otra parte prestaban una especial atención a la educación física
y fomentaban la práctica de los deportes y juegos.
Tanto fuera como dentro de las aulas, los jesuitas fomentaban el espíritu de
emulación. Pusieron en práctica una serie de elaborados planes tendentes a
estimular la rivalidad. Los alumnos eran enfrentados unos contra otros, al igual
que las distintas clases, y asimismo se crearon una serie de sociedades
honoríficas en las que sólo se podía ingresar después de una dura competición.
Los Hermanos de la Doctrina Cristiana fue otra importante orden fundada en 1684.
En sus escuelas elementales, planeadas para los hijos de los obreros y de los
pobres, la atmósfera era profundamente piadosa y las actividades de los alumnos
severamente reprimidas. Enseñaban a leer y escribir, aritmética y religión.
Emplearon el método de que el niño recitase la lección a toda la clase, y no
sólo al profesor, como hasta entonces.
7.3. La educación realista del siglo XVI
El tercero de los grandes movimientos en el despertar intelectual de la Europa
Occidental fue el realismo. Los realistas del siglo XVI se daban perfecta cuenta
de que las escuelas de su época estaban desfasadas con respecto a las realidades
de la vida y que eran incapaces de preparar a los alumnos para la vida de cada
día.
Aspiraban al conocimiento completo y a la comprensión de la sociedad humana como
el medio más idóneo para que el individuo pudiese encajar en el medio ambiente
en el que vive. Los realistas humanistas propugnaron un plan de estudios
demasiado avanzado para su época. Para educarse decían que no precisaban de
libros, sino de contactos personales con la gente y con sus actividades
sociales. Creían que la educación debía proporcionar las bases para las
elecciones y decisiones sensibles, así como para la eficiencia social y el
disfrute de las horas de ocio. Para ellos el arte de saber vivir debía
constituir la finalidad de la enseñanza. También en este movimiento se quería
dar a conocer los nuevos descubrimientos en lugar de limitar la educación a un
mero estudio de lo ya conocido. Debían descubrirse los secretos de la naturaleza
y utilizarlos adecuadamente para mejorar las condiciones de vida.
La mayoría de los realistas eran educadores prácticamente interesados en el
desarrollo de la escuela por considerarla la institución idónea para la mejora
de las condiciones de vida.
8. LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XVII
8.1. Marco histórico
Las transformaciones económicas hacen que durante el siglo XVI y XVII el eje de
la vida cultural europea se traslada a Francia, Holanda e Inglaterra. Es una
época de crisis profunda en la economía, en la sociedad, en las relaciones
internacionales, la religión, la cultura y la conciencia del mundo. La base de
la economía sigue siendo la agricultura en la que las tierras están en manos de
los estamentos privilegiados. La guerra se convierte en el medio de relación
básico entre naciones. Las creencias religiosas se manifiestan en actividades de
fe ciega e intolerante, se encuentra detrás de mucha de las luchas del siglo. Se
va a cuestionar la idea de Dios y la religión misma.
Las universidades dirigidas por los restos del pensamiento escolástico, en ellas
se reduce su actividad. Los salones burgueses y las recién creadas academias
científicas sustituyen a las universidades en su papel de vanguardia del saber.
Se modifican las instituciones dándoles mayor amplitud y aumentando su nivel en
relación con las exigencias. Los métodos y los programas cambian para suavizarse
y hacer la escuela más tolerante.
8.2. Pedagogía racionalista
En sentido general ser racional significa comprometerse con la razón y la lógica
en la resolución de los problemas. La pedagogía racionalista es un movimiento
pedagógico y educativo, inspirado en el racionalismo pedagógico. Las
características generales en la nueva confección inspirada por la filosofía
moderna son:
* Fundamento filosófico: se busca el apoyo en la educación exclusivamente en
base a la razón y los principios filosóficos. Como consecuencia de todo ello
surge una tendencia secular en la educación y la enseñanza.
* Materias impartidas: la educación literaria era en latín pero se produjo un
gran auge en las lenguas maternas y esto se debe a un esplendor de la sociedad.
La matemática aún no tenía mucha importancia pero poco a poco irá tomando un
papel relevante en la educación. Las ciencias naturales y física se estudian a
través de un método más racional; se basaba en el aprendizaje del método
inductivo y para la comprobación se completaba con el método deductivo.
Estos cambios son muy lentos en la práctica y en este siglo no se notarán pero
se deja plantado el germen para la evolución en el siglo XVIII.
8.3. Enseñanza primaria popular
La enseñanza primaria ha existido siempre en todas las sociedades. No es lógico
hablar de una creación sino de una reestructuración para que sea asequible a las
clases populares. La iglesia católica se preocupaba en educar al pueblo en las
verdades religiosas y morales y esto significó las bases para la organización de
las escuelas primarias populares.
Su organización es obra de dos santos que extendieron la enseñanza a las clases
populares. Estos dos santos fueron San José de Calasanz, fundador de las
escuelas Pías, y San Juan Bautista La Salle, fundador de las escuelas
cristianas.
La dirección de las escuelas se apoya en un programa fijo que aunque es escaso y
defectuoso sirve para la instrucción básica de la gente. La Iglesia sigue con el
poder ya que ellos son los encargados de asignar a los maestros y los libros. La
religión era una asignatura obligatoria acompañada de la lectura, escritura y
cálculo. En la segunda mitad del siglo XVII se crearon las escuelas pobres
apoyadas por la misericordia de las clases altas.
San José de Calasanz formaba parte de los escolapios. La enseñanza era gratuita
para los niños pobres y era obligación enseñar una buen lectura, la aritmética,
la lengua cristiana y la gramática y principalmente la piedad y doctrinas
cristianas.
8.4. Francis Bacon
Los cambios en el saber llevan aun desarrollo tecnológico que transforma la
sociedad. El saber debe atender prioritariamente a la búsqueda de lo último para
la humanidad. Por ello se le ha llamado humanista técnico. Frente al ideal
meramente contemplativo de la sabiduría tradicional, la modernidad insiste en la
dimensión práctica y transformadora del saber.
En relación al método propone la inducción (generalización del conocimiento a
partir de la experiencia empírica) como el camino hacia la verdad científica.
Sin embargo esta tarea se ve frenada por una red de perjuicios que nos conducen
al error. Estos prejuicios nacen de nuestra propia naturaleza y de las
filosofías antiguas. Para llegar a la verdad el camino más rápido es a través
del método.
8.5. René Descartes
Desde el siglo XIV se estaba ya haciendo presente la crisis del modelo de
pensamiento antiguo y medieval. Esta crisis en el orden de la ciencia dejaba
caer sus sombras sobre la filosofía escolástica, en la que educó el propio
Descartes. Se muestra en la época grandes estudios e ideas pero que son ajenas
al mundo de la vida y por lo cual era difícil extraer novedad alguna.
Descartes en “Discurso del método” pretende recoger el espíritu de la revolución
científica y dar una nueva forma de planteamiento de la organización del sistema
del saber y de las ciencias desde bases nuevas y sólidas a través del nuevo
método.
El Método es un camino hacia el conocimiento verdadero a través de un sistema de
reglas o de tapas. No se puede basar en la opinión común ni en el
convencimiento. Su raíz es el proceder racional. Utilizan la lógica como ley de
la razón; el análisis geométrico y el álgebra serán los tres pilares de un
método universal que consta de cuatro reglas o etapas:
A. Búsqueda de evidencias: se basa en la regla de la geometría. Se impone la
regla de no admitir como verdaderas cosas que no son evidentes. Con este punto
de partida encontramos un criterio riguroso para determinar la verdad.
B. Análisis o división: un problema debe ser dividido en partes más simples,
evitando que de los más complejos pueda brotar el error. Se basa en el álgebra.
C. Ordenación o síntesis: la razón reconstruye su objetivo desde sus componentes
más simples y según las leyes que rigen su funcionamiento. Hay dos clases de
afirmaciones:
* Las proposiciones evidentes en sí mismas, indubitables y por ello sin
necesidad de posterior demostración (verdades apodícticas).
* Las proposiciones deducidas de las primeras por razonamientos adecuados a
partir de las evidencias primeras.
D. Enumeración o revisión: la última etapa es la comprobación de los pasos
realizados. La prudencia teórica de nuevo se impone.
8.6. Juan Amós Comenio
Comenio dirigió sus esfuerzos para conseguir un mayor beneficio en los niños. En
su libro “Didáctica Magna” intenta explicar que la escuela tiene que enseñar al
niño la cultura científica, moral y religiosa. Fue el primero en basar su método
en la naturaleza del niño mezclado con una base psicológica. El programa debe
ser fijado por el hombre y de él depende su desarrollo.
La educación de los sentidos debe comenzar pronto para impedir que los malos
hábitos retrasen la acción del educador. Para ayudar a la memoria en su trabajo
de retener hay tres preceptos: dar pocas ideas y muy claras, repetirlas a menudo
y encadenarlas bien. El procedimiento debe ser fácil, agradable y rápido, que
despierte el interés del alumno. Es preciso ir de lo fácil a lo difícil, de lo
próximo a lo distante, de lo regular a lo normal, es decir, no pasar a un
conocimiento nuevo sin tener una base.
Es necesario el esfuerzo del alumno para adquirir unos conocimientos de ciencia
y memoria. En el ámbito moral se debe adquirir en casa a través de los padres;
cuando el niño posea estas bases, aproximadamente a los seis o siete años, puede
pasar a la escuela popular.
En la escuela popular se enseñaba la lectura, la escritura, el cálculo, algo de
historia, geografía y nociones básicas de arte junto al catecismo. La jornada
duraba cuatro horas: dos por la mañana en las que se estudiaban materias
memorísticas, y dos por la tarde dedicadas al canto y los ejercicios manuales.
De los ocho a los doce años se instruía al niño en las materias clásicas. A
estas escuelas se les conocía con el nombre de escuelas latinas. Comprendían
seis asignaturas: gramática, física, matemáticas, moral, dialéctica y retórica.
De los dieciocho a los veinticuatro años se pasaba a la academia que comprendía
estudios universales. Los maestros debían prestar atención y vigilancia evitando
los golpes y gritos. Los castigos debían evitar la repetición de mala acción.
8.7. La educación de la mujer en el siglo XVII
A pesar del retraso de la escuela ésta ofrece un grupo poco numeroso pero de
brillantes mujeres. La enseñanza se adquiría en salones y en la corte. Abarcaba
el conocimiento de las lenguas antiguas y filosofía. Se probaba por primera vez
que la inferioridad de la mujer en el ámbito intelectual era falsa.
En las escuelas la presencia femenina era escasa y muy pocas sabían escribir
correctamente y hacer operaciones básicas. Su programa comprendía la religión,
la lógica, la gramática, la aritmética y nociones básicas de medicina y
jurisprudencia.
Los escritores profanos y religiosos que demandaban la instrucción de la mujer
crearon escuelas de origen religioso. Su fin principal era la enseñanza de las
niñas ricas y pobres.
9. LA EDUCACIÓN Y LA ENSEÑANZA EN EL SIGLO XVIII
10. LA EDUCACIÓN Y LA ENSEÑANZA EN EL SIGLO XIX
Heredero de la gran tradición pedagógica de los siglos anteriores, el XIX la
continúa, aunque con diferencias significativas. En primer lugar prosigue la
pedagogía idealiza iniciada en la época precedente, y representada por filósofos
de la altura de Fichte, Hegel y Schleiermacher y por escritores como Goethe. En
esta misma dirección idealista se haya la figura de Federico Froebel, el creador
de la educación de la primera infancia. También destaca la personalidad más
realista de Federico Herbart, el fundador de la pedagogía científica y sus
continuadores herbartianos.
Puede decirse que mientras en la primera mitad del siglo XIX predomina la
corriente idealista, en la segunda lo hace la realista y positivista.
Lo más valioso de esta época es la consideración de la pedagogía como ciencia,
que se realiza a partir de Herbart. La educación gana ahora en precisión y rigor
científico. La pedagogía de este siglo, a pesar de su carácter científico
influye directamente en la educación por medio de las instituciones fundadas por
los herbartianos como medios de aplicación de sus teorías.
10.1. Métodos
Aunque los pedagogos de siglos anteriores recomendaban el método inductivo, no
solía aplicarse en las escuelas donde continuaba imperando el educativo, unido a
la forma expositiva.
En lugar de estudiar en el libro de texto páginas de memoria o escuchar
pasivamente el discurso de un profesor, el alumno se elevaba de lo conocido a lo
desconocido, de lo concreto a lo abstracto. Los métodos inductivos contribuyeron
poderosamente al desarrollo de la inteligencia.
10.2. Disciplina
Si en el siglo XVIII se atenuó el rigor en la disciplina, en el XIX se la
suavizó por completo. La escuela moderna, con suave disciplina, con métodos
atractivos, con recreos frecuentes y juegos permitidos, se diferencia totalmente
de la de las otras épocas.
10.3. La pedagogía idealista
A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX surge en Alemania una constelación
brillantísima de grandes filósofos y escritores que se ocupan de la educación y
que pertenecen a las corrientes idealistas y neohumanístas de la pedagogía. No
es fácil diferenciar donde empieza entre ellos el idealismo y donde el
humanismo, pues casi todos poseen esos dos caracteres.
a. Juan Teófilo Fichte: continúa la corriente idealista iniciada por Kant. Para
Fichte la salvación de la nacionalidad está únicamente en la educación. Mas para
esto es necesario que la educación llegue a todos los ciudadanos sin excepción
alguna. No quiere una educación popular, pues, sino una educación nacional. La
educación ha de ser eminentemente activa, basada en la propia actividad del
alumno; lo importante no es el conocimiento sino la voluntad. Fichte ha sido
también uno de los primeros defensores de la escuela unificada al pedir la
educación de todos en todos los grados de la educación. Es uno de los
precursores de la escuela activa al basar en su trabajo una parte de la
educación.
b. Federico Daniel Schleiermacher: fue como casi todos los educadores de su
tiempo, primero maestro privado y después profesor universitario. Influido por
la corriente idealista de Platón y de Kant, considera la pedagogía como una
ciencia derivada de la ética y la política. Aunque la educación pertenece al
Estado, en ella debe intervenir la familia, la Iglesia, la ciencia y sobretodo
la comunidad local. Considera que la educación religiosa corresponde a la
Iglesia y no a la escuela. La influencia de este educador ha sido grande
sobretodo en el campo de la cultura superior, universitaria, pero también en la
primaria por sus ideas psicológicas y pedagógica, de gran finura y profundidad.
c. Jorge Guillermo Federico Hegel: fue también profesor de enseñanza secundaria
antes de pasar a la universidad. Representante máximo de la dirección idealista,
creador de la idea del espíritu absoluto, la educación para él es el medio de
espiritualizar al hombre
d. Federico Froebel: se dedica a la educación de los niños, fundando una escuela
llamada “Instituto general alemán de educación”. Fundó también la “Institución
para los niños pequeños” que al poco tiempo cambió por el nombre de Jardín de
Infancia. Esta institución tuvo gran éxito. Predomina en Froebel una visión
mística y humanitaria. Se ha anticipado también a su tiempo en otras ideas;
estas ideas son las de actividad y de libertad, en las que insiste
constantemente y que constituyen la esencia de su doctrina pedagógica. Dice que
todos los niños, todos los muchachos y jóvenes, sin excepción alguna,
cualesquiera que fuese su situación y su clase deberían emplear por lo menos una
o dos horas diarias en un trabajo serio. Otra de sus ideas y que caracteriza su
método de educación, es el valor que asigna a l juego para la educación. La
escuela tiene una función social al igual que individual.
10.4. Pedagogía científica: Juan Federico Herbart
El fundador de la pedagogía científica, Juan Federico Herbart, estuvo siempre
relacionado con la educación, aunque más bien desde el punto especulativo,
pedagógico, que del práctico. Sus experiencias educativas le sirvieron de base
para sus meditaciones pedagógicas de gran riqueza y finura.
Para Herbart la pedagogía como ciencia, se basa en la filosofía práctica (ética)
y la psicología. El fin de la educación según él, es la virtud, que consiste en
el acuerdo de la voluntad con las ideas éticas. Estas ideas éticas son la
libertad íntima, la perfección, la benevolencia, el derecho y la equidad.
En la actividad educativa Herbart diferencia tres momentos esenciales:
a. El gobierno: se dirige a la conservación del orden, a la conducta externa de
los niños, para lo cual el medio más importante es mantenerlos ocupados,
activos.
b. La Instrucción: tiene por fin, como toda la educación, la virtud, es decir,
“la fuerza del carácter de la moralidad”.
c. La Disciplina: se apoya sobre todo en el trato personal, pero se diferencia
del gobierno en que este se dirige más al comportamiento externo que a la
conducta propiamente dicha. La formación del carácter, es decir, la consistencia
y la uniformidad de la voluntad, constituyen el objetivo de la disciplina.
Una idea poco reconocida en la pedagogía de Herbart es la necesidad de poner la
educación en relación con la vida, es decir, con la del mundo inmediato del
niño, partiendo de la vieja sentencia de “no aprender para la escuela sino para
la vida”.
En este momento la enseñanza debe ser descriptiva, porque ayuda a dar nociones
claras y exactas. También debe ser analítica, porque por medio de preguntas y
respuestas mantiene vida y animación en la clase; y sintética porque sirve para
comunicar nociones que la interrogación no puede hacer descubrir, como los
hechos históricos.
Finalmente, la pedagogía de Herbart sostiene la necesidad de la intervención del
Estado en la educación. Dicha pedagogía se caracteriza por su carácter
intelectualista e individualista.
10.5. La pedagogía positivista: Herbert Spencer
En la segunda mitad del siglo XIX se difunde también una corriente filosófica,
el positivismo, que tuvo sus repercusiones en la pedagogía. El mayor
representante de él es Herbert Spencer. Es autor de una conocida obra, “La
educación intelectual, moral y física”. La educación para él es la preparación
para la vida completa. El ideal de la educación consiste en obtener una
preparación completa del hombre para la vida entera.
Spencer da una gran importancia a la educación física y al estudio de la
naturaleza. Es por fin el representante de la pedagogía individualista, al negar
al Estado el derecho a intervenir en la educación. En realidad hay muy poco de
original en la pedagogía spenceriana, a no ser su insistencia en el carácter
utilitario, pragmático de la educación, y en el valor del conocimiento
científico.