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Licenciatura Antropología Social - 27 / 05 / 1998 - Jon Foruria
ANTROPOLOGÍA SOCIAL: ENFOQUES Y AUTORES
A.-ANTECEDENTES:
LA ILUSTRACIÓN
A mediados del siglo XVIII y tras un rico bagaje sociocultural proporcionado por
los descubrimientos y exploraciones de nuevas tierras, los pensadores del viejo
continente comienzan a esbozar, bajo el prisma científico, diversas teorías que
intentan explicar las, a priori, grandes diferencias culturales que existen
entre los diferentes pueblos esparcidos por el globo. La línea básica seguida
por estos pioneros es la tan manida idea de progreso, cuyo uso indiscriminado y
gratuito ha provocado tantos problemas en nuestro siglo. Para los ilustrados las
diferencias culturales estaban marcadas por un mayor grado o no de progreso
intelectual y tecnológico que establecían ellos mismos: de la barbarie a la
civilización
B.- EVOLUCIONISMO Y DIFUSIONISMO
La evolución cultural o evolucionismo, como corriente de pensamiento, es el
primer intento sistemático de explicación científica de estas diferencias
culturales. Para los primeros evolucionistas de mediados del XIX las diferentes
culturas pasaban por diferentes estadios o etapas de desarrollo, empezando por
las mas primitivas y acabando por la moderna civilización europea. Esta
sistematización o línea de trabajo fue cimentándose durante toda la primera
mitad del siglo gracias a un considerable aumento del conocimiento de nuevas
sociedades y pueblos, sobretodo los africanos y pacíficos. Harris señala que el
siglo XIX es el siglo de la etnografía, por lo menos por la cantidad de los
trabajos y estudios de diferentes culturas que se llevan a cabo en el período
1860-90.
Similar en importancia es la aportación de los conocimientos prehistóricos y de
ramas asociadas como la arqueología, decisivos para la tasación definitiva del
material cultural de la propia evolución de las sociedades. El clásico sistema
de edades ( piedra, bronce y hierro ) fue refrendado a la luz de nuevos
descubrimientos arqueológicos además de dar el empujón definitivo a las teorías
evolucionistas.
Tres fueron los puntos clave en al teoría evolucionista de la cultura: el uso
del método comparativo, los llamados survivals y el difusionismo. El famoso
método comparativo, cuyos orígenes se remontan a su primitivo uso en el campo de
la biología, consistía en la convicción de que los actuales sistemas sociales
tenían un cierto punto de semejanza con anteriores culturas. La lógica lleva a
pensar que aquellas tradiciones, instituciones o creencias mas simples serían
las predecesoras cronológicamente de aquellas mas complicadas. Como hemos
señalado, el éxito de este método entre los naturalistas al comprobar
sistemáticamente que los entes biológicos mas sencillos son los predecesores de
los mas complicados, anima a los antropólogos a adoptar este sistema. Sin
embargo, también el método comparativo adolecía de muchas cosas: la mas grave la
elaboración incorrecta de los datos a analizar. Para paliar estos fallos, los
evolucionistas empleaban un gran número de muestras: Tylor usó una muestra de
entre 300 y 400 sociedades distintas para fundar lo que mas adelante se llamaría
método comparativo estadístico. Otra deficiencia, esta en el caso del
antropólogo Lubbock, es mas comprensible: la aplicación de un determinismo
racial, es decir, del etnocentrismo en las muestras estudiadas.
El segundo punto clave al que hacíamos referencia es el de los survivals. Un
survival, según Tylor y parafraseando a Harris, es un fenómeno o conjunto de
fenómenos que tuvieron su origen en una época anterior y bajo una serie de
condiciones causales y que se perpetúan o “sobreviven” en un período donde esa
serie de causas han dejado de existir. Tylor nos habla de una fuerza de hábito
que perdura por tradición o costumbre y los clasifica en útiles ( por lo general
los biológicos y algunos culturales ) e inútiles ( como algunas costumbres
nobiliarias ). Como se aprecia, los survivals encajan perfectamente en las
teorías evolucionistas e incluso casan con el método comparativo, motivo por el
cual serán objeto de una crítica intensa por parte de los detractores del
evolucionismo, como lo serán los funcionalistas británicos.
Para entrar a explicar el difusionismo, hay que hacer un repaso a lo que Steward
ha llamado evolucionismo unilineal o versión clásica del evolucionismo, que
consiste en creer que las fases de la evolución eran fijas y por lo tanto todas
las culturas habían de pasar necesariamente por todas ellas y en el mismo orden.
Esta teoría no tiene en cuenta el concepto de contacto o préstamos entre
diferentes culturas, es decir de la difusión, ya que llevaría al traste todo el
esqueleto teórico evolucionista. Autores como Tylor intentaron combinar de un
modo satisfactorio ambos conceptos, el de la invención independiente y el del
préstamo o difusión, por medio de unos postulados de unidad psíquica o de
condiciones mentales, y otros como Morgan, al que luego analizaremos, apoyaba
sin tapujos el uso de la difusión dentro de la línea evolutiva de las diferentes
culturas, llegando a lo que él llamaría evolución divergente. Fue en los EE.UU
donde el difusionismo cobró gran importancia con el concepto de área cultural,
que Harris define como unidades geográficas relativamente pequeñas basadas en la
distribución contigua de elementos culturales. A primera vista es comprensible
que así sea, pero suponer de una manera radical y definitiva que las condiciones
geográficas expliquen las diferencias culturales no es tan obvio: se cae en un
determinismo geográfico. Será el norteamericano Wissler quien dé forma a estas
ideas mediante la noción de la ley de la difusión, que reza que los rasgos
antropológicos tienden a difundirse desde sus centros de origen o culturales en
todas direcciones ( la periferia ). Con ello se pretende datar cronológicamente
la edad de dichos rasgos: cuando mas cerca estén del centro cultural mas
antiguos serán. Aunque se admita que el principio de difusión puede ser de
utilidad para relacionar rasgos culturales, es incapaz, sin embargo, de dar
cuenta del origen de ellos, a no ser que se llegue a una regresión infinita y
absurda. Una de las mayores aportaciones del difusionismo para fijar cronologías
serán las ideas de Graebner y Schmidt sobre los criterios de forma y de
cantidad. Según el primer criterio las semejanzas entre dos rasgos culturales
que no sean producto de la naturaleza, el material o la función que cumplen
deben tenerse por resultado de la difusión. Según el segundo la probabilidad de
una relación histórica entre dos elementos semejantes aumenta con el número de
elementos adicionales entre los que pueden advertirse semejanzas.
Dentro de las muchas teorías evolucionistas, destacamos la del norteamericano
Lewis Henry Morgan, que fue el evolucionista que presentó el esquema de
desarrollo cultural mas sofisticado y completo. Para Morgan la historia humana
se dividía en tres etapas o períodos: el salvajismo, la barbarie y la
civilización, con sus respectivas subdivisiones en inferior, media y superior.
En el salvajismo inferior la subsistencia se lograba gracias a la recolección de
frutos y nueces, en el medio se evoluciona con el descubrimiento del fuego y la
pesca y en el superior se conseguía la tecnología del arco y la flecha. En la
barbarie inferior se utiliza la cerámica por primera vez y la media la
domesticación de animales y el dominio de la agricultura. La barbarie superior
vendrá marcada por el descubrimiento de la metalurgia, en particular el hierro.
En cuanto al estadio final, la civilización, vendrá marcada por el
descubrimiento de la escritura. Todo esto en el campo de la técnica, ya que en
lo que respecta a las relaciones sociales y de familia, la evolución, según
Morgan, seguirá las siguientes fases: la consanguínea, la punalúa ( prohibición
de casamiento entre hermanos ), la sindiásmica ( estado de transición hacia la
monogamia, la patriarcal y la monógama. Es decir, se va evolucionado desde la
filiación matrilineal y el incesto hasta la patrilineal y prohibición del
incesto. Autores como el mencionado anteriormente Lubbock, guiándose de las
premisas de Morgan, elaboró un esquema similar en el ámbito de la religión. Sus
estadios son los siguientes: Ateísmo, donde se carece de una idea de entidad
superior; Fetichismo, donde el hombre puede forzar a la deidad a satisfacer sus
deseos; Culto de la naturaleza o totemismo, donde se venera a cosas naturales;
Chamanismo, en el cual se admite la superioridad y accesibilidad restringida de
los dioses; Idolatría o antropomorfismo, donde los dioses asumen forma humana y
se dejan persuadir; un penúltimo estadio, donde la divinidad se define como
creadora de la naturaleza y finalmente cuando la moral se asocia a la religión.
Todo este entramado de relaciones tiene sin embargo muchos detractores. Los
críticos de Morgan la tachan de poco coherente, ya que las diferentes etapas
tecnológicas no tienen esa íntima relación con las relaciones sociales que
Morgan les vincula, es decir, un grupo que descubra el uso del arco y la flecha
no implica que se prohiban paralela y cronológicamente las relaciones
incestuosas o que todavía perdure la filiación matrilineal. Actualmente, además,
se sabe que la cronología de Morgan está desfasada y que las culturas o pueblos
que se adaptan a ella satisfactoriamente son tantas como las que no.
Otros autores, como McLennan, propusieron sus propios esquemas: según éste la
horda primitiva, al especular sobre su origen, sólo ven como un origen probable
la descendencia de todo el grupo de un animal, al que adoptarán como totémico.
Al mismo tiempo, la lucha por la supervivencia, haría adoptar medidas de
urgencia y provocaría el infanticidio de las niñas para lograr una mayor
descendencia masculina. Como consecuencia directa la poliandría, compartiendo
varios hombres a una mujer y la búsqueda y rapto de mujeres de otros grupos: la
exogamia y el inicio de la poliginia, así como de la filiación patrilineal.
Para finalizar con el estudio del evolucionismo merece un capítulo el
antropólogo Herbert Spencer, máximo exponente de lo que se ha venido a llamar
darwinismo social, que no es mas que la aplicación de las teorías del
evolucionismo biológico al cultural. Para Spencer, la idea selección natural de
Charles Darwin era factible en ámbitos sociales y justificaba así y de una
tacada la inmobilidad de las clases sociales, la supremacía de la raza blanca y
el éxito del sistema capitalista.
C.- PARTICULARISMO HISTÓRICO
Hablar de particularismo histórico es hablar de Franz Boas y de su largo
capítulo de seguidores. Boas fue el faro de la antropología estadounidense
durante la primera mitad del siglo XX y sus discípulos se encargaron de que sus
teorías no cayesen en saco roto. Aunque reconoce el éxito de las formas
difusionistas y evolucionistas, Boas reaccionará contra la corriente evolutiva
por incluir a toda la humanidad en una misma corriente de desarrollo, algo que
para el norteamericano será absurdo y poco consistente. No existe una cultura
general o global, cada cultura sigue un camino único y particular y para
entenderla hay que estudiarla por separado. Con ello critica también al método
comparativo. Harris, por su parte, explica la posición de Boas desde una óptica
menos radical, es decir, alaba por una parte los esfuerzos del método
comparativo, pero no comparte la idea de que sea la única vía de explicación.
Para él también es necesaria la inclusión de una vía histórica,
particularizadora, que complemente el análisis de las culturas. Lo que busca
Boas es lograr un mayor grado de cientificidad en los estudios antropológicos, y
no desmontar las convicciones evolucionistas por que sí, aunque por ello se
ganara la fama de puritano metodológico en sus estudios. Boas creía que sólo
mediante la profunda y lenta acumulación de datos y mas datos se conseguiría
avanzar en su teoría histórica.
De entre las aportaciones de Boas al estudio antropológico se destaca, por una
parte, un primer atisbo de crítica a la fuerza del determinismo geográfico
frente a los factores culturales, y por otra la idea del relativismo cultural ,
rechazando de plano el etnocentrismo occidental y su posición de supremacía
frente al resto de pueblos y culturas. Para Harris, sin embargo, la aportación
boasiana también tiene los suficientes tintes oscuros para ser criticada. Su
irrefrenable visión inductiva le llevaba a dar credibilidad sólo a los estudios
de campo sistemáticos, a la paciente recogida de datos y mas datos, sin una
equivalente aportación deductiva de creación de leyes y normas históricas.
Harris concluye diciendo que el método de Boas consistía en esa recogida de
datos y que ellos mismos, inocentemente, hablarían por si mismos en el futuro
ayudando al descubrimiento de leyes naturales
D.- CULTURA Y PERSONALIDAD
El planteamiento antropológico conocido como cultura y personalidad se
desarrolló entre las dos guerras mundiales influenciada por las tendencias
particularizadoras y mentalistas de Boas y las ideas de Sigmund Freud por
analizar las culturas desde una perspectiva psicológica. Para esta corriente lo
realmente importante era relacionar de una manera funcionalista la personalidad
del individuo con las prácticas y tradiciones culturales y viceversa. Para
ayudarse animaron la creación de un lenguaje psicológico para integrar estas
teorías a un corpus global de carácter mas científico Fueron dos discípulos de
Boas, Ruth Benedict y Margaret Mead, las pioneras en esta primera fase de
análisis psicológico.
Ruth Benedict, en un principio, en su obra Patterns of culture, abogó por el uso
de uno o dos conceptos o rasgos psicológicos principales para a partir de ellas
explicar y describir las culturas. De ahí nace el configuracionalismo o la
identificación de las características culturales mas relevantes y su posterior
presentación en un idioma psicológico familiar. Benedict se decidió finalmente
por los tipos dionisíaco y apolíneo, propuestos en su momento por Nietzsche,
aunque con el tiempo tuvo que asimilar que tal extrema dicotomía sólo se podía
aplicar a un pequeño número de culturas y que la mayoría de ellas, siguiendo a
Boas, tenían su propia identidad.
Margaret Mead, por su parte, intentará con sus estudios avanzar en el progreso
del cambio sociocultural occidental mostrando las diferente vías de desarrollo
que habían tomado las diferentes culturas del planeta, rompiendo de esa manera
el determinismo cultural que mostraban sus colegas contemporáneos.
Sin embargo, en una segunda fase, será Freud el que lleve la batuta de la nueva
corriente antropológica, sobretodo tras la publicación de su obra Totem y tabú,
curiosamente un texto que los boasianos calificaron de evolucionista. En dicha
obra Freud analiza la tradición cultural humana de la siguiente manera: En un
principio era un sólo hombre, el patriarca, el que detentaba los privilegios
sexuales sobre hermanas e hijas, pero con el paso de las generaciones, los
hijos, sexualmente reprimidos matan y se comen al padre. Inmediatamente les
sobrecoge el sentimiento de culpa y son incapaces de mantener relaciones
sexuales con sus madres, hermanas e hijas, además de crear un tótem como
representación del padre. Desde esta perspectiva y apoyándose en una
insconciencia racial Freud explica el origen del tabú del incesto, la exogamia,
el totemismo y muchos otros rasgos. Harris arguye que Freud compara la
personalidad del salvaje con la del niño. Todos los individuos recorren, de
cierta manera, el mismo camino que la evolución de la cultura, desde la barbarie
( niñez ) hasta la civilización (madurez ). Lo que hizo Freud fue crear unos
patrones humanos universales definidos como habían hecho antes que el los
evolucionistas, pero dotándolos de un carácter especial, psíquico. Como se ve,
estas teorías carecen de base científica, y aunque atractivas, nunca lograron
eclosionar en su época.
D.- ANTROPOLOGÍA SOCIAL BRITÁNICA
Gran Bretaña es la cuna de las dos nuevas corrientes antropológicas dominantes,
el funcionalismo, cuyo máximo exponente será Bronislaw Malinowski, y el
funcionalismo estructural, cuyo teórico será A.R. Radcliffe-Brown. Ambas
corrientes rechazan la búsqueda de causas generales de los evolucionistas y
difusionistas y se centran en las razones funcionales. Como Boas y sus
discípulos, los seguidores de estas corrientes, especialmente Malinowski, apoyan
sin recursos la importancia del trabajo de campo para la verdadera y profunda
comprensión de una determinada cultura.
Malinowski, que ha pasado a la historia por sus formidables monografías
etnográficas de los nativos de las islas Trobriand, fue uno de los primeros en
dar importancia a las funciones sociales frente al origen de éstas; si se
conseguía averiguar y comprender la verdadera función de ésta o aquella
institución o tradición el tratar de averiguar su origen carecía de importancia,
ya que era puramente especulativo al no tener fuentes escritas de ello.
Malinowski, ya en la madurez de sus estudios, dispuso una lista de siete
necesidades individuales básicas, las cuales debían de ser satisfechas por la
organización social o cultural, a modo de instrumento. Dichas necesidades
básicas eran las siguientes: nutrición, reproducción, cuidados corporales,
seguridad, relajación, movimiento y crecimiento
Por su parte Radcliffe-Brown y los estructuralistas funcionalistas, intentarán
relacionar las relaciones funcionales en el contexto de la estructura social.
Harris define la estructura social como el estudio de los grupos de parentesco y
políticos y las interrelaciones entre estos. Dicha estructura es una de las tres
partes componentes del sistema sociocultural: los otros dos son el ecológico y
el cultural. Según Radcliffe-Brown y el funcionalismo estructural, la estructura
social merece un estudio prioritario sobre los otros dos componentes, es decir,
el sistema ecológico o económico resulta de una estructura social dada y no al
revés. Igual sucede con el componente cultural. El análisis de la estructura
social y la búsqueda de leyes culturales ( pero no como los evolucionistas )
debe de ser pieza central de la antropología, no como creía Boas. Sólo así la
antropología recuperará el status de ciencia
E.- ESTRUCTURALISMO FRANCÉS
La escuela estructuralista francesa nace, como la americana, bajo la batuta de
un gran maestro, en este caso Emile Durkheim. Como la escuela norteamericana de
Boas, la francesa se aleja del evolucionismo y propone una visión emic de los
hechos culturales. Durkheim, uno de los padres fundadores de la moderna
sociología, acuña el concepto de solidaridad social además de dar un empuje a la
creencia cohesionadora de la novedosa división del trabajo. Con ello la sociedad
avanzaría al mismo paso que el aparto legal y administrativo: el Estado. A
partir de estas premisas Durkheim se propone crear y normalizar una nueva
disciplina que se ocupara de las cuestiones sociales. En su obra Las reglas del
método sociológico emprenderá esa ambiciosa misión: la ciencia de lo social, la
sociología. El primer paso, por lo tanto, sería la concreción y definición de
los hechos sociales, diferenciándolos de los individuales. Para Durkheim el
hecho social se diferencia del individual por su fuerza coercitiva sobre la
conducta individual y su causa misma debe de buscarse siempre entre los hechos
sociales precedentes. De todo este entramado surgirá finalmente el alma
colectiva, expresión final de la consciencia colectiva social, es decir, para
Durkheim los hechos sociales serán representaciones colectivas expresadas en las
mentes y en la conducta de los miembros individuales del grupo social.
Mas adelante, y centrado en el estudio de la división del trabajo, Durkheim
propone una novedosa explicación de la causa principal de dicha división. Desde
siempre, por lo menos desde Adam Smith, se había creído que la división del
trabajo era debida a su mayor aprovechamiento y eficiencia cara a los resultados
económicos, además de llevar a una mayor felicidad a los trabajadores. Durkheim
rechaza de plano estas pretensiones apoyándose en sus ideas de la solidaridad
social y en el apogeo del movimiento obrero, además de demostrar que la
productividad era una consecuencia y no la causa de la división del trabajo. La
solución del sociólogo será que la división del trabajo surge para reducir la
competencia, fomentar con ello la dependencia mutua y por lo tanto preservar la
solidaridad social.
Tras la muerte de Durkheim, en 1917, el vacío será grande, y un discípulo de
éste, Marcel Mauss, se encargará de llenarlo. Mauss dedicará sus estudios
socioculturales a la identificación de las representaciones colectivas
arquetípicas en el campo de las religiones y lo sobrenatural. Todo ello quedará
reflejado en su obra L´essai sur le don, en la cual elaborará la teoría del mana
( don ) o creencia colectiva en una fuerza impersonal que da cuenta de la
eficacia que se atribuye a la conducta mágica, opuesta a la conducta religiosa.
Todas las manifestaciones del don serán tratadas como hechos sociales totales
por Mauss, en los que todos los tipos de instituciones, religiosas, legales,
morales y económicas, encuentran expresión simultánea. Esta concepción acercará
mucho los estudios sociológicos a los psicológicos y abrirá caminos a una
posible vía de acercamiento entre ambas disciplinas. Mauss, mediante la
aplicación del concepto de don, se propone reducir a una forma elemental
conceptos culturales muy dispares entre si ( como el kula o el potlach ): todos
estos fenómenos serán ejemplos de una forma arcaica de cambio de la que se da
una circulación de los objetos junto a una circulación de las personas y los
derechos. Tal circulación no se mantiene ni por regateo, ni por compra, ni por
utilidad económica, sino por la triple obligación profundamente impresa en el
espíritu humano de dar, recibir y devolver.
La segunda mitad de siglo, en la escuela francesa, será dominada por Lévi-Strauss,
a su vez discípulo de Mauss. Su obra ,Las estructuras elementales del
parentesco, será pieza clave en muchas investigaciones posteriores, y todavía
hoy es objeto de estudio. En ella aplica las propuestas de Mauss referentes a la
circulación de bienes, a la explicación de la prohibición del incesto, de los
matrimonios preferenciales y de las principales variedades de los grupos de
parentesco. Este bien es el mas precioso don que un grupo puede dar a otro: las
mujeres. El fenómeno fundamental subyacente a todos los sistemas matrimoniales
es un resultado de la prohibición del incesto. La función de esta prohibición
consiste pues en impulsar el intercambio de mujeres.
El llamado modelo lingüístico y los contrastes binarios creados por Lévi -Strauss
a partir de las influencias del círculo lingüístico de Praga ( Trubetzkoy y
Jakobson ) serán otra de las aportaciones del maestro francés. Trubetzkoy y sus
discípulos demostraron la naturaleza sistemática del conjunto de contrastes
fonológicos empleados por cada lenguaje al construir su repertorio de sonidos
significativos. La estructura de un sistema así no puede describirse con un
simple catálogo lineal de los sonidos significativos, sino que consiste más bien
en una matriz o red de oposiciones en la que las agrupaciones binarias de
diferencias de sonido ocupan su posición en un espacio multidimensional. Según
esta teoría, la variedad aparentemente infinita de sonidos únicos que
caracteriza a los lenguajes del mundo queda reducida a un pequeño número de
sistemas de contraste en los que las categorías generales de contraste
sustituyen a los sonidos específicos ( consonante vs. vocal o sonoras vs. sordas
).
Todo esto llevará a Lévi-Strauss a hacer un cambio brusco de sentido en sus
estudios sobre el parentesco. La realidad estructural siempre se esconde debajo
de la superficie, que induce al error. Por una parte el estudio de los fenómenos
conscientes debe de dejar paso al estudio de su estructura consciente. En
segundo lugar, los términos o rasgos no deberán tratarse como entidades
independientes, sino que es la relación entre ellos la que debe convertirse en
base del análisis. En tercer lugar deben formularse leyes generales bajo la
forma de relaciones invariantes necesarias o interculturalmente válidas y no
contertarse con suponer concatenaciones arbitrarias al azar.
F.- ECOLOGIA CULTURAL ( EVOLUCIONISMO CONTEMPORÁNEO ) Y MATERIALISMO CULTURAL
( Aviso: Uno estos dos puntos en uno debido a su estrecha relación histórica y
cronológica. )
El neoevolucionismo es el resultado del esfuerzo llevado a cabo por muchos
investigadores tras la II GM por revisar las teorías evolucionistas y
corregirlas. Una serie de descubrimientos arqueológicos y paralelismos entre las
culturas americanas y las mesopotámicas en términos de desarrollo llevó al
fracaso muchas de las ideas difusionistas, incapaces de explicar estas
diferencias. Mas adelante, cansados de las experiencias ideográficas del
particularismo histórico y de la corriente de Personalidad y Cultura, autores
como Leslie White y Julian Steward proponen una vuelta al estudio nomotético de
las culturas y a la búsqueda de leyes generales.
White, siguiendo de algún modo a Spencer, dicta la explicación de las
diferencias socioculturales en términos de selección biológica. Su ley básica de
la evolución reza así: “ Mientras los otros factores se mantengan constantes, la
cultura evoluciona a medida que crece la cantidad de energía disponible por
cabeza y por año, o a medida que crece la eficiencia de los medios de hacer
trabajar esa energía “. White propone considerar los sistemas socioculturales
como consistentes de tres partes: tecnoeconómica, social e ideológica;
relacionadas de modo causal entre si. La cultura se convierte así primariamente
en un mecanismo para almacenar energía y hacerla trabajar al servicio del
hombre, y secundariamente en un mecanismo para canalizar y regular la conducta
de éste no directamente relacionada con la subsistencia, la agresión ni la
defensa. Los sistemas sociales están, en consecuencia, determinados por los
sistemas tecnológicos, y las filosofías y las artes expresan la experiencia tal
y como viene definida por la tecnología y refractada por los sistemas sociales.
Steward, por su parte, clasifica los enfoques evolucionistas en tres, a
diferencia de los clásicos del XIX, que creían que todas las culturas pasaban
por las mismas etapas únicas o unilineales. El evolucionismo unilineal, según
Steward, colocaba las culturas concretas en los estadios de una secuencia
universal ( Morgan y Tylor ). El segundo tipo, el universal, era una
readaptación del evolucionismo unilineal ( White ) y finalmente el multilineal
se interesaba por las culturas concretas; mas en lugar de ver en las variaciones
locales y en la diversidad hechos molestos que le obligan a pasar del sistema de
coordenadas particular al general, se ocupa sólo de aquellos paralelos limitados
de forma, función y secuencia que tienen validez empírica ( Él mismo, claro ).
El llamado materialismo cultural , inaugurado por el mismo Steward, centra su
atención en la interacción entre la conducta y el entorno físico, establecida a
través del organismo humano y de su aparato cultural. Para esta corriente lo
importante es buscar explicaciones causales a las diferencias y semejanzas de
los grupos humanos en la conducta. Para ello hay que estudiar los imperativos
materiales a los que está sujeto la humanidad, que surgen las limitaciones que
la propia biología y el medio ambiente producen. Estos imperativos son llamados
materiales, para diferenciarlos de los impuestos por las ideas ( religión,
moral, arte, ect ). Para los defensores de esta estrategia, las causas mas
probables de la variación en los aspectos mentales o espirituales de la vida
humana son las variaciones de los imperativos materiales que afectan a la manera
con la que la gente se enfrenta a los problemas básicos. Los partidarios de esta
postura se diferencian de los marxistas estructurales en que la antropología no
debe de considerarse como parte integrante de un aparato político dedicado a la
destrucción del sistema capitalista y defensa de los intereses del proletariado.
Mas adelante Steward desarrollará lo que se ha conocido mas tarde como ecología
cultural, una variante del materialismo cultural. En ella, Steward hacía ver la
importancia de las condiciones geográficas ( lluvia, suelo, ect ) sobre las
condiciones culturales, es decir, que las variables tecnoecológicas y
tecnoeconómicas tienen prioridad en la investigación, ya que en cualquier
muestra diacrónica amplia de sistemas socioculturales, la organización social y
la ideología tienden a ser las variables dependientes. Tres son los trámites
fundamentales de la ecología cultural: Primero se debe analizar la interrelación
entre la tecnología de explotación o producción y el entorno físico. En segundo
lugar, se deben analizar las pautas de conducta seguidas en la explotación de un
área particular por aplicación de una tecnología particular. El tercer trámite
consiste en averiguar en qué medida esas pautas de conducta que se siguen en la
explotación del entorno físico afectan a otros aspectos de la cultura.
G.- MARXISMO ESTRUCTURAL
( Aviso: copia vil y sin remilgos del párrafo El materialismo dialéctico del
apéndice de la Antropología general de Harris )
Tanto White como Steward ( neoevolucionistas ) estaban influenciados por el
énfasis que Marx y Engels ponían en los cambios de los aspectos materiales de
los modos de producción como causa principal de la evolución cultural. Sin
embargo, ninguno de los dos aceptaba todo el conjunto de propuestas expresadas
en el punto de vista conocido como materialismo dialéctico, que consiguió una
popularidad considerable entre los antropólogos occidentales por primera vez en
la década de los 60 y 70. Los defensores de esta corriente sostienen que la
historia tiene una dirección determinada - a saber, hacia el surgimiento del
comunismo y la sociedad sin clases - . Los orígenes de este movimiento son las
contradicciones internas de los sistemas socioculturales. Para comprender las
causas de las diferencias y semejanzas socioculturales, los científicos sociales
no sólo deben estudiar estas contradicciones, sino que deben tomar parte en los
propósitos dialécticos que conducen al progreso hacia el comunismo. La
contradicción mas importante en todas las sociedades es la que existe entre los
medios de producción ( tecnología ) y las relaciones de producción. En palabras
de Karl Marx: “ El modo de producción en la vida material determina el carácter
general de los procesos sociales, políticos y espirituales de la vida. No es la
conciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino que, al
contrario, su existencia social es la que determina su conciencia “.