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Diplomatura Trabajo Social - 23 / 04 / 1998 - Jorge Morquecho
POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL
Introducción
El objetivo fundamental de los tres análisis presentados a continuación no es
otro que el de evaluar comparativamente el estado de las bolsas de pobreza y
margina-ción en los núcleos geográficos y territoriales en los que estamos
insertos: Euskadi, Es-paña y Unión Europea. Así, tampoco queremos dejar de
proporcionar una visión prácti-ca de los aspectos desarrollados en el bloque
teórico, para lo cual pretendemos hacer es-pecial hincapié en las consecuencias
que los procesos de exclusión social pueden tener en las políticas económicas y
sociales (fundamentalmente en las políticas de protección social y de
discriminación positiva).
Estudio comparativo nº I
Avance de la pobreza y la exclusión social.
España dentro del marco de la Unión Europea.
CUADRO I
INDICADORES DE DESARROLLO. CUADRO COMPARATIVO ESPAÑA – UE
Fuente: Comisión Europea, diciembre 1997
Los datos comparativos vienen a recalcar las tendencias de los últimos años.
Desde 1993 se observa un relanzamiento de la economía española que se está
traducien-do en un progresivo acercamiento a los parámetros comunitarios. De
hecho, aún nos en-contramos lejos de los índices de desarrollo y niveles de
renta de los países escandina-vos y centroeuropeos, si bien cada vez nos estamos
acercando más la media de la Unión Europea (datos tomados tras las últimas
incorporaciones).
Según datos recientemente publicados por la Comisión Europea1, el Producto
Interior Bruto per cápita español se situó en un 77,5% de la media europea en
1997. A la cabeza de la UE se encuentran países como Luxemburgo (161,7%),
Dinamarca (117,1%) y Bélgica (113%). No obstante, las diferencias existentes con
respecto a los enclaves mediterráneos tienden a suavizarse paulatinamente. Por
debajo de España, a día de hoy, sólo se encuentran Portugal (69,2%) y Grecia
(66,2%).
CUADRO II
INDICADORES DE EXCLUSIÓN SOCIAL. CUADRO COMPARATIVO ESPAÑA – UE
Fuente: Observatorio Europeo para la Lucha contra la Exclusión Social, 1998
Como podemos observar, el paro constituye el elemento sobre el cual gira el
problema de la exclusión social en España. Las tasas de paro se sitúan muy por
encima de los niveles europeos y alcanzan con mayor intensidad a los jóvenes,
las mujeres y las personas mayores de 45 años. Colectivos que, como veíamos en
el apartado teórico, se encuentran ya en las llamadas zonas de vulnerabilidad y
de exclusión (lugar de estanca-miento del fenómeno analizado, la pobreza). A
esta situación debe añadirse la elevada incidencia del VIH entre la población
española (la más alta de la UE), así como una po-blación reclusa por encima de
los niveles medios europeos.
MUCHA PRECARIEDAD Y POCA EXCLUSIÓN SOCIAL
Lo primero que hay que decir es que España soporta niveles elevados de precari-zación
y de pobreza relativa, si lo comparamos con el ámbito europeo, pero es todavía
una sociedad muy integrada, en la que los excluidos son todavía muy pocos.
Según datos de las últimas encuesta sobre rentas del INE, el porcentaje de fami-lias
en situación de pobreza relativa (17,5%) es el más alto de la Comunidad Europea.
La proporción de trabajadores con contratos temporales (más de 1/3) no tiene
compara-ción con la de los otros socios comunitarios, de la misma manera que las
tasas de des-empleo. En los últimos años, España ha sido quizás el país de la CE
donde más inacce-sible era la vivienda para la población con ingresos por debajo
de la media. Todo ello nos apunta a una extensión considerable de lo que se ha
dado en llamar «precariedad», «vulnerabilidad» o «fragilidad» en la población
española.
CUADRO III
INDICADORES DE INTEGRACIÓN SOCIAL PARA TRES GRANDES METRÓPOLIS
Fuente: Los indicadores tienen procedencias diversas y algunos de ellos son
estimaciones. Los datos de Nueva York proceden del US Census Bureau y
corresponden a diferentes fechas entre 1988 (mortalidad infantil) y 1992
(población). Los datos sobre París (el territorio urbano de Ile de France)
proceden del INSEE y aparecen publicados en L’État de la France, y corresponden
a fechas entre 1990 (población) y 1993 (desempleo). Los datos sobre criminalidad
aparente co-rresponden a toda Francia y toda España en 1987 (fuente Atlas de la
criminalité en France) y la ciudad de Nueva York (fuente US Census Bureau,
1991). Todos los datos están sacados de las correspondientes sites en la World
Wide Web.
En este cuadro que precede hemos recogido una serie de indicadores de integra-ción/exclusión
sociales para tres grandes metrópolis: Nueva York, París y Madrid. Aun-que las
cifras deban tomarse siempre con cautela, pueden servir para ofrecer una imagen
sintética de lo expuesto hasta ahora.
Una institución familiar todavía muy solidaria es una de las claves de España
como sociedad altamente integrada. El proceso de urbanización e
industrialización reciente es otra. La proporción de población reclusa en
España, por ejemplo, es aproxi-madamente la mitad que la de USA, y las tasas de
homicidios pueden ser una décima parte que en dicho país, posiblemente el país
de la OCDE con mayor proporción de excluidos. La comparación del volumen de
personas que duermen en la calle, entre Ma-drid y Nueva York por ejemplo, es
también muy significativa.
CUADRO IV
DESTINO DEL GASTO SOCIAL POR SECTORES. CUADRO COMPARATIVO ESPAÑA – UE
Fuente: Comittee of the Regions, marzo 1998 2
Efectivamente, podemos ver como en España, la espe-cial incidencia del desempleo
y de la precariedad laboral están generando en-tre la población es-pañola la
aparición de nuevos grupos de exclusión (unidos a los “tradicionales”: gitanos,
población sin alfabetizar, cam-pesinos sin tierra, etc...), entre los que
podemos citar:
? jóvenes sin futuro y con escasa independencia y autonomía personal que permita
su desarrollo;
? mujeres con cargas familiares, parados de larga duración y con baja
cualificación, lo que les aparta progresivamente del mercado de trabajo;
? minusválidos, que ven reducidas sus posibilidades de inserción social;
? inmigrantes, que no sólo tienen mayores dificultades de asentamientos, sino
que ven aumentar su rechazo por parte de la población y están obligados a captar
tra-bajos en condiciones de grave explotación.
CUADRO V
EL GASTO PÚBLICO EN ESPAÑA
Fuente: Instituto Nacional de Estadística, enero 1998
Las perspectivas de futuro apuntan a un agudizamiento y a una mayor incidencia
de la exclusión por causas económicas. Se-rán los desempleados continuos y los
de lar-ga duración quienes verán incrementadas sus diferencias respecto al resto
de la pobla-ción. Esta situación, a la larga, puede con-ducir a un incremento de
las conductas xe-nófobas (acabar viendo al emigrante como enemigo) y, de forma
tangencial, a un em-peoramiento de las condiciones y prote-cción social de la
tercera edad (caída de los sistemas de protección a las clases pasivas).
CONCLUSIONES
La clave fundamental del proceso de precarización y el elemento sobre el cual
gira el problema de la exclusión social es el paro. Las, comparativamente con la
UE, elevadas tasas de desempleo colocan a jóvenes y mujeres en una situación
especialmen-te vulnerable, por lo cual las políticas sociales debieran estar
especialmente dirigidas a discriminar positivamente a estos colectivos.
Una conclusión interesante que hemos entresacado respecto a la repercusión de la
crisis, es que si esta situación no ha llegado hasta la crispación social ha
sido en bue-na medida por determinados mecanismos compensadores (mejora de la
cobertura del desempleo, de las pensiones, del sistema educativo y sanitario,
etc.) y por la capacidad de cobertura que la institución familiar todavía tiene
en España: aproximadamente dos de cada tres desempleados vive en una familia en
la que hay otra persona trabajando, la proporción más alta de la CE. La
proporción de personas que viven solas es aquí com-parativamente muy baja.
Estudio comparativo nº II
Pobreza y exclusión social en España
LAS PECULIARIDADES DEL PERFIL DE LA EXCLUSIÓN EN ESPAÑA
Las diferencias entre las investigaciones sobre la pobreza y sobre la exclusión
no son sólo de método o de volumen, sino que también afectan a importantes
elementos cualitativos: las características de la población afectada por uno y
otro fenómeno son distintas. La pobreza relativa presenta un perfil
preferentemente rural y afecta de una forma muy especial a los ancianos y las
mujeres. La exclusión social, sin embargo, ape-nas afecta a los ancianos, y
donde se hace más patente es precisamente en la ciudad y no en el campo. Las
diferencias por sexo son aquí más difíciles de establecer, pero sí está claro
que los más afectados son los niños y los muy jóvenes.
La exclusión social se extiende por todo el territorio español, pero afecta de
una forma muy especial a las ciudades (seis de cada diez excluidos, y las
proporciones más altas s registran en las capitales), y dentro de estas a
determinados espacios muy reduci-dos, cercanos a la figura del gueto. En estos
espacios, si atendemos a la microlocaliza-ción, lo más adecuado para el análisis
territorial de la exclusión3, encontramos determi-nadas barriadas, y
determinadas calles incluso, con una historia social reciente muy de-terminada
(operaciones de promoción pública, procesos de abandono urbano…) en los que los
excluidos son la inmensa mayoría. Estos barrios, urbanos, pocos y muy identifi-cados,
presentes en todas las grandes ciudades españolas, tendrían que ser una
prioridad en la lucha contra la exclusión.
El gráfico siguiente nos muestra superpuestas las pirámides de edad y sexo espa-ñolas
(según el Censo de 1991) y la de la población excluida encuestada por el CIS en
1993. Ambas pirámides han sido construidas con porcentajes, con el fin de poder
com-parar la distribución interna de cada población. Evidentemente la población
excluida es mucho menor que el conjunto de España. La población española (en
barras transparen-tes de borde negro) muestra un perfil habitual en las
poblaciones relativamente envejeci-das, con una forma alargada, no piramidal,
con muy pocos niños y niñas y grupos de edad muy iguales entre los 20 y los 70
años. Por el contrario, la población excluida muestra un perfil más propio de
una población preindustrial o del Tercer Mundo: una proporción muy elevada de
menores de 20 años y muy pocas personas ancianas.
CUADRO VI
DISTRIBUCIÓN COMPARATIVA ENTRE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA Y LA POBLACIÓN EXCLUIDA
Fuente: Censo estadístico 1991, INE y Encuesta sobre Exclusión Social 1993, CIS.
Población española 1991
Población excluida 1993 (encuesta)
Dentro de la población excluida, como podemos ver, tienen un gran peso las fa-milias
numerosas y muy numerosas, en su mayoría de etnia gitana, que mantienen pau-tas
de fecundidad muy elevadas, al contrario de lo que sucede con la mayoría de la
po-blación española. Pero además, estos mismos datos deben llamar la atención
sobre el grave riesgo social que afecta a una población infantil y juvenil que
podría, si no se po-ne remedio, pasar a engrosar las filas de una población
marginal creciente. El riesgo de la reproducción generacional de la exclusión,
incrementada en número, aparece clara-mente en estos datos, como también la
oportunidad de combatir la exclusión con una política preventiva y de
integración dirigida a la infancia.
Como podemos ver en el cuadro VII, en el extremo opuesto de la pirámide, el
número de ancianos que aparecen entre los excluidos es muy reducido. La
importante cobertura social del sistema de pensiones, así como el hecho de que
la mayoría de los ancianos con menores ingresos no están socialmente excluidos
explica parcialmente esta realidad. Las diferencias en la esperanza de vida de
los sectores excluidos podría ser otra explicación pendiente de demostrar. La
hipótesis de una feminización de la pobreza no se traduce en proporciones
mayores de exclusión social para las mujeres, pero sí pue-de aventurarse que
corresponde a las mujeres un mayor esfuerzo en la lucha por la su-pervivencia en
los hogares excluidos
CUADRO VII
PORCENTAJE DE HOGARES EXCLUIDOS SOBRE EL TOTAL DE HOGARES DE CADA TAMAÑO
Fuente: Encuesta sobre Exclusión Social 1993, CIS.
Los avances reales experimenta-dos en los sistemas de protección social han
llegado de una forma significativa a los sectores excluidos de la sociedad es-pañola,
convirtiéndola cada vez más en un tipo de exclusión asistida, aunque por sus
características (asistencializa-ción, estigmatización y concepción más pasiva
que activa de las políticas socia-les) este acceso no ha llevado a superar las
situaciones de origen y a avanzar su-ficientemente en la integración social de
estos colectivos. Desde la investigación de la exclusión social en Aragón hemos
podido constatar un volumen importante de recursos económicos que llegan a los
excluidos a través de los diferentes me-canismos de protección social, unos
re-cursos que complementan los que estas familias son capaces de generar por sus
propios medios y les aportan una estabi-lidad de la que normalmente carecen las
actividades económicas que desarrollan.
La probabilidad de que un hogar sea excluido es mayor en los unipersonales y los
muy numerosos, que en los formados por 2, 3 o 4 miembros. Los datos de las inves-tigaciones
a nivel de CC.AA. concuerdan en este aspecto, aunque con matices, con los que
aparecen a partir de los programas de ingresos mínimos de inserción4.
La familia aparece como la institución que tamiza y vehicula el acceso a los bie-nes
y servicios que provienen tanto por la remuneración de un empleo como por las
prestaciones sociales, añadiendo además un volumen nada desdeñable de trabajo no
mercantil y de mecanismos de apoyo social informal. Es importante recordar que
en la época clásica del Estado de bienestar es además la estructura que permite
el acceso de las mujeres (y con ellas de los ancianos, los inválidos y los
niños), que en su mayoría no participan en el empleo asalariado, a una seguridad
de existencia (obtenida indirecta-mente a través del marido) y a un papel
socialmente significativo (aunque subordinado) como amas de casa.
CUADRO VIII
DISTRIBUCIÓN DE HOGARES EXCLUIDOS SEGÚN SU TAMAÑO (PORCENTAJES SOBRE EL TOTAL)
Fuente: Encuesta sobre Exclusión Social 1993, CIS.
Estudio histórico
Evolución de la pobreza en Euskadi.
EVOLUCIÓN DE LOS INDICADORES DE POBREZA EN LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS.
La reciente publicación de la Encuesta sobre Pobreza y Desigualdades Sociales5
en Euskadi, permite por primera vez disponer de datos comparativos sobre la
incidencia de las diferentes situaciones de pobreza, al ponerlos en relación con
los datos obtenidos en estudios de similares características y con idéntica
metodología allá por 1986.
Abordaremos esta cuestión analizando con cierto detalle tanto la evolución de
los indicadores objetivos relativos al impacto de la pobreza como los cambios
observa-dos en relación a indicadores más subjetivos, ligados a la propia
percepción que de estos problemas tiene la propia población. Consideraremos,
igualmente, algunos cambios es-tructurales de importancia en la configuración de
las situaciones de pobreza que se han detectado en estos últimos 10 años.
INDICADORES OBJETIVOS.
Un análisis somero de la evolución de los indicadores objetivos evidencia una
caída generalizada de las tasas de pobreza y de ausencia de bienestar general.
En cuanto a los niveles de riesgo de pobreza grave, una vez neutralizado el
efecto de los cambios observados en la estructura ocupacional de los cabezas de
familia de los hogares vascos (fruto de la crisis, de la reconversión, etc...),
se constata que la caída resulta en realidad más intensa. Esto evidencia un
ritmo subyacente de caída real de la incidencia de las si-tuaciones potenciales
de pobreza del 14,3%. Casos similares encontramos en cuanto a los niveles de
riesgo de ausencia de bienestar y de pobreza de acumulación.
CUADRO IX
EVOLUCIÓN DE LOS INDICADORES DE POBREZA ENTRE 1986 Y 1996
Fuente: Encuesta de Pobreza y Desigualdades sociales 1996 y Estudio Gobierno
Vasco 1986
Pobreza de mantenimiento Pobreza de acumulación Año Riesgo de:
Pobreza Ausencia de
bienestar 1986
1996
1996 (tasa estandarizada) 4,9 31,6
4,6 31,6
4,2 29,5 2,1
1,6
1,6 Evolución 1996/1986 (estandarizada) -14,3 -6,6 -23,8
En general, puede hablarse de una tendencia subyacente a la caída generalizada
de la incidencia de las situaciones de precariedad, más intensa en el caso de
las situacio-nes más graves.
CUADRO X
EVOLUCIÓN ENTRE 1986 Y 1996 DE CIERTOS INDICADORES DE POBREZA DE MANTE-NIMIENTO
EN HOGARES EN SITUACIÓN DE RIESGO
Fuente: Encuesta de Pobreza y Desigualdades sociales 1996 y Estudio Gobierno
Vasco 1986
Indicadores Pobreza
grave Ausencia de bienestar En situación
de bienestar Ingresos totales medios per cápita
1986
1996
24,5
26,8
47,1
48,6
100,0
100,0 Gastos totales medios per cápita
1986
1996
45,1
45,9
60,2
65,2
100,0
100,0 Gastos básicos medios per cápita
1986
1996
59,2
63,1
75,0
79,7
100,0
100,0
Fruto de la evolución se observa un mayor acercamiento de los niveles de ingre-so
y gasto de los grupos más desfavorecidos respecto de los más favorecidos (aunque
aún siguen siendo significativas), lo cual, si no viene a prescribir la
disminución de la pobreza, sí que ratifica algunos aciertos de actuaciones como
el Plan de Lucha contra la Pobreza También se observan mejorías al considerar la
caída en la proporción que los hogares destinan a gastos básicos respecto al
total de gastos por todos los conceptos (au-menta pues la capacidad de gasto en
conceptos no estrictamente básicos). El análisis de algunos indicadores
relativos a pobreza de acumulación, particularmente aquellos que reflejan
carencias básicas de instalaciones6 o equipamientos en la vivienda7, tampoco
deja lugar a dudas sobre la importancia de la mejoría observada en las
condiciones de vida de los hogares vascos en estos últimos 10 años.
INDICADORES SUBJETIVOS.
Las tendencias son aquí más positivas aún. El dato más llamativo a destacar es
la fuerte caída del porcentaje de hogares que, dentro de la CAPV, se consideran
pobres o muy pobres. Así, también la proporción de hogares que señalan disponer
de ingresos in-feriores a los mínimos necesarios para llegar a fin de mes o para
cubrir las necesidades básicas.
CUADRO XI
EVOLUCIÓN ENTRE 1986 Y 1996 DE DIVERSOS INDICADORES RELATIVOS A LAS PERCEP-CIÓN
DE LOS NIVELES DE POBREZA ENTRE LOS HOGARES VASCOS
Fuente: Encuesta de Pobreza y Desigualdades sociales 1996 y Estudio Gobierno
Vasco 1986
Indicadores 1986 1996 Hogares auto-considerados pobres o muy pobres 17,4 2,4
Hogares con ingresos inferiores al mínimo señalado para cubrir las necesidades
básicas 5,1 4,5 Hogares con ingresos inferiores al mínimo señalado para cubrir
todos los gastos del mes 31,5 19,9
Respecto al cumplimiento de las necesidades básicas, un 1,9 % de la población
vasca total considera no disponer de ingresos suficientes para cubrirlas, dato
que se pue-de calificar de positivo. Efectivamente, el porcentaje de hogares que
denuncia no dispo-ner de una alimentación aceptable pasa de un 41%8 en a un 6,3%
en la actualidad.
CAMBIOS EN LA CARACTERIZACIÓN O INCIDENCIA DE LAS FORMAS DE POBREZA.
Más allá de la evolución observada en los indicadores generales de pobreza, hay
que destacar el cambio sustancial en la estructura de ingresos que se observa en
el co-lectivo de hogares en situación de riesgo de pobreza grave. El cambio más
significativo hace referencia al aumento sustancial de la parte correspondiente
a ingresos procedentes de ayudas sociales. Descienden, en cambio, lo referente a
ingresos propios, los ingresos por vía de la SS y los provenientes de la
sociedad en general. Son cambios que, trasla-dados a la población en general,
reflejan la tendencia a un peso creciente de los ingresos procedentes de la
Asistencia y de la Seguridad Social en la estructura media de ingresos per
cápita de los hogares vascos (¿asistencialismo? ¿dependencia institucional?)
El origen de esta transformación se asocia a un incremento absoluto de los ingre-sos
medios entre 1986 y 1996. Si en los colectivos en situación de bienestar esto se
en-tiende desde el aumento de los ingresos propios, en los demás grupos el papel
clave co-rresponde a los ingresos procedentes de la Seguridad Social y entre los
más pobres está ligado al aumento del volumen medio de ingresos procedentes de
otras ayudas sociales (ahondando en las conclusiones ya citadas anteriormente).
CUADRO XII
EVOLUCIÓN ENTRE 1986 Y 1996 DEL RIESGO DE POBREZA SEGÚN LA ACTIVIDAD DEL/LA
CABEZA DE FAMILIA
Fuente: Encuesta de Pobreza y Desigualdades sociales 1996 y Estudio Gobierno
Vasco 1986
Situación en relación a la actividad Pobreza grave Ausencia de bienestar 1986
1996 Evolución 1986 1996 Evolución Ocupado/a
Parado/a
Inactivo/a 1,4
28,8
6,5 0,8
32,7
6,0 -42,9
13,5
-7,7 23,0
65,9
40,5 20,1
73,9
40,4 -12,6
12,1
-0,2
Otro cambio importante hace referencia a la evolución diferencial de las situa-ciones
de riesgo en función de la posición en relación a la actividad de la persona
princi-pal del hogar. Aquí sí se observan caídas más o menos significativas en
los niveles de riesgo entre personas ocupadas e inactivas, al contrario que
entre las personas desemple-adas donde, además el aumento de las problemáticas
resulta sustancial (ratificando las tendencias expuestas en otros apartados que
apuntan al paro como verdadero factor de exclusión social). Los niveles de
riesgo de ausencia de bienestar (vulnerabilidad) entre desempleados con
responsabilidades familiares pasan del 65,9% al 73,9% y los de po-breza grave
del 28,8% al 32,7%.
Esta evolución ha acentuado el diferencial ya notable que existía en 1986 en los
niveles de riesgo de los colectivos desempleados en relación a los demás.
CUADRO XIII
EVOLUCIÓN ENTRE 1986 Y 1996 DEL RIESGO DE POBREZA POR TIPO DE GRUPO FAMI-LIAR
Fuente: Encuesta de Pobreza y Desigualdades sociales 1996 y Estudio Gobierno
Vasco 1986
Tipo de grupo familiar Pobreza grave Ausencia de bienestar 1986 1996 Evolución
1986 1996 Evolución Personas solas
Pareja sin hijos
Pareja con hijos
Familias monoparentales 12,8
4,5
3,5
6,6 7,4
4,4
2,6
13,0 -42,2
-2,2
-25,7
97,0 42,3
34,9
29,0
31,6 46,6
36,3
24,7
40,5 10,2
4,0
-14,8
28,2
Un segundo aspecto significativo en la evolución experimentada se refiere al au-mento
sustancial de los niveles de riesgo en familias monoparentales (el riesgo de au-sencia
de bienestar pasa del 31,6% al 40,5% y el de pobreza grave del 6,6% al 13%). En
general la familia sufre las consecuencias del avance de la pobreza y la
exclusión social, puesto que sólo se constata una evolución positiva en los
índices de riesgo de ausencia de bienestar entre las parejas con hijos (del 29%
al 24,7%). En lo relativo a los niveles de riesgo de pobreza grave, la reciente
evolución ha provocado incluso un cambio brus-co de situación, convirtiéndose
las familias monoparentales en el grupo de mayor riesgo en términos absolutos.
Esto no puede interpretarse sin hacer especial referencia a fenó-menos como la
feminización de la pobreza o el reconocimiento de la familia como co-lectivo que
asume los costos de la crisis y de los cambios socio-demográficos. Quizás sea el
momento de priorizar la aplicación de medidas de acción positiva.
CUADRO XIV
EVOLUCIÓN ENTRE 1986 Y 1996 DE LAS FORMAS DE TENENCIA DE LA VIVIENDA EN HOGARES
EN SITUACIÓN DE POBREZA
Fuente: Encuesta de Pobreza y Desigualdades sociales 1996 y Estudio Gobierno
Vasco 1986
Formas de tenencia
de la vivienda 1986 1996 Propiedad
Alquiler
Otra situación 58,9
39,1
1,8 25,1
60,4
14,5
Este cuadro hace referencia a la llamada “pobreza de acumulación”. Aquí no hay
mucho que destacar, puesto que las tendencias no difieren de las ya expuestas.
Uni-camente un cambio fundamental, asociado a la consolidación de las
situaciones de al-quiler como forma de tenencia dominante entre los colectivos
más pobres (a diferencia de las tendencias europeas). Así la proporción de
hogares pobres en situación de alquiler llega al 60,4%, con una subida notable
en la última década, en claro contraste con las tendencias dominantes en la
población considerada en su conjunto, que sigue consoli-dando las formas de
tenencia en propiedad (quizás porque las formulas legales no aca-ban de fomentar
otras modalidades). De hecho, si tenemos en cuenta el elevado coste actual de
las viviendas en alquiler, parece claro que este coste puede aparecer como uno
de los principales elementos condicionantes de la calidad de vida.
Bibliografía
* AGUIRRE, J.A. (1990). “Plan de Lucha contra la Pobreza en la C.A.P.V.”.
Zerbitzuan nº 12-13, págs 17-43. Vitoria-Gasteiz.
* CASADO, D. “Acción Social frente a la Pobreza”. Fondo de Documentación del
SIIS. Donostia –San Sebastián.
* CASTAÑOS, J.R. (1997). “Un comienzo esperanzador”. HIKA 77, págs 12-14.
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Pobreza en_Euskadi (Balance 1994)”. Vitoria-Gasteiz.
* GOMEZ URANGA, M. Y OTROS (1995) “La protección social en Euskalherria”. Manu
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* LAPARRA NAVARRO, M. GAVIRIA LABARTA, M. AGUILAR HENDRICK-SON, M. (julio 1996).
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distribución de la renta. Madrid.
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“Indicadores de exclusión social”.
* SERVICIO DEESTUDIOS DE LA DIRECCIÓN DE ESTUDIOS Y RÉGIMEN JURÍDICO DEL
DEPARTAMENTO DE JUSTICIA, ECONOMÍA, TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL DEL GOBIERNO
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Vitoria-Gasteiz.
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págs 45-49. Vitoria-Gasteiz.
1 Datos tomados del informe “Crecimiento y empleo en el marco de la estabilidad
de la UEM”, Comisión Europea, 1998
2 Datos entresacados del informe “Contribution of the Comittee of the Regions to
the construction of Europe”, Bruselas, marzo de 1998.
3 Tal y como sugieren los estudios de BRIONES, G. (1997). “La investigación de
la Comunidad”. Con-venio Andrés Bello. Colombia.
4 Así lo vemos en estudios como M. AGUILAR HENDRICK-SON, M. (1996).
“Peculiaridades de la exclusión en España: propuesta metodológica y principales
hipótesis a partir del caso de Aragón”. II Simposio sobre Desigualdad y
distribución de la renta. Madrid.
5 Nos referimos a los datos recogidos en: Servicio de Estudios de la Dirección
de Estudios y Régimen Jurídico del Departamento de Justicia, Economía, Trabajo y
Seguridad Social del Gobierno Vasco. noviembre 1997. “Encuesta de Pobreza y
Desigualdades Sociales (1996)”. Vitoria-Gasteiz
6 Disponibilidad de agua caliente, de bañera o ducha, buena insonorización
interior, ausencia de proble-mas de humedad, etc...
7 Televisión en color, tocadiscos o cadena musical, lavavajillas...
8 SANZO, L. (1986) “Algunas reflexiones acerca de las implicaciones para la
planificación social del ingreso en Euskadi en la C.E.E.”. Zerbitzuan nº 1, págs
45-49.